DESDE EL GUINIGUADA

"SALOMÉ"

Félix M. Arencibia

La lluvia continúa fertilizando la tierra y exorcizando el escepticismo de los canarios abonado por persistentes sequías. Bencomo Marrero, mientras la contempla melancólico, desmenuza el drama de "Salomé", del escritor británico Oscar Wilde. Empezando por la puesta en escena donde en un hecho ocurrido hace veinte siglos aparecen: pistolas, ropas y decorados actualizados. Este tipo de soluciones siempre resultan controvertidas. Una amiga le comentó que no le agradó este tipo de ambientación. A Bencomo le interesa según qué obra teatral, aunque en general se inclina porque se mantenga el contexto temporal. Con excepción de esta referencia, que condiciona a cierto tipo de espectador, al viejo profesor le agradó globalmente el espectáculo dirigido por Miguel Narros.

Del hilo argumental del drama de Wilde, piensa que se pueden hacer varias lecturas. Una podría ser las malas relaciones entre intelectuales comprometidos con los más desfavorecidos y el poder, muchas veces despótico y celoso de sus privilegios. Entretanto ellos navegan en la opulencia, sus súbditos malviven en la miseria. Estos vicios del poder siguen de actualidad después de tantos siglos de historia de la humanidad. Otro aspecto a destacar es la pasión antojadiza que no acepta que se le niegue la consecución de sus caprichos. También otro elemento sería la obsesión de Herodes Antipas por el poder imperialista que representa Roma, en la actualidad algunos mandatarios practican dicha sumisión con el imperio de turno. En el aspecto argumental y estético el texto de Oscar Wilde resulta brillante y lleno de múltiples matices.

Bencomo, desde la óptica de un simple amante del teatro, considera la dirección e interpretación bastantes logradas. La labor de un director se puede evaluar por el resultado final del producto teatral. En la interpretación, le llamó especialmente la atención el trabajo de Millán Salcedo, que le pareció brillante. A los diálogos inteligentes del maestro Oscar Wilde supo insuflarles muchos de sus matices. Un amigo le sugirió a Bencomo que le gustaría verlo interpretando a "Yo Claudio". María Adánez, que encarna a Salomé, cree que realiza una actuación llena de sensualidad, de gran desgaste físico y con una notable interpretación de la danza, al ritmo ágil de un "hip hop". El resto de los actores, entre ellos la experimentada Elisa Matilla, interpretaron con gran decoro sus papeles. Le alegró ver en esta importante pieza teatral al canario Alex García.

Le resulta interesante que se traigan obras de calidad y que se las coproduzcan, sin olvidar seguir dando oportunidades a nuestros grupos teatrales. Insistimos en que la sala es incómoda para estar dos o tres horas en ella, sería necesario ir estudiando alternativas, pues el público lo merece. Bencomo, mientras cae la tarde en los brazos de la lluvia, disfruta de estos versos de nuestro gran poeta Pedro García Cabrera: "Carezco de cerillas para incendiar la sombra / de los puntos y aparte de la melancolía…".

felix194@hotmail.com

─ "Le resulta interesante que se traigan obras de calidad y que se las coproduzcan, sin olvidar dar oportunidades a nuestros grupos teatrales".