Responsable legal y política
Juan Manuel García Ramos
En su discurso con motivo del treinta aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática por parte del Frente Polisario, el presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, ha acusado a España de ser "la responsable legal y política del sufrimiento del pueblo saharaui" hasta que éste consiga ejercer su derecho de autodeterminación.
En otro lugar hemos dejado escrito que es, desde todo punto de vista, inaceptable la supuesta soberanía que Marruecos está ejerciendo en los viejos dominios terrestres y marítimos de la provincia del Sahara Occidental.
Marruecos lleva sin responder ante la comunidad internacional más de treinta y un años, desde que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, en dictamen de 16 de octubre de 1975, dejó claro que no había ningún tipo de soberanía marroquí ni mauritana sobre el Sahara español descolonizado tras la "Marcha Verde" de 20 de octubre de ese mismo año de 1975".
La legalidad internacional invocada por la ONU para no olvidarse del proceso de autodeterminación que debe plantearse en la zona del Sahara Occidental proviene de ese dictamen del Tribunal de La Haya.
El que la Organización para la Unidad Africana haya aceptado como miembro de pleno derecho a la RASD desde 1980 y el que hoy más de setenta países del mundo reconozcan a la RASD como estado soberano y sigan añadiéndose apoyos en ese sentido día a día, nos coloca ante uno de los atropellos internacionales más difíciles de digerir.
Marruecos ha hecho oídos sordos a esa legalidad internacional en todo lo referente a los derechos canarios sobre el banco canario-sahariano, obligándonos injustamente a amarrar nuestra flota pesquera, a los derechos canarios sobre las posibles extracciones petrolíferas cercanas a Lanzarote o a nuestras quejas en torno a la inmigración ilegal que parte de sus costas, con el visto bueno de sus autoridades, y llega a Canarias, ocasionando muertes vergonzosas delante de nuestras aguas atlánticas y desvertebración social en nuestro pueblo: ¿Quién nos va a dar cuenta de las colonias magrebíes instaladas en nuestras islas regular e irregularmente? ¿Qué política de control de las fronteras marítimas de Canarias aporta el PSOE en esta nueva legislatura?
Mi colega Antonio Álvarez de la Rosa, que ha entrevistado al poeta e intelectual marroquí Abdellatif Laâbi el pasado mes de enero, me anima a interesarme por las posturas de este escritor comprometido con la izquierda de su país, y, en particular, por su toma de partido con respecto a la causa saharaui.
Leo esa entrevista en el suplemento literario del diario La Opinión y me atraen especialmente las referencias de Laâbi a su revista Souffles (1966-1972) y a las ideas que se manejaban en esa publicación en los años previos a la "Marcha Verde" de Hassan II.
Según Laâbi, en ese tiempo, parte de la intelectualidad de la que él formaba parte apostaba por igual por la autodeterminación del Sahara y por liberar a Marruecos del yugo de Hassan II.
Ese doble propósito fue abortado con malvada inteligencia por el entonces rey de Marruecos con su idea de "marchar" sobre el Sahara aprovechando la vulnerabilidad institucional del tardofranquismo, lo que terminó por desbaratar los dos procesos que la izquierda marroquí se habían propuesto. Eso en cuanto a la historia.
Pero Laâbi no quiere quedarse ahí y ha lanzado en los últimos meses una invitación al Sahara Occidental a incorporarse a un Estado marroquí de corte federalista, antes de seguir aspirando a lo que el mismo Laâbi llama, no sin cierta razón, una "independencia dependiente de Argelia".
La idea de un Marruecos federal acogiendo en su seno al pueblo saharaui en igualdad de condiciones de los otros pueblos federados a su alrededor no parecería descabellada si no fuera que se plantea desde la realidad de una monarquía "constitucional de derecho divino" con el 38% de sus hombres y el 63% de sus mujeres analfabetos.
Por supuesto que está permitido soñar, pero a veces los intelectuales y los creadores confunden los laberintos de la dura realidad con las selvas de sus dulces metáforas.
En esa entrevista citada, también Laâbi nos dice que dos tercios del Estado Mayor del Polisario se han pasado a Marruecos y ocupan hoy cargos de ministros, embajadores, gobernadores.
Sabíamos de algunas deserciones polisarias, pero no eran esas nuestras cuentas. Acaso los servicios secretos marroquíes, como no podía ser menos, arriman el ascua a su sardina diplomática y bélica, y se sirven de su estrategia propagandística para confundir incluso a personas tan informadas como Laâbi, porque en Canarias también tenemos noticias frescas y permanentes de lo que es el Polisario y cómo va su causa.
Y esa causa ha recibido un nuevo revés, en esta ocasión de manos de la naturaleza. Las lluvias torrenciales de los pasados días 9, 10 y 11 de febrero han desbaratado los campamentos de Tinduf, dejando en condiciones todavía más infrahumanas de las que ya padecían, a cincuenta mil personas, entre ellas, niños, mujeres y ancianos luchadores por ver un día su país libre de tanta tensión y sufrimiento.
Según el ministro de Cooperación saharaui, Salek Baba, más de treinta y seis mil niños se han quedado sin escuelas a las que acudir, y los problemas alimenticios y sanitarios cobran nuevas cotas de gravedad para toda la población.
Nosotros ya hemos escrito muchas veces sobre el Sahara y hemos comprobado cómo el periodismo y la literatura poco obtienen a la hora cambiar la realidad de los hechos.
El Sahara Occidental es hoy una de las primeras víctimas del cinismo internacional. Los saharauis tienen todo a su favor en lo que se refiere a legalidad política, pero algunos poderosos miran para otro lado. Entre esos poderosos, mira para otro lado la España de José Luis Rodríguez Zapatero. La España de izquierdas, como se les llena la boca a algunos miembros del PSOE.
Para el presidente del Gobierno español, es urgente una "Alianza de Civilizaciones" en el mundo para frenar ese choque de culturas que otros han presagiado.
Aunque para ese mismo presidente, los saharauis no parecen formar parte de la comunidad internacional. Ni el temprano dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, ni las numerosas resoluciones favorables de la ONU, ni la opinión de la OUA, ni los más de setenta países que reconocen la soberanía de la RASD, tienen importancia alguna.
Yo ya no sé dónde empieza la izquierda española ni dónde termina la derecha, lo que si sé es que Franco les dio por saco -no encuentro una expresión más exacta para definir esa chapuza política- a los saharauis en 1975 y los socialistas españoles han hecho lo mismo desde que ocupan el Gobierno en 2004.
Lo malo es que esas desvergüenzas de la historia española se convierten para los canarios en un espejo en el que no hemos de dejar de mirarnos no precisamente para bien.