El Teide y Sabino
Berthelot
Luis Ortega
El
Teide ya es Patrimonio de
La
literatura anterior a la conquista y su condición de referente visual en las
rutas intercontinentales le dieron fama mundial, antes de que los viajeros
ilustrados divulgaran los datos científicos y las maravillas del Pico y de los
llanos y cañadas sobre los que se alza.
Para
una estancia corta en el reino del leviatán anclado, llevé dos libros del
francés Sabino Berthelot (1794 - 1880), que cambió la
patria universal y el paisaje mediterráneo de Marsella por la patria isleña y
el encanto de
Con
los relatos de Berthelot, aparecieron los grabados de
Williams y los mapas medievales y renacentistas, las
crónicas de Cadamosto y de los mareantes
mediterráneos que se aventuraron más allá de las Columnas de Hércules y su
amado Teide, al que dedicó sus páginas más sabias y más bellas desde que lo
oteara, "como un meteoro, con la blanca cima recortada contra el azul de
los cielos, mientras su base quedaba envuelta en un manto nuboso
que nos ocultaba el resto de la isla”.
En
algún lugar del recién declarado Patrimonio de