El Sahara y el muro español
Agapito de Cruz Franco
Alberto
Negrín,
Vicepresidente de
Siempre, el gesto comprometido, tiene
más valor que el mejor de los discursos. En la era de la imagen, la bandera del
Polisario ondeando por primera vez en ese Templo del Despilfarro, y el grito
rasgado sobre la venta del Sahara a Marruecos, debió herir, en lo más profundo,
el corazón de un Presidente, José Luis Rodríguez
Zapatero, que, como todos los Presidentes españoles, ha antepuesto los
intereses de Estado a los de su pueblo, incluido el antiguo, el de Saguiet el-Hamra y Río de Oro.
Pueblo que aún hoy muestra su DNI y tiene el castellano como su segunda lengua,
a pesar de la nefasta política lingüística de los gobiernos de su antigua
metrópoli.
Desde noviembre de 1975, el pueblo
saharaui, abandonado a su suerte por España con la firma del Tripartito neocolonial, fue bombardeado, masacrado, asesinados hombres
mujeres y niños hasta ser expulsado de su territorio a un lugar en medio de la
nada, la inhóspita hamada de Tinduf
en Argelia. Al olvido de parte de la comunidad internacional y de una ineficaz
ONU con su MINURSO de vacaciones 30
años por los mejores hoteles de El Aaiún, hay que añadir las promesas
incumplidas de los Presidentes de Estado españoles quienes, con la misma
facilidad que apoyaban los derechos del pueblo saharaui antes de tener
responsabilidades de Estado, daban su apoyo al Rey de Marruecos una vez
llegaban al poder, al toparse con la política
real y los intereses cruzados internacionales de Marruecos, EEUU y Francia.
Jerónimo
Saavedra, uno de los padres de la
socialdemocracia canario-española, es el valedor de las tesis que apuestan
porque el empresariado invierta en los territorios ocupados para contribuir con
ello a que el reloj de arena del desierto marque el tiempo en horario marroquí,
evitando así el peligro islamista que supuestamente traería un Sahara libre,
teoría, que no se cree ni el que asó la manteca. Como resulta también
increíble, que España, haya dado el VºBº al acuerdo
de pesca suscrito en junio de 2005 entre
A buen seguro que ZP volvería sus ojos
el pasado 14 de abril hacia el último Presidente, de
Si algo quedó claro, aparte de la
incompetencia del PSOE local por gestionar bien el hecho, fue que mientras
nuestra sociedad se vuelca con los campamentos de refugiados de Tinduf y clama por los derechos de este pueblo, el Estado
español ha levantado a imitación del Rey de Marruecos su particular muro en los
desiertos de su política exterior…