Resurrección del Santo Oficio

Emilio del Barco

Toda revolución es evolutiva. La continuidad de los hechos, está formada por el encadenamiento de aparentes casualidades. Pero, para llegar a ellas, se ha recorrido un camino muy largo. No planificado, quizá, pero ineludible.

No hay saltos en la Naturaleza, como tampoco en el hombre, ni en las organizaciones humanas. Y la Iglesia lo es. Todo sigue un camino, una pauta. Para que algo suceda, tiene que haber una génesis, un período de gestación. Este nuevo papa, formado en la eficaz gestión del Santo Oficio, organización heredera directa de la Inquisición, es un fiel guardián de las tradiciones. Bush y los gobiernos conservadores del mundo pueden dormir tranquilos, tienen un poderoso aliado más. Juan XXIII, los curas obreros y la teología de la liberación han pasado, definitivamente, a la historia. Pareció premonitorio que el ‘papa bueno’ haya sido desalojado de su tumba.

Todo lo que no evoluciona, va en contra de la Naturaleza, y, por tanto, de su propia existencia. Hay que evolucionar, para ser. La adaptación al medio es el secreto de la supervivencia. Lo estático no sobrevive. La vida, en sí, es la verdadera revolución. Nunca es igual a sí misma. Cualquier ente que trate de permanecer, siempre, igual a sí mismo, muere, de consunción y parálisis.

Temamos a la nueva oleada de moral conservadora que tratará de imponerse a los pueblos, mientras el César podrá disfrutar tranquilamente de su botín. No sólo se mata con bombas. Puede haber mucho veneno, intencionadamente dosificado, en palabras que pudiesen parecer cariñosas. Que una organización religiosa admita la aplicación de la pena de muerte inmisericorde, como un derecho de los estadistas, es contradictorio. Si es que se pretende, simultáneamente, hacer creíble la defensa a ultranza de la vida. Y la propiedad exclusiva de Dios sobre ella. El "dad al césar lo que es del césar", puede encerrar una lección suprema de hipocresía. Significa ponerse de rodillas ante los poderes establecidos. Si éstos tienen el derecho supremo de firmar la paz y declarar la guerra, poco terreno libre le queda a Dios sobre la vida en la Tierra.

La misma negación moral al uso de preservativos, para evitar pandemias aniquiladoras de naciones, es una contribución activa al exterminio de pueblos enteros. Interpretando la enfermedad sobrevenida como un castigo divino. Cuando es sólo una imposición caprichosa de quienes, ante todo, quieren ser obedecidos y temidos, para acrecentar su poder.

Sobrevivir es saber aprovechar las oportunidades de hacerlo mejor. Quien se quede parado, muere. La vuelta a una moral conservadora, incidirá, plenamente y en primer lugar, sobre la libertad de la mujer para decidir, por ella misma, sobre su propia vida. Todas las religiones de origen bíblico: Judaísmo, cristianismo e islamismo principalmente, tienden a subyugar a la mujer, privándolas de derechos, cuando la involución moral pretende hacernos volver a los conceptos clásicos de sometimiento moral a la autoridad religiosa. Con un Papa inquisidor, no debería sorprendernos. ¿Volverán las hogueras?

Agüimes, 19/04/2005

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