LOS SAUCES Y LOS MARQUES0TES

 

Fidel Campo Sánchez

 

De regreso a La Laguna, nuestra entrañable ciudad, después de pasar unos días en la Isla de Benahoare (La Palma) admirar sus bellezas, sus frondosos bosques, manantiales de agua por doquier, su famosa e inigualable Caldera de Taburiente, redes de distribución del líquido elemento para riego agrícola y lo pintoresco y bien cuidado de los pueblos. Pernoctamos en San Andrés y Sauces de cuya historia intentamos empaparnos, pues nos llamó poderosamente la atención unos jugosos y almibarados dulces, denominados marquesotes y como quiera que en Los Sauces, durante la conquista, hubo familias procedentes de Cataluña, trataremos, después de un breve relato de los orígenes prehispánicos, adentrarnos en la cuestión de este exquisito manjar y lo que nos ocurrió en el Aeropuerto a nuestra salida de la Isla, en esquemas de malísima imagen que valora lo ajeno y desprecia lo propia de esta encantadora y fértil Isla.

 

San Andrés y Sauces ocupa la demarcación de Adeyahamen denominada así por los aborígenes y que significa “debajo de agua”, que fuera gobernada por Bediesta. La importancia de sus inmensos recursos naturales y acuíferos, posibilitó en su demarcación la existencia de importantes asentamientos de auritas o benahoritas.

 

Una vez finalizada la conquista dio comienzo la labor depredadora, repartiéndose la Isla entre aquellos que participaron en el proceso. Las tierras y las aguas de Los Sauces fueron rapiñadas por el conquistador Fernández de Lugo, quien a su vez llevó a cabo un reparto generalizado a familiares y a ciertos individuos que le acompañaban en la conquista, como botín de guerra, entre los que se encontraba algún clérigo que otro, según vox populi, se trataba de aquellos frailes que se llevaban para ”cristianizar” en la práctica más impura y sanguinaria del contumaz farisaísmo. De hecho así lo creemos, puesto que en lugares como la actual Villa de Adeje se dieron apropiaciones de tierras y el agua que a ella está unida, procedente del Barranco de Abinke (Barranco del Infierno), entrando en el reparto, además, y como benefactores los frailes que regentaban el convento, hoy Casas Consistoriales

 

Aparece como beneficiado en el primer momento de los repartos un catalán, llamado Pedro Benavente, a quien se le dio la mitad de la tierra y del naciente denominado como Río de Los Sauces. También con importantes lotes de tierra fueron favorecidos, el catalán Marcos Roberto de Montserrat uno de los primero regidores de Benahoare (La Palma) y asimismo al otro catalán Gabriel de Socarrás, cuyos nombres han quedado inmortalizados, el primero en los manantiales (Marcos y Cordero) y Socarrás, al parecer marqués en la montaña Socarrás y una zona del pueblo.

 

A comienzos del pasado siglo, tras numerosos e importantes litigios sobre bienes y derechos, pasaron a la población local la hacienda Benavente, por compra y herencia desde el siglo XVI pasa a los Vandenwalle, Guista y Pinto que fue controlado durante muchos años, denominándose por ello Hacienda de los Señores. San Andrés y Sauces fue residencia de notables familias: Socarrás, Abreu Rege, Santa Cruz, Guista, Valcárcel y Pinto, cuyas casas todavía hoy pueden contemplarse a lo largo de sus estrechas calles.

 

Dado que entre los conquistadores arribaron a esta Isla dos familias de catalanes, los Marco y Roberto y Socarrás a quien se le conocía por el marqués de Socarrás y que, de cuyo adjetivo viene el nombre de los marquesotes que gozan de gran fama en toda la Isla de La Palma y que nosotros nos permitimos señalar, por los elementos que se utilizan para su confección, pudieran proceder de la repostería catalana, siendo muy apetecidos por todos aquellos que visitamos la Isla.

 

Y como final pasamos a relatar, según indicamos al comienzo del presente, lo que nos ocurrió en Aeródromo de Mazo, a nuestro regreso a Tenerife. Al dirigirnos a uno de los puestos de venta de dulces y souvenir allí instalados en demanda de los mentados dulces nos fueron facilitados, ¡sorprendentemente!, en una bolsa cuya propaganda era de la Isla de Gran Canaria, hecho que hicimos constar habida cuenta que entendemos que en cada Aeropuerto de estas Islas debe hacer publicidad de todas y cada una y no en exclusiva de la de Gran Canaria. ¿Cabría preguntar, ante las abulias de esas mal llamadas clases políticas, si ese es el celo, el interés que por su Isla muestra el Ayuntamiento de Mazo y de manera particular  el señor Perestelo, presidente del Cabildo?