REPÚBLICA
Teodoro
Santana
El 12 de abril de 1931 se celebraron en el
Estado español unas elecciones municipales que dieron el triunfo a republicanos
y socialistas en las grandes ciudades, allá donde el caciquismo no podía dar un
pucherazo a favor de las candidaturas monárquicas. El 14 de abril el pueblo se
echó a la calle, el rey huía y se proclamaba
La república es la forma democrática del
Estado, basada en el principio de que todos los poderes emanan del pueblo y de
que no hay nadie que ocupe ninguna responsabilidad pública por derecho de
nacimiento o de sangre. La monarquía, en cambio, es el sistema proveniente del
feudalismo, que establece la primacía en la jefatura del Estado a determinados
individuos, sean cuales sean sus méritos o deméritos.
La vigente Constitución española fija en
una familia la jefatura hereditaria del Estado y el mando de las fuerzas
armadas. En la línea de perpetuar el carácter feudal de la monarquía establece
que "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a
responsabilidad". En cambio,
Todos los medios de comunicación y todos
los grandes partidos son monárquicos. La propaganda monárquica es abrumadora,
sin fisuras. En cambio, las críticas al Rey o a la familia real son un delito
que cuesta la cárcel.
La reinstauración de la monarquía fue la
gran jugada del franquismo en España. Como no se pudo romper con el fascismo,
la continuidad blindada del Estado supuso la imposición de la monarquía. Y no
hay forma de que eso cambie.
Tal y como están las cosas, Canarias puede
seguir sometida a una monarquía europea, en la que los cadáveres de los
demócratas asesinados aún están en pozos y cunetas y en la que las indignas
sentencias del fascismo contra ellos no han sido revocadas. O puede construir
su propia República.
(*) Teodoro Santana es Secretario Nacional de
UNIDAD DEL PUEBLO