Residuos y alternativas de futuro en Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito
L
os residuos continúan constituyendo uno de los principales talones de Aquiles de nuestra sociedad insular. En anteriores artículos hemos advertido de la peligrosa espiral de consumir y desechar en que se ha sumido nuestra sociedad, y de las amenazas que ello comporta para nuestro medio ambiente. El agravante de nuestra condición insular no hace sino complicar aún más la situación. Por todo ello, el Cabildo Insular de Tenerife, a través del Área de Medio Ambiente y Paisaje, está planteando un nuevo modelo de gestión de los residuos en nuestra isla, basado en el consenso y en el entendimiento con todos los agentes sociales y económicos, de manera que fruto de un acuerdo, de un pacto global, logremos reducir un problema que -hoy por hoy- no deja de crecer. El Plan Especial Insular de los Residuos de Tenerife se encuentra en estos momentos siendo presentado y discutido en diversas mesas sectoriales (sociales, empresariales y tecnológicas) para que pueda ser aplicado el mejor y más consensuado modelo de gestión para las próximas décadas.En esa línea resulta oportuno ver en materia de residuos urbanos dónde estamos y a dónde pretendemos llegar. Las tres claves fundamentales que resumen el espíritu del plan son: reducir la cantidad de residuos, aumentar la recogida selectiva en origen y reciclar todo lo que podamos, buscando objetivos posibles pero ambiciosos a medio plazo.
En Tenerife estamos generando en la actualidad 565 kilos/habitante/año, una cantidad alta pero inferior a la media de los países de nuestro entorno europeo y del conjunto del Estado. En España se producen hasta 609 kilos, en Dinamarca 675 kilos, Inglaterra con 610 kilos, o Noruega con 696 kilos, etc. Es decir, que no es cierto que produzcamos más residuos que en estos países, el problema es que reciclamos mucho menos.
Para empezar, el plan propone una reducción de la cantidad de residuos, a razón de un 1 por ciento anual, pretendiendo llegar a una generación per cápita de 510 kilos. De esta forma, en diez años, en el 2016, alcanzaríamos 239.703 Tms. menos de residuos, en un solo año, que se sumaría a la reducción progresiva de cada año anterior. Somos conscientes de que se trata de un objetivo muy ambicioso pero queremos insistir en la necesidad de apoyar este planteamiento, el único posible si no queremos que se desborde la basura en nuestra isla en el futuro inmediato. En diez años deberemos haber dado un vuelco positivo al problema de los residuos en Tenerife, tal y como expresan las cifras en los cuadros que se adjuntan.
La recogida selectiva supone otro de los hitos fundamentales del Plan. El objetivo de crecer en más de treinta puntos porcentuales la recogida selectiva en origen (hasta el 38,7%) sólo es posible con la total implicación de la población insular, con el apoyo del sector empresarial y del resto de los agentes sociales. Un ejemplo importante del tipo de medidas que propone el plan es la recogida selectiva en origen de la materia orgánica que, hoy por hoy, se va directa al vertedero. Nos planteamos alcanzar a medio plazo recuperar un 20 por ciento de esta materia y para hacernos idea de lo que implica, necesitaríamos que al menos 230.000 personas en sus casas separen y depositen en el contenedor específico este residuo.
El Cabildo continúa creyendo en el reciclaje como la mejor alternativa posible, incluyendo el compostaje del 100 por 100 de la materia orgánica. El objetivo es alcanzar el reciclado de más de la mitad de los residuos producidos, de manera que se consiga convertir en recurso lo que hoy desechamos y enterramos. Los objetivos del plan en este aspecto son claros y ambiciosos, entre un 52,7 y un 57,7 por ciento de todos los residuos sólidos urbanos. Estos valores tenemos que compararlos con los que se dan en otros países de nuestro entorno (Fuente: EUROSTAT): en Francia, apenas se alcanza el 28,16%; en Inglaterra, la cifra disminuye hasta el 17,21; la media de la Europa comunitaria previa a la última ampliación se situaba en el 36,39 por ciento. En el otro extremo de la balanza se encuentra Noruega, con un impresionante 68,10 por ciento de los residuos urbanos que son reciclados. En todo caso, hay que insistir en que reciclar más de la mitad de lo que consumimos no es un objetivo nada fácil, pero sí posible y necesario. Para alcanzarlo será imprescindible la colaboración de todo el mundo, desde el ciudadano individual hasta el gran hipermercado, pasando por las asociaciones ambientales, de vecinos, empresariales, los colegios, etc... Se trata de propiciar un cambio de mentalidad que nos haga tan necesario tirar un determinado residuo en su correspondiente contenedor como abrocharnos el cinturón antes de conducir el coche, por ejemplo.
En resumen: reducción, recogida selectiva y reciclado son las tres líneas fundamentales que apoyamos y promovemos desde el Cabildo Insular de Tenerife. Para desarrollarlas es vital que la población de la isla participe más activamente en la defensa y protección del medio ambiente, por conciencia pero también por nuestro propio interés colectivo. Si no actuamos conjuntamente, con decisión y con racionalidad, los residuos acabarán llegando hasta la puerta de nuestra casa. No tendremos lugares para enterrarlos y, lo que es peor, estaremos perdiendo un recurso perfectamente reaprovechable y reutilizable. En esa línea estamos desde el Área de Medio Ambiente y Paisaje, intentando sentar las mejores bases, de consenso y acuerdo, para comenzar juntos a cambiar nuestra forma de entender los residuos. Esta es una batalla por el medio ambiente en la que podemos y debemos participar todos.
*
Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife