La derecha española se abre las venas
Juan Vicente Gómez Gómez
El 12 de abril, a eso de las seis y media de la mañana, me llamaron desde Buenos Aires, primero de Radio La´Tríbu y después de Radio Ciudad de Buenos Aires, para que les informara sobre el golpe de Estado que se le acababa de dar a Chávez. De entrada les señalé que "el aguila bicéfala" (referencia al escudo del imperio Austro-Húngaro, para significar que el Aguila calva del escudo de EE UU y el Aguila imperial del escudo de España) habían clavado sus garras sobre Venezuela. Lo mismo lo diría en horas del mediodía a Radio Miami y a Unión Radio (también de Miami), así como a Radio Comodoro Rivadavia en horas de la noche de ese mismo 12 de abril.
Ya antes, el 11 de abril y a pocas horas de haberse consumado el golpe no me quedaba la menor duda de la participación de EE UU en ese golpe de Estado, no teniendo aún claro a eso de las nueve de la noche de la tarde lo relativo a la participación de España en lo que estaba sucediendo razón por la cual a esa hora le declaré a un periodista de "Pagina 12", de cuyo nombre no me acuerdo, que no había duda alguna de que los gringos estaban metidos de lleno en lo que estaba sucediendo. En "Pagina 12" se publicó lo siguiente:
"Según el analista político Juan Vicente Gómez Gómez, "la suerte del gobierno dependía de lo que hiciera el Ejército, ya que la Guardia Nacional se había pasado a la contrarrevolución (sic) y la Fuerza Aérea se acuarteló por la noche en la base aérea de La Carlota, en los alrededores de Caracas. La Armada no podía influir demasiado en este contexto. Sobre los motivos que habrían provocado la caída de Chávez, Gómez Gómez aseguró que "el gran problema de este gobierno fue la falta de una política comunicacional. Todos los medios estaban en contra del presidente". Además, el analista considera que hay un complot similar al que derrocó a Salvador Allende en Chile y que se habría activado cuando hace pocos días asumió el nuevo embajador norteamericano en Venezuela, de apellido Shapiro, quien según Gómez Gómez estuvo "metido en la guerra sucia en Centroamérica".
Por lo que el 15 de abril de abril de 2002 también dije, y si mal no recuerdo a alguien se lo escribí, que después de la respuesta del pueblo y del ejército venezolano reponiendo a Chávez a escasas 48 horas de su derrocamiento, se le congeló la sonrisa a más de una persona e institución, refiriéndome de manera muy concreta a la gente del PP, a alguna gente del PSOE, no olvidemos lo amigos y socios que son Carlos Andrés y el "Feli-Pillo" González, al "Portavoz" de la Casa Blanca, y a tantas otras personas que creyeron haber salido de Chávez, ¡para siempre!
Y como soy un "iconoPlasta", y deslenguado de marca mayor, decía además que esa gente y esas instituciones les había pasado lo que le sucede a esa persona que está defecando en el monte y se le toma una fotografía en el preciso momento en que el excremento está aún adherido a su cuerpo, sin darle tiempo para poder taparse las partes pudendas (no me reconozco usando términos tan decentes en la construcción de esta última frase), y lo más grave, salir en la foto poniendo una cara de idiota de marca mayor.
Y es que para esa gente y esas instituciones, acostumbradas a ignorar al pueblo, nunca pudieron imaginar de lo que es capaz de hacer un pueblo organizado y que además ha desarrollado una sólida conciencia política, razón por la cual ese pueblo se cagó en la madre (¿creyeron que se iban a libar de una de las mías?) de esa gente e instituciones.
Y y como si no bastara con el inmenso ridículo que hicieron, hoy se está haciendo público lo que trataron de mantener oculto, razón por la cual en España la derecha se está abriendo las venas tras lo dicho por el Canciller Moratinos, lo que no es otra cosa que el Gobierno de "Ansar" está metido hasta el culo en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
Por lo que andan chillando más que camión cargado de cochinos, a decir de la abuela de Chávez, y si no a la prueba me remito, por lo cual les transcribo el editorial de El Mundo, de este miércoles 24 de noviembre, sombreando algunos párrafos en los que queda en evidencia el pánico que les recorre el cuerpo al quedar al descubierto lo que quisieron ocultar.
Y no les quepa la menor duda. Lo que más les duele es que sea un "sucada" y "negro de mierda" el que se esté cagando en sus almas. Para ellos la cosa no sería tan grave si el que se estuviese defecando, ¡huuuuy qué fino!, en sus almas fuera alguien tan "bien" como un George "W" Bush.
* El disparate de atacar a Aznar a costa de perjudicar a España