REPUBLICANISMO Y REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA
Ni el régimen antidemocrático de los franquistas ni su posterior
prolongación en la monarquía designada por Franco consiguieron nunca erradicar en
una parte importante del pueblo canario el sentimiento republicano,
inseparable de una verdadera democratización de la sociedad.
Pero con ambigüedad semidemocrática el régimen
juancarlista ha mantenido, bajo la cobertura del sistema de partidos turnantes,
el poder oculto de la oligarquía posfranquista, lo que ha impedido completar el
proceso de democratización y el libre pronunciamiento de la soberanía popular,
tanto en la elección de forma de Estado -republicana o monárquica- como en el ejercicio del derecho de
autodeterminación de los pueblos.
Este déficit democrático está agravado por la
tradición de enriquecimiento fraudulento de una minoría social, inherente a las
instituciones franquistas heredadas. El auge del desarrollo capitalista
especulativo e insostenible, fruto de la connivencia del empresariado con la
clase política, es hoy la madre de todas las corrupciones. Ello no sólo
trae consigo el enriquecimiento inmoral de políticos y empresarios, sino
también -y esto es lo más grave- la interiorización en amplios sectores de la
sociedad del todo vale como pilar de la obtención del éxito a cualquier
precio.
La importancia de las prácticas ilícitas
rebasa la dimensión individual y afecta, bajo el principio liberal-capitalista
del uso privatizador de lo público, a las instituciones mismas de los Estados.
Por eso la corrupción no sólo destruye la legitimidad de la función pública
como gestión del interés común, sino que afecta a la credibilidad de todo el
sistema, es decir, deslegitima al mismo Estado democrático de derecho.
En las Islas Canarias; el
pacto monárquico entre la fracción centralista de la burguesía (Partido Popular
y Partido Socialista) y la fracción regionalista (Coalición Canaria), ha
prolongado el régimen oligárquico-caciquil heredado de la dictadura,
escudándose en un sistema electoral manifiestamente injusto. En todos estos
años no se ha logrado ni siquiera un Estatuto Nacional, legitimado por
la autodeterminación democrática, en el que se defina el territorio y las aguas
archipielágicas sobre las que se ejerce la soberanía de los canarios.
Sin embargo, en los últimos tiempos han
cambiado las circunstancias. Las grandes movilizaciones pacifistas contra las
guerras del Imperio a nivel internacional, y entre nosotros, especialmente en
Tenerife, las grandes manifestaciones del movimiento ecologista y vecinal
-desde Vilaflor hasta Granadilla- han impulsado nuevas vías para la
democratización participativa.
Al mismo tiempo, el reconocimiento de la dignidad
moral de las víctimas republicanas del franquismo ha puesto de manifiesto que
si bien ellos vencieron a la democracia con las armas, los republicanos ganaron
humana y moralmente la guerra civil.
Desde cauces democráticos asamblearios,
Frente al distanciamiento elitista de la
clase política establecida, frente a la corrupción institucionalizada, los
republicanos proponemos la recuperación de la esencia de la democracia, es
decir la soberanía como gobierno del pueblo, hecho por el pueblo y responsable
ante el pueblo. Esto implica:
1°) El restablecimiento de la soberanía
popular mediante referéndum vinculante sobre la forma de Estado, monárquica
o republicana, y también, simultáneamente, el ejercicio del derecho de
autodeterminación del pueblo canario, abriendo el paso a las formas de
adhesión que se decidieran respecto al Estado central.
2°) La apertura de un nuevo proceso constituyente de
acuerdo con lo decidido en el referéndum vinculante.
3°) La revalorización de la moral
pública como norma fundamental de la responsabilidad política, es decir, la
re-publicanización de la política.
4°) La revalorización de la auténtica
cultura democrática, apoyándose en la potente tradición laico-racionalista
del libre pensamiento que ha dignificado la actividad de los ciudadanos y
ciudadanas como un humanismo.
Por la confluencia de todos y todøs løs
republicanøs, por la plena democratización participativa y asamblearia, por un
régimen verdaderamente laico y aconfesional
de los pueblos, ciudadanos y ciudadanas, gritemos:
¡VIVA
Santa Cruz de Tenerife, 14 de abril de 2007 Plataforma por