Revolución bolivariana
Angel Nazco García
El hablar de revolución en un pueblo, en una nación, desde el punto de vista político implica necesariamente que se llevarán a cabo cambios profundos en la estructura social, política y económica.
En el caso de Venezuela, hablar de revolución y en su contexto geográfico latinoamericano, nos transporta a las décadas de 1950-60, y obviamente aparecen las figuras de Ernesto "Che" Guevara, Fidel Castro y el pueblo cubano, como máximos exponentes de la revolución latinoamericana, sin quitar mérito a otros; este proceso revolucionario latinoamericano se desarrolló estrictamente influenciado por el marxismo, y así como en la antigua Unión Soviética, China, Corea del Norte, etc., derivó hacia una dictadura, en nombre, cómo no, de la masa obrera.
Hasta hace pocos años, hablar de izquierda o de derecha, significaba necesariamente polarizarse, de una vez te ubicaban en uno de los extremos, o estabas en un lado o en el otro, colocándote de una vez la etiqueta correspondiente a tu posición política; más recientemente se comienza a hablar de "centro" con lo cual la mencionada polaridad pierde fuerza ante la invitación ecléctica de poder conformar proyectos políticos en los cuales se recojan aquellos elementos que la historia los ha objetivado como positivos, tanto de izquierda como de derecha; ahora podemos decir que somos de "centro izquierda" o de "centro derecha", e incluso podemos imaginar que estamos un poco más o menos a la izquierda o a la derecha. Es decir, la polaridad se ha visto al menos suavizada sustancialmente.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Sr. Hugo Chávez Frías, ha denominado su proyecto político "Revolución Bolivariana", haciendo alusión obviamente a Simón Bolívar, responsable de la independencia de Venezuela (año 1810) y también de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, en su momento colonias de España; a Simón Bolívar se le distinguió con el título de "Libertador", término ajustado a la liberación del yugo español que hizo de estos países. Simón Bolívar defendió y dejó plasmado para la historia su deseo por un pueblo libre, culto, unido, independiente, etc. La admiración y respeto del actual presidente de Venezuela por Simón Bolívar, es compartida, sin temor a equivocarme, por la totalidad del pueblo venezolano y latinoamericano, y por supuesto, yo estoy incluido allí.
Sin embargo, el presidente Hugo Chávez Frías, también admira al presidente cubano Fidel Castro y de cuyo acercamiento, amistad y asesoramiento nadie duda, ni él dice lo contrario. Es obvio que el actual gobierno mantiene una relación nueva y diferente con Cuba (petróleo, recursos humanos, aspectos sanitarios, políticos, etc.), al margen de las pretensiones de Estados Unidos, con cuyo país también se mantienen excelentes relaciones económicas. Esto ha llevado a generar una opinión dentro de la población venezolana e internacional, en relación a la posible instalación en Venezuela de una dictadura de izquierda; esto es una posibilidad, sin embargo en este supuesto modelo político, Simón Bolívar no podría encajar, al menos en gran parte de su ideología.
Pero, dado que existe una revolución calificada de bolivariana y apegada a la revolución cubana, quiero permitirme discurrir hacia dónde se dirige el presidente Hugo Chávez F. haciendo un eclectisismo, apartándome de la mencionada polaridad política, impulsado no sólo por la posibilidad de que así pueda ser, sino también por el deseo de pensar que Venezuela pueda tener una salida política que le permita el progreso en su contexto total.
La "libertad" que Simón Bolívar quería para su pueblo, la tendríamos indudablemente, en la libertad de parte de la actual sociedad venezolana oprimida; ya había comentado en otro artículo, que la democracia venezolana de los últimos años ha llevado al empobrecimiento y en cifras alarmantes, casi al ochenta por ciento de la población, a quienes se les ha negado la oportunidad de superarse. Esta población es en gran parte el centro de atención del proyecto revolucionario bolivariano. Necesariamente esta política está enmarcada dentro de la izquierda, pero habría que mencionar aquí, que aún así y sin necesidad de ser radical, la revolución para ser bolivariana realmente, tendría que mantenerse dentro de la democracia, respetando los principios de libertad de su población.
Es cierto, sin embargo que Simón Bolívar, a los 30 años de e dad, en plena madurez política, escribe el "Manifiesto de Cartagena", en el cual afirma: "Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros,...". Y ciertamente estamos en otro tiempo, con otras circunstancias y una población diferente, y los cambios que debamos hacer y la forma de hacerlo, deberán ajustarse a las necesidades actuales de Venezuela.
El pueblo "culto e instruido" que deseaba Bolívar, encajaría dentro del proyecto de las "escuelas bolivarianas", posteriormente proyectado a la educación media y superior, cuyos resultados estarán por verse a mediano y largo plazo. Esto está relacionado también con la "independencia" que consigue un pueblo al educarse y poder discernir y elegir el camino que más le convenga; no permanecer en la ignorancia para ser manejados al antojo de la conveniencia política de otras latitudes. Ya Bolívar expresaba sus temores en relación al "pueblo del norte". Puede estar acorde con proceso educativo cubano, sólo que el horizonte estaría dentro de un pueblo libre y democrático.
El presidente venezolano ha procurado el apoyo de diversos países latinoamericanos, entre ellos Argentina y Brasil, para un nuevo proyecto político y seguro se mantendrá en esa línea; recientemente, y ya en un contexto económico, ha propuesto constituir Fedepetrol, aludiendo a la producción petrolera y de gas de algunos países latinoamericanos. Es una búsqueda de la unión que quería Bolívar, la Gran Colombia, pero ahora en el siglo XXI; "un pueblo unido", tendría más oportunidad de mantener la independencia ante la hegemónica pretensión pro imperio de los Estados Unidos de América; con la invasión a Irak y la demostrada argumentación por el interés energético, Venezuela está indudablemente en la mira... lástima que también el Sr. Aznar y no quiero decir España, entrara en este proyecto, quizá añorando "el Imperio donde nunca se ponía el Sol".
En conclusión, deseo fervientemente, que el presidente Hugo Chávez lleve la Revolución Bolivariana por buen camino, como proceso político de izquierda, manteniéndose dentro de la democracia, gobernando con la "mano dura" que en estos momentos necesita el país sin pretender confundirse con una dictadura, para disminuir la corrupción y la inseguridad, recuperar la tranquilidad y garantía de vida para todo ciudadano, respetando la libertad que Simón Bolívar dejó en herencia a los venezolanos, evitando la división y procurando la unión y armonía de su pueblo ante todo, y si es posible de Latinoamérica, elevando en los próximos años el nivel educativo y económico de la población en general; deberá sembrar el petróleo, desarrollando el sector agropecuario, industrial, turístico, áreas de servicios y muchas otras, única vía de conseguir una independencia económica.
El presidente Hugo Chávez Frías sabe que tiene el poder político y económico necesario que le permita buscar el camino hacia la Venezuela que todos deseamos, con una buena calidad de vida para su pueblo, digna, respetable, generosa y abierta al mundo, como siempre hemos querido ser.