ElGuanchePress
, 9-05-2005POR UNA ADMINISTRACIÓN RACIONAL DE LA RIC
La RIC es un instrumento por medio del cual los empresarios pueden desgravar de sus obligaciones tributarias lo que actualmente constituye el 5 por ciento del Producto Interior Bruto, que incluye los bienes y servicios generados en Canarias.
Las presentes argumentaciones no implica una toma de postura a favor o en contra de la RIC, pues no debemos perder de vista que si esta supone el 5 por ciento del PIB aún queda el 95 por ciento restante, que el colonialismo y las multinacionales han usurpado de esta tierra ya demasiados años. Ese 5 por ciento suponen unos trescientos mil millones de pesetas y el 95 por ciento restante seis billones de pesetas, que sólo controlaremos con la independencia de nuestra Patria ¿somos bobos o qué?
Al estudiar las características educativas de la población canaria sorprende el nivel educativo del empresariado canario. Con las excepción de los empresarios no agrarios (incluyendo a los profesionales liberales), los demás grupos de empresarios se sitúan por encima del 90 por ciento con estudios primarios o menos (exactamente el 91.8 por ciento).
Los cuadros superiores agrarios tienen, según las fuentes, entre un 97.5 y un 95.8 por ciento sólo estudios primarios o menos. Los cuadros superiores no agrarios no presentan un panorama tan sombrío: entre un 10.7 y un 18.6 (según la fuente) tienen estudios primarios o menos, el resto supera ese nivel educativo.
En los cuadros intermedios nuevamente el fenómeno se agrava: entre los contramaestres, capataces y jefes de grupo existe un 79 por ciento con sólo estudios primarios o menos, que en otros sectores llega al 92.8 por ciento (Moreno Becerra, Educación y Fuerza de Trabajo en Canarias, Ed. Interinsular Canaria, 1981, pág. 37).
En 1960 el 96.3 por ciento de la población tenía sólo instrucción primaria o menos; en 1975 es el 86.6 por ciento.
Por categorías socioeconómicas, los empresarios y los cuadros intermedios en especial, presentan un insuficiente nivel de instrucción. En 1975, el 86 por ciento del total de empresarios, sólo tenía instrucción primario o menos (Op. Cit. Pág 114).
Hay quien aboga porque la reforma del REF incluya "recortar la reserva de inversiones (RIC) y que ese recorte sea compensado con una rebaja de los tipos del Impuesto de la Renta para todos los ciudadanos", sin incluir en la propuesta que luego no recupere ese recorte la hacienda estatal, que es lo que defienden lo lacayos de siempre del colonialismo.
Para otros habría que diversificar la RIC incluyendo los recursos públicos, la creación de empleo, la I+D, el parque alojativo y el medio ambiente, con lo que se quedaría en nada.
Una cosa es lo que se haga a partir de ahora y otra muy distinta en qué invertir lo que ya ha desgravado nuestro empresariado.
Son nuestros trabajadores y trabajadoras los generadores de la RIC, siendo la sociedad a través de la mejora de los servicios sociales los que deben beneficiarse de esta plusvalía, mediante la inversión en la generación de empleo a través de la inclusión en las empresas de departamentos de Investigación y Desarrollo, que las hará más competitivas a nivel internacional, mejorando los sistemas educativos y sanitarios, dotándolos de los profesionales necesarios, debidamente cualificados, así como de la moderna infraestructura que permita ofrecer el servicio de calidad que nuestra gente se merece y se ha ganado con el sudor de su frente, situando así nuestro sistema de Investigación y Desarrollo en el razonable 5 por ciento del PIB que nos garantice, con dignidad, la consolidación y el futuro de nuestro País Canario y de nuestra sociedad.
Para esto es necesario la creación de Parques Científicos y Tecnológicos en los que se integraran los Departamentos de I+D de las empresas, para lo que es necesario la cooperación entre las empresas públicas y privadas, los centros de investigación y las universidades y la administración, asesorando a los inversores sin experiencia en este sector.
Claro que esto no debe excluir la inversión en el extranjero, y para ello el hermano continente es sin lugar a dudas uno de los más idóneos, así como también los núcleos de asentamiento de la emigración canaria, entre otros países como Venezuela, Cuba, Argentina, Uruguay y estados Unidos de Norteamérica, especialmente San Antonio de Tejas. Pero ¿Dónde o en qué? Porque si de lo que se trata es de una actuación empresarial sin más, aprovechando la mano de obra barata y los bajos precios debido a la paupérrima situación de la población se trataría de un pelotazo especulativo sin más, probablemente incurriendo en la malversación de fondos, de los que en resumidas cuentas se beneficiarían, igual que ocurre aquí, los oligarcas de turno. Esas inversiones habría que canalizarlas, por los mismos motivos expuestos anteriormente, hacia el desarrollo y la potenciación de infraestructuras educativas y sanitarias, así como hacia el establecimientos de la red de Institutos Canarias de Investigación y Desarrollo en el exterior, cuya primera fase tendría lugar en el continente africano, no en África a secas, que aquí ya estamos, para luego extenderse por el resto del mundo. En cualquier caso, y dada la debilidad de nuestra estructura económica e investigadora, la inversión exterior no debería superar el 5 por ciento, ni bajar del 3.3 por ciento en esta primera fase.
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