MIRANDO DESDE GUAHEDUME

SANTA CRUZ DEL CAUDILLO

Francisco Javier González

Setenta años después de que el General Franco se autoproclamara "Generalísimo" y "Caudillo" salvador de las esencias de la patria hispana y del orbe cristiano frente a la barbarie anarcomasónicocomunista y demás allegados luciferinos, y a algo más de otros treinta de distancia del momento en que fue a hacer compaña en el Valle de Cuelgamuros al "caido" siempre "presente" de camisa azul y cangrejo en el pecho, y desaparecida ya de la toponimia metropolitana aquel Caudillo que apellidaba al galaico Ferrol, parece que pudiera ser hora de que el Alcalde de Añaza tome esa "decisión dificil" que, como confesaba en su "Carta a Santa Cruz" (El Día 030405), era cualquier cambio de nombre a las calles capitalinas porque "aún siendo meramente simbólico, no es anecdótico y afecta a los sentimientos encontrados de quienes están a favor y en contra". Desde luego que la decisión, si bien difícil no creo que sea, si demuestra ser de larga y compleja gestación. Vamos, que para la derecha isleña, se trata de un mal parto.

Si mal no recuerdo desde el año 78 se planteó en pleno el cambio de nombres de las calles de connotaciones claramente fascistas. Posteriormente, en 1980 y justo el 18 de julio, se llevó de nuevo a pleno el cambio y lo que se logró fue una carajera de camisas azules a la puerta de la Casa de los Dragos y el asunto quedó sobre la mesa. En otro nuevo pleno, el 16 de mayo de 2001, le tocó a Nestor Padrón volver a la carga para, según su propuesta, "adecuar los nombres a la época constitucional", pero que si quieres. Un añito más de gestación y en el pleno del 22 de mayo de 2002, el que aprueba el nombre de la calle "Manuel Hermoso Rojas", el edil Adrián García Rojas propone el cambio de nombre de la calle 18 de Julio por el de 30 de mayo por mor de aquello de la autonomía y porque un par de meses de diferencia no iban a notarse, pero José Luis Martín, por aquel entonces en el PSOE, planteó que el de 30 de mayo debería dársele a una calle de más empaque, como la Rambla General Franco, y que además tendría que abrirse la veda para el resto de nombres facciosos que pueblan Añaza. El pleno acuerda en firme el cambio de la denominación 18 de julio, pero para el resto la cosa queda en agua de borrajas.

Al año, y viendo que la cosa iba de cachondeo, la murga "Los Bambones" logra el primer premio de interpretación del Carnaval 2003 con el tema "Tenerife Bross" de letra "Entre usted en el túnel del tiempo/ recorrer calles y monumentos/ Plaza Militar, Rambla de Pulido/ visitar la Cruz de los Caidos/ Sanjurjo, Franco y Goded/ General Mola, Weyler/ General Primo de Rivera/ con Fanjul, Zerolo ni te enteras/ No hay que recordar tiempos anteriores/ olvidar tantos dictadores/ ĦQue cambien las calles ya/ y no se nombre nunca a esos fachas/ que mataron nuestra libertad!".

Otro par de añitos de espera y en marzo del pasado 2005 se reabre el debate en la Comisión de Régimen Interno. El domingo 3 de abril, al par de horas de muerto el Papa Wojtyla, en una maniobra terriblemente oportunista, el alcalde chicharrero publica la mentada carta al Pueblo de Santa Cruz "Una decisión dificil" con la propuesta de cambiar "18 de Julio" por la denominación de "Juan Pablo II". La realidad es que, con esta propuesta, el tandem CC-PP pretendía limitar a esa única calle la eliminación de nombres fascistas de los que tan bien surtida está Santa Cruz, frente a las propuestas, extremadamente moderadas y contemporizadoras, de PSOE y PNC de modificar solo las que tuvieran "una muy clara identificación político-ideológica con el franquismo".

La posición de CC la expresó su portavoz, Guillermo Núñez, con meridiana claridad. Para los supuestos nacionalistas coaligados "la iniciativa llega a destiempo y sin justificación y responde a una exigencia táctica del PSOE a nivel nacional, acompañada por IU. La propuesta tendría sentido en el año 80 pero no hoy. Se trata de gestos y símbolos, de un debate sin pies ni cabeza. En el fondo se busca abrir potenciales enfrentamientos y no una recuperación de la memoria histórica".

La traca final la pone cuando afirma, tras decir que él también fue antifranquista, que "lo que me preocupa es el riesgo de que mañana pueda cuestionarse la monarquía. La transición tuvo unas características especiales, de consenso, y esto puede conducir al enfrentamiento. Juan Carlos I fue designado a dedo por Franco y los partidos que llevan estos planteamientos ponen en peligro las conquistas democráticas". En verdad tardé en convencerme de que estos razonamientos fueran de alguién que fue -empleó bien el tiempo verbal en pasado- antifranquista y al que, como primo mío que es, creía conocer bien, pero cosas veredes amigo Sancho.

Me he estado planteando que si quitar los nombres franquistas puede ocasionar la defenestración del monarca español y traer la república, se le podría proponer a todos los alcaldes que, aparte de los nombres y símbolos franquistas, empiecen a meterle mano a los de tantos Pedro de Vera, Juan Rejón, Adelantados, Fernández de Lugo... etc., que llenan los callejeros canarios y, a lo mejor, también suprimíamos la colonización. Pero uno, como científico, tiene sus limitaciones que nos llevan a plantearnos la realidad.

Si repaso el callejero, además de los que eligieron "Los Bambones", me encuentro con otra tanda de generales facciosos como Moscardó, el del Alcazar, García Escámez, con su barrio y todo, Serrador Santés que antes de venir como Capitan General a hacernos un puente había empezado sus heroicidades en la sanjurjada de 1932, con los también generales Joaquín García Pallasar, primer presidente del Cabildo tras el golpe militar y Anatolio Fuentes García, lagunero este, que le siguió en el puesto cuando Franco se llevó a Pallasar como General Jefe de la Artillería sublevada, al que, a su vez, en noviembre del 36 le sucedió el también callejeado Tte. Coronel José Maldonado Dogour. Si bajamos de grado nos encontramos al coronel de la Guardia Civil Juan Vara Terán, el de los "Sucesos de Hermigua", nombrado alcalde-gestor desde el golpe militar hasta el año 39, a comandantes como el herreño Dacio Darias, o a Moreno Ureña, después Tte. Coronel que, con el capitán Francisco Rodriguez, protagonizó el asalto y la toma de Gobierno Civil el 18 de julio, acción en la que murió por parte facciosa el falangista lagunero Santiago Cuadrado con sus correspondientes calles en Añaza y Aguere y, como no, en Arafo y, por la Guardia de Asalto que defendía el edificio murió el cabo Francisco Muñoz y, posteriormente fusilado en el mes de agosto en el Barranco del Hierro, el Tte. Alfonso González Campos a los que el pleno del 22 de noviembre de 1996 y por intervención del concejal del PSOE, J.V. Glez Bethencourt, se les puso el nombre de sendas calles, únicos "republicanos" junto con el también fusilado, el gomero Guillermo Ascanio Moreno, que figuran en el callejero añacense.

Quedan muchos más. Por ejemplo, el coronel de aviación García Morato, aquel de "suerte, vista y al toro", o los caidos en combate en España como el comandante Sánchez Pinto, el capitán Gomez Landero, el teniente Martín Bencomo y el futbolista Angel Arocha, además de calles genéricas para que abarquen a todo quisque como las de "Alférez Provisional" o "Sargento Provisional" y su duplicada de "Sargentos Provisionales". Por eso, a la luz de este repaso, me doy cuenta que la cantidad y densidad obliga a tomar drásticas decisiones.

Ante esta avalancha -y dejo sin relacionar a los civiles de la época- y con total realismo y en pleno uso de mis facultades creo que voy a rectificar un escrito que, por los años 80 y como Presidente que era entonces del Centro Amílcar Cabral, dirigí al señor Hermoso Rojas, alcalde a la sazón, solicitándole el cambio de todos estos nombres y que la Plaza del carnicero Weyler llevara el nombre de Secundino Delgado. Lo de Secundino ya está resuelto allá por el Barrio de Salamanca, pero para el resto le sugiero al Sr. Zerolo que, visto lo visto, es más facil cambiar el nombre a Santa Cruz y no por el guanche Añaza. Puede denominársele, ahora que llega el 18 de julio y para hacerle más fácil la "dificil decisión" al bloque PP-CC, como SANTA CRUZ DEL CAUDILLO.