PP y PSOE se
quieren repartir la colonia
Ayer tuvimos
la satisfacción de escuchar de boca de quien puede ser el próximo presidente de
Canarias, Juan Fernando López Aguilar, que su deseo es formar un Gobierno para
todos los canarios, que trate a todas las islas por igual. Nuestro director,
por su parte, respondiendo a su amable llamada, hizo hincapié en la importancia
de esa idea y la reacción del candidato socialista fue reafirmarse en ese
sentido. Lo que pasa es que una cosa son los deseos y otra, la realidad. EL
DIA mantiene que la política canaria está mediatizada por la nacional
-distinta y distante- y que estas islas necesitan un nacionalismo más sincero
que el actual, un nacionalismo que refleje el sentir verdadero del isleño,
ahora un poco dormido en el fondo de su idiosincrasia apacible. Un nacionalismo
que aspire a adquirir soberanía, a que seamos nosotros mismos algún día. Con
reconocimiento internacional. Mientras no sea así, seguiremos condicionados en
todas las decisiones que aparentemente se tomen aquí. Y lo que es peor,
dominados por Las Palmas, una isla sin relieve ni importancia, la tercera. Es
lo que está ocurriendo.
En estas elecciones
los votos para los partidos estatalistas han venido a
reforzar la impresión de colonización. Y, si no, dígasenos si no es un acto
colonialista la propuesta del PP al PSOE para repartirse el poder en Canarias;
si eso no es imponer un gobierno que no es exactamente el que votó el pueblo.
Que las leyes electorales se modifiquen si hace falta, la canaria, con sus topes,
y la nacional, con sus listas abiertas, que dan cabida a toda la chatarra
política, pero que las mayorías gobiernen con legitimidad. Pero ¿se da cuenta
Mariano Rajoy de lo que le ha hecho al pueblo
canario, y sobre todo al tinerfeño, con su oferta de apoyo mutuo a Zapatero?
¿Nadie le ha dicho que eso hace posible que no sólo el Gobierno autónomo, sino
también el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz sean gobernados
por Las Palmas? Parece mentira que un partido con esa política tenga seguidores
aquí. Si llega a cristalizar la oferta de Rajoy, qué
faena le habrá hecho el PP a Tenerife. Y qué ignominia política.
Nos queda la
esperanza de que la propuesta de Rajoy acabe por
disolverse, porque, en el fondo, no se trata sino de un producto del juego
político, ya que las elecciones que se celebraron el pasado domingo no fueron
generales, sino locales y autonómicas, y no es bueno confundirlas de la forma
en la que lo ha hecho el líder del PP. Desde luego, nos indignaría que se
produjera ese pacto contra natura, con el consiguiente atropello y el réquiem
para Tenerife.
Ahora se vuelve a
hablar del Estatuto de Autonomía. ¡Pero si ese texto no le sirve a Canarias
para nada; no es el que necesita! Contiene mentiras en su articulado,
engrandece a Canaria sobre las demás islas y relega a Tenerife a un segundo
plano, cuando es la isla mayor, más importante, la de más bellezas y atractivos
naturales. Y, mientras tanto, los partidos de la metrópoli haciendo un trueque:
el PP quiere Navarra y Baleares y, a cambio, le entrega al PSOE a los
"negritos" de la colonia de Canarias. Eso es lo que se hace cuando
una región no es respetada en Madrid. Por eso, este archipiélago necesita otro
estatus jurídico, uno muy distinto al actual. Y que más adelante, o mejor, ahora,
ya, otros cerebros con inteligencia consigan el objetivo final de una soberanía
digna. Es un clamor del indignadísimo pueblo tinerfeño y canario, menos el canarión, que está exultante.
Editorial del periódico tinerfeño El Día, 30-5-2007
http://www.eldia.es/2007-05-30/criterios/criterios7prn.htm