Sebastián de la Nuez Caballero (1917-2007)

 

María Rosa Alonso

Ya sé que noventa años es una edad natural para cumplir un destino, máxime si ese destino ha sido tan bien realizado como lo fue el de aquel gran trabajador eficaz, el del profesor Sebastián de la Nuez. Creo que tengo en mi modesta biblioteca casi todo lo que D. Chano escribió, aunque tal vez algo no me llegó o se extravió, al cambiar yo de residencia.

Don Chanito, como lo llamé con ternura, tenía siete años menos que yo. Sus amigos sabemos que dejó su profesión de farmacéutico, porque descubrió que a él lo que de verdad le atraía era Filosofía y Letras, sobre todo, Literatura, y estudió y editó autores canarios como muy pocos hijos de estas islas lo han hecho. Jamás me expliqué cómo a un estudioso como él tardaron tanto en darle el Premio Canarias de las Letras. Cuántas veces me consultaron oficialmente qué nombre elegiría yo para tal premio, siempre contestaba oficialmente, estuviera en Madrid o fuera de él, que debería ser De la Nuez el premiado, pero me dieron calabazas y no me hicieron maldito caso. Sé de sobra, por haberlo sufrido, que en esta menuda tierra hubo una época de caciquismo intelectual, donde el "mandamás" de entonces actuaba de Zeus tonante, apopado por un coro juvenil que estaba embrujado por aquel Olimpo capitalino. Y el Zeus mandaba como máximo dictador intelectual. Se dio el caso que tal Premio Canario de las Letras se le dio a una persona muy valiosa, pero que no había escrito nada sobre letras canarias, al menos que yo sepa; ¡ah! pero era gran amigo del Zeus isleño y, ¡no faltaba más! Este muy distinguido canario, que apenas venía de vez en cuando a los peñascos, salió premiado, aunque la cuantía del premio no era tan generosa en metálico como es ahora.

La urgencia de una corrección de pruebas me sacude, en el poco tiempo que ya dispongo, y me impide citar con precisión la extensa obra literaria del profesor De la Nuez. Don Sebastián, fue de los veteranos que se matricularon en el plan de estudios que inició la República: dos años comunes a todo el estudiantado y dos de especialidad. Aquí, cuando mandaba D. Juan Álvarez Delgado, se optó por Filología Clásica, así que a Don Chanito le di clase de latín primero, y más tarde, intervine en el tribunal que lo examinó del final de estudios o grado de licenciatura.

En tiempos muy difíciles para mí, en todos los sentidos, cuando, por generosidad de aquel gran caballero que fue José Peraza de Ayala, éste cedió al decano D. Elías Serra la Revista de Historia, este catedrático de verdad le dio a tal Revista un carácter científico y cultural. La Revista fue mi gran refugio y en ella dábamos cuenta de toda cuanta noticia, acontecimiento, conferencias, conciertos, visitantes importantes se dieran o aparecieran por esta pequeña pero difícil tierra. Entre los que escribíamos estaba De la Nuez en sus comienzos.

Sebastián de la Nuez hizo un buen libro (u obra, porque los libros fueron varios tomos) sobre el gran poeta Tomás Morales; sobre Unamuno en Canarias, sobre Galdós; hizo una Antología poética de la poesía canaria del siglo XX (con traducción al inglés), una Antología de la Poesía Canaria (1940-1984) con atinados prólogos; un Retablo y Geografía de Cuentos Canarios, en colaboración con la señora Barrera Álamo; una Antología Poética sobre La Laguna; otra Antología poética en la Editorial Edirca. Interesante epistolario sobre el Último gran amor de Galdós.

La cantidad de trabajos en revistas con sus separatas harían muy extensas las páginas de este diario, en el que también colaboró don Sebastián: Las Canarias en la obra de Lope de Vega; si se nos ocurre, a voleo, sin rigor especialista, aludir a los tiempos en que De la Nuez no paraba de escribir, entre separatas y ediciones cortas independientes, años en los que no estaba la que suscribe en Tenerife, la relación sería extensa.

De 1961-62 son los Sondeos críticos en las poesías de Menéndez Pelayo, Índice del Archivo Particular de Galdós; de 1962-63: Murcia en dos obras dramáticas de Lope de Vega; de 1964: Las Canarias en la obra de Lope de Vega; de 1965: Novela y drama de Tulio Montalbán; de 1966: Introducción al vocabulario canario galdosiano; de 1967: Cartas de Gabriel Miró a Alonso Quesada; de 1972: Arrebatos de amor y furia en la poesía de Neruda y El tema del mar en "Las Rosas de Hércules"; de 1974: Correspondencia Epistolar entre Maura y Galdós y La sombra de Galdós; de 1976: Alonso Quesada, poeta de soledades; de 1979: Estudios sobre Literatura y Arte; de 1984: España y el norte de África; de 1985: Serta a Juan Régulo; de 1986: A Pedro Sainz Rodríguez y Canarias en la Literatura; de 1987: A Inmaculada Corrales y Comentarios a veintiún poemas de Ventura Doreste; de 1987-88: La batalla de los Arapiles; de 1988: Galdós y América; de 1990: Tres llamas de la zarza ardiente (poesías de D. Chano); de 1994: Santa Juana de Castilla y Encuentro de Poetas (antología).

En 1991 se publicó un hermoso libro por la Universidad de La Laguna: Homenaje al profesor Sebastián de la Nuez. Material abundante ofrece tan importante obra como para que un estudioso serio haga una brillante tesis doctoral sobre ella. Sebastián de la Nuez trabajó como nadie, con admirable constancia y figura con derecho propio entre nuestros especialistas literarios sobre Canarias. Y de justicia sería rendirle el mayor homenaje a su persona, laboriosidad y obra.

Fuente: El Día