La Gaceta de Canarias, 10-07-2005

El Sahara precisa de una solución definitiva,
pero que sea inmediata

El conflicto que vive el Sahara, con una represión de los marroquíes que se niegan resueltamente a la convocatoria de un referéndum para ver si se aprueba la autodeterminación de este pueblo, tiene que tener una solución definitiva, pero además hacerlo de manera urgente e inmediata.

No es de recibo que se estén propiciando una serie de violaciones a los más elementales derechos humanos y que los gobiernos implicados, en especial el español por las inherentes razones históricas que le ligan con ese territorio, parecen no darse cuenta o no querer percatarse de lo que está sucediendo en ese punto del planeta.

Independientemente de la aplicación, o no, del Plan Baker, lo cierto es que las autoridades españolas, a ojos de las Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, está jugando un doble papel. Por un lado, vía parlamentarios de distintas comunidades autónomas, están fracasando una y otra vez en su intento de arribar hasta El Aaiun para constatar in situ qué está acaeciendo en el Sahara, tomar nota, si fuera preciso y pertinente, de los atroces actos que se vienen cometiendo en ese lugar desde hace años.

Por el otro lado, los Gobiernos estatal y canario hacen la vista gorda y prefieren mirar hacia otro lado cuando tienen que viajar a Marruecos y tratar asuntos del máximo nivel con las autoridades de ese país. Obviamente, no se trata de estar en permanente actitud hostil hacia una nación que es clave en la historia española, con unos lazos indiscutibles, pero tampoco se pueden obviar los problemas que están sufriendo los habitantes de un espacio que hace algunas décadas, conviene no olvidarlo, era una colonia de España, al igual qué también es censurable la actitud de la ONU, que se limita a ser una mera observadora de lo que en el Sahara trasciende, mientras las leyes se incumplen sistemáticamente.