DESDE EL GUINIGUADA
RIQUEZA
Y POBREZA
Félix
M. Arencibia
El otoño está un poco perezoso y no se atreve a
desembarazarse de los últimos rescoldos del verano. Bencomo Marrero, el profesor nunca retirado, piensa que en Canarias
nos les va económicamente igual a todos. Existen unas minorías, tanto criollas
como foráneas, que disfrutan de unos altos niveles de riqueza. Muestras de ello
son el monocultivo turístico, la construcción, los centros comerciales y el creciente
número de franquicias, bancos, entidades aseguradoras, de funcionarios… Las
compañías multinacionales se llevan bastante de la tarta de nuestra fortuna. Tenemos
posibilidades de tener una economía más estable con una agricultura competitiva
y biológica, una industria derivada de la misma, la pesca y una industria
pesquera, las nuevas tecnologías, más energías renovables… Es todavía importante
el potencial de riqueza del nuestro país. Sin embargo habría que intentar frenar
esa fiebre de la construcción que está sobrepasando los límites soportables por
nuestro medio ambiente y nuestra calidad de vida.
En contraste con lo anterior existe una cantidad de
paisanos, se acerca al medio millón, que sufren distintos grados de pobreza. Buen
número de ellos se encuentran atrapados en un círculo infernal: escasez de
oportunidades, marginación, la droga que se adueña de parte del 27% de su ambiente… Necesitarían más educación
para los niños y adultos, más apoyo de trabajadores sociales, más formación
profesional, mejora de las infraestructuras de sus barrios…. A pesar de que nuestra macroeconomía ha
crecido bastante los últimos decenios no se ha invertido lo suficiente entre los
más desfavorecidos”.
Piensa Bencomo que los sueldos bajos de nuestros
trabajadores, la alta carestía de la vida está empobreciendo a nuestras
sufridas clases medias. La vivienda se encarece, las hipotecas también, cada
vez nos cuesta más llegar a fin de mes a pesar de que nuestra riqueza absoluta
crece. Nuestros jóvenes, que están mejor preparados, se encuentran muy mal
pagados y considerados. Algunos se han tenido que instalar fuera de nuestro país
para poder desarrollar sus capacidades. Con todo este esperemos que en uno de
los agotamientos cíclicos del monocultivo de turno no caigamos en nuevas
miserias crónicas.
Piensa Bencomo que a nivel mundial las riquezas (petróleo,
oro, diamantes, bosques, otras materias primas…) de los llamados “países pobres”
siguen siendo esquilmadas por los “países ricos”. Esto nos está llevando a las
terribles tragedias del hambre y la guerra. No puede haber paz mientras exista
la explotación y la injusticia. Esperemos que se imponga la piedad y la justicia
para no acabar exterminando a la especie. A Bencomo le queda el regusto
agridulce del eco de unos versos de nuestro poeta Justo Jorge Padrón: “Porque no hay más que llanto / sólo llanto en
el mundo / vértigo de dolor, pérdida, decadencia…”
http://doramas1924.blogspot.com
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“A pesar de que nuestra macroeconomía ha crecido bastante los últimos decenios no
se ha invertido lo suficiente entre los más desfavorecidos”.