RUP...tura con la política-ficción
Ramón Moreno
¡El pueblo canario se ha pronunciado! Ese 76,18% que no votó sí, significa -ni más ni menos- una clara e inequívoca RUP...tura con la política-ficción de CC. Este pueblo no es tonto, y está constatando las enormes y graves contradicciones que cada día afloran en nuestro Archipiélago.
Que en España se haya dado el sí al nuevo Tratado de la Unión, es del todo punto lógico y hasta obligado. Máxime, cuando se trata de un País europeo, al que, como tal, le interesa todo lo que se cuece en la UE, aunque su poco peso específico en el seno de la vieja Europa, haga que vaya a rastras del Eje Franco-Alemán.
Las circunstancias de toda índole que han rodeado el referéndum del pasado domingo, 20 febrero 2005, hacían metafísicamente imposible que triunfara el no; pero de ahí, a como se han interpretado los resultados, va un abismo.
Sin entrar en las valoraciones que los diferentes partidos políticos españoles han hecho de los resultados de la consulta -donde cada uno arrima "el ázcua a su sardina-, lo que sí se ha confirmado es que estos no han sido los deseados; aunque, según algunos, "superó las expectativas de la mayoría de las fuerzas políticas".
Pero lo cierto es que se está manipulando la realidad, magnificando lo anecdótico -caso flagrante de Canarias-, y se obvia y minimiza lo fundamental. Porque la realidad es otra: el 76,73% del sí a nivel del Estado español, ¡no es del total del censo electoral, sino del 42,32% que fue a votar! O sea, el 57,68% del electorado español se abstuvo lo que, en pura aritmética electoral, supone que más de la mitad de los españoles no votaron sí a esa pretendida Constitución Europea. A este porcentaje hay que sumarle el 17% del no efectivo, más el 6% de los votos en blanco -que cabría interpretar como un no tácito-, lo que hace un total porcentual del 80,68% de votos no afirmativos.
Por tanto, ¡sólo el 19,32% del cuerpo electoral español votó sí! ¡Todo lo demás es una monumental falacia!
A propósito, ¿Cómo se come eso de que el referéndum no es vinculante jurídicamente, pero si vincula políticamente? ¿Qué subterfugio dialéctico es ese? ¿Si no es vinculante, cómo se instrumentaliza el sí? Lo de Canarias, ya es política-ficción. La interpretación que se hace de los resultados del plebiscito y las declaraciones posteriores de los testaferros políticos del bloque constitucionalista que opera en nuestro Archipiélago (PSOE, PP y CC), rayan lo esperpéntico, y ponen una vez más de manifiesto, no solo la farsa política que representan unos y otros, sino la ficción jurídica del statu quo de Canarias.
Una ceremonia de la confusión, perfectamente orquestada, con una puesta en escena con tintes kafkianos. Y donde la manipulación, el engaño, la perversión del lenguaje, los eufemismos y la propia ficción, adquieren proporciones gigantescas. ¿Cómo se puede sostener, sin sufrir graves desperfectos cutáneos en el rostro, que con una abstención del 63,09%, el electorado canario votó sí a Europa? ¿De qué triunfo aplastante, rotundo y categórico estamos hablando?
Aquí aparecen las cuentas de la lechera, y Canarias sigue soportando un auténtico carnaval mediático y una opinión publicada que nos quiere hacer ver lo negro, blanco. Vamos a ver, señores: el 86% del sí, no corresponde, en absoluto, al 100% del censo electoral canario, sino al 36,91% de los que fueron a votar (canarios y no canarios, que esa es otra). Pero las matemáticas no mienten: el 63,09% de abstención, sumado al 3,7% del no, más el 1,46%% del voto en blanco -un no implícito-, siempre respecto al censo total, arroja un porcentaje del 68,25% contrario al sí; o si se prefiere, que no votaron sí.
Ello quiere decir, lisa y llanamente, que sólo el 31,75% de los que tienen derecho a voto lo hicieron por el sí. O dicho de otra forma, 445.325 electores (canarios y no canarios, insisto) votaron afirmativamente. Lo que demuestra que apenas un tercio del electorado votó sí. ¿Dónde está, pues, el sí claro y rotundo de todos los canarios?
Que los partidos sucursalistas y de obediencia estatal (PSOE y PP) sigan al pie de la letra las instrucciones de Madrid, y repitan como loros las consignas de sus correligionarios peninsulares, es hasta cierto punto comprensible. Están haciendo el trabajo que les han asignado, por el que obtienen numerosas prebendas y pingües beneficios.
Pero que Coalición Canaria (supuestamente nacionalista, como se nos dice una y otra vez), siga ahondando en sus propias contradicciones para vendernos, sin el menor rubor, unos resultados históricos, pretendiendo que el pueblo canario comulgue con ruedas de molino, ¡clama el cielo! La promiscuidad política de CC y su consiguiente prostitución, política, ha llegado a límites intolerables; y las burdas explicaciones, declaraciones y manifestaciones son una indecente agresión a la inteligencia de todos los canarios. ¡Al menos, a la mía!
¿Cómo van a explicar a este pueblo que el Gobierno central socialista (al que apoyan fuera, gobernando en casa con el PP) no quiere que la ultraperificidad de Canarias se recoja en el nuevo Estatuto de Autonomía?
¿A qué viene entonces tanta alegría y alborozo porque el nuevo Tratado de la Unión nos considere territorio RUP?
¡El pueblo canario se ha pronunciado! Ese 76,18% que no votó sí, significa -ni más ni menos- una clara e inequívoca RUP...tura con la política-ficción de CC. Este pueblo no es tonto, y está constatando las enormes y graves contradicciones que cada día afloran en nuestro Archipiélago.
Coalición Canaria puede seguir instalada en ese sofisma consciente, pero no olvide que ¡en el pecado tendrán la penitencia!
rmorenocastilla@hotmail.com