LA PROVINCIA/DIARIO DE LAS PALMAS. 13 de Agosto de 2005

LA REPRESIÓN QUE NO CESA EN EL SÁHARA

...la bomba de relojería del Sáhara sigue haciendo tic tac...

JOSÉ NARANJO.

En medio del fragor de las manifestaciones y la represión gubernamental del pasado mes de mayo en El Aaiún, Hamed Hmad concedía entrevistas y repetía a quien quisiera oírlo que de lo que está pasando en los territorios ocupados tiene mucha responsabilidad el Gobierno español.

En la semipenumbra de una vivienda saharaui del barrio Casas de Piedra, Hmad mostraba las heridas que había sufrido un activista por los Derechos Humanos en la última manifestación.

Horas después, Aminatou Haidar hacía la señal de la victoria en una calle polvorienta del barrio de Matallah. El Ejército había tomado cada esquina y ella, con una melfa verde, no podía esconder la satisfacción de que la protesta saharaui contra la represión marroquí saliera a la luz pública en los medios de comunicación occidentales.

Horas después, la propia Aminatou, Brahim Numbria, Mohtmed El Mutawakil y Lidri El Hussein, entre otros, ofrecían una improvisada rueda de prensa en la planta alta de una humilde vivienda para denunciar las detenciones, desapariciones y torturas que estaban sufriendo en ese momento decenas de personas por haber participado en las manifestaciones de días anteriores.

En este momento todos ellos se encuentran también encarcelados, algunos en la Cárcel Negra de El Aaiún y otros dispersados por prisiones marroquíes de Agadir y Casablanca. Su único delito ha sido contarle al mundo la situación real que se está viviendo en El Aaiún y en todo el Sahara, han cometido la terrible falta de hablar en un lugar donde el uso de la palabra juega malas pasadas.

En Canarias son legión quienes prefieren hacer oídos sordos y mirar para otro lado ante las violaciones de los Derechos Humanos, las torturas, los golpes y la represión. Algunos, incluso, hacen apología de este régimen marroquí que lava sus trapos sucios en la oscuridad de las prisiones donde se hacinan los presos de conciencia. Mientras en comidas opíparas se habla de la necesidad de llevarnos bien con el amigo marroquí y se doctoran empresarios y políticos en geoestrategia, la bomba de relojería del Sáhara sigue haciendo tic tac...