RESPONSABILIDAD
Teodoro Santana
L
a responsabilidad, ya saben: esa obligación moral que se tiene a consecuencia de haber cometido un error. Una cualidad prácticamente inexistente en la vida pública. Un político puede salir a la palestra y decir que "asume toda la responsabilidad" de este o aquel tema, y después nada. La verdad es que se agradecería una simple dimisión. La vuelta a la vida civil. Un largo periodo de apartamiento de los asuntos (y de los salarios) públicos. Pero no hay forma.Es como aquello del alguacil que recibió una bofetada al ir a detener a un sujeto. Al contar el hecho al alcalde, el alguacil dijo que el golpe "realmente ha sido para Vuesa Merced, puesto que yo actuaba en su nombre". A lo que el alcalde contestó: "Pues, Ħahí me las den todas!". En nuestras condiciones de vida, en nuestra salud, en la educación de nuestros hijos y en nuestros bolsillos: todas las consecuencias caen sobre nosotros. Ninguna tiene para los autores de los desatinos. Ahí se las den todas. Es el reino de la absoluta irresponsabilidad.
Claro que algunos no asumen sus culpas ni siquiera de boquilla. Por ejemplo, quienes han estado gobernando con la derecha, haciendo políticas de derechas. De repente, cuando les dan la patada, se acuerdan de que ellos, en realidad, eran de "izquierdas". Y entonces, oh milagro, quieren convocar la solidaridad del rojerío. A otro perro con ese hueso.
Y no es que uno no crea posible los cambios de ideas y de posiciones, pero no me negarán que parecen menos sinceros cuando son a favor de obra. Aunque en fin, si alguien quiere corregir su rumbo político, que lo haga. Pero, aún no siendo uno católico, les exigiría asumir de verdad sus responsabilidades, dando los cinco pasos del sacramento de la confesión: examen de conciencia, dolor de corazón (no hace falta que sea un infarto), propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor (en este caso, a los ciudadanos) y cumplir la penitencia. Una larga penitencia, no sé si me explico. Amén.