1402-2007, seis siglos de colonialismo

 

Antonio Cubillo Ferreira *

Canarias ya ha cumplido seis siglos de colonialismo. Normandos, castellanos, españoles y por fin la Corona y el Estado colonial cuya central se encuentra en Madrid, es decir, la monarquía española, instituyó por la fuerza de las armas su derecho de conquista sobre esta parte de África, su última colonia en el continente africano y último territorio ultramarino del mal llamado imperio de los Habsburgo-Borbón. Estos seis siglos han dañado enormemente la psicología de los canarios y es la última colonia del mundo que aún no se ha liberado, entre otras causas, por culpa de sus habitantes, que no han aprovechado a fondo las oportunidades históricas. Estas son las consecuencias del paso de seis siglos.

Hace unos días, hablando con mi amigo el doctor en medicina D. Manuel Díaz Hernández, que se interesa como todo patriota canario por el porvenir de nuestra patria colonizada y con quien he dado algunas conferencias públicas sobre este tema, me comentó preocupadísimo sobre el prolongado tiempo que significan estos seis siglos. Me dijo que estos seis siglos son un tiempo muy prolongado para cualquier pueblo, pero que el colonialismo, a pesar de España, está acabado. Pienso que estos siglos han servido sobre todo para desestructurar a nuestro pueblo impidiendo que se cree su propia idiosincrasia en tanto que es un país sometido, y no saca fuerzas de flaqueza para reclamar sus justos y legítimos derechos nacionales. Puede, incluso, que nuestro pueblo se esté deshumanizando al no reclamar sus derechos, pues todo pueblo sometido tiende por su propia naturaleza a reclamar sus derechos naturales y este derecho natural está recogido en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.

Dicen los politólogos europeos que el diplomático florentino Maquiavelo (1469-1527), cuando escribió su obra, "El Príncipe" (1513) lo hizo para que lo pusiese en práctica César Borgia, el hijo del Papa español Alejando VI, aunque otros dicen que lo que quería es que lo pusiese en práctica el rey de España Fernando II de Aragón, mal llamado el Católico, cuyo título se lo puso a él y a su esposa Isabel de Castilla su admirado Papa Borgia, Alejandro VI, padre de Lucrecia y César Borgia, dos de los más conocidos hijos del Papa español. Maquiavelo admiraba al rey Fernando II, según dicen sus contemporáneos.

Lo cierto es que quien puso en práctica la política de Maquiavelo a lo largo de los siglos fue la corona española, por lo que se puede considerar la aplicación del maquiavelismo, con todo lo que ello conlleva para los pueblos dominados, a la corona española en sus posesiones en Europa, América, Asia y África.

Hay una frase o directiva política de Maquiavelo que representa el compendio de la política española a lo largo de los siglos respecto a los territorios conquistados y es la siguiente: "Existen tres modos para conservar un Estado -de su conquista ya hemos hablado- habituado a vivir en libertad y con leyes propias: el primero, aniquilarlo; el segundo, residir en él; y el tercero, dejar que viva con sus leyes, obteniendo de él tributos y creando en su interior una oligarquía que haga perdurar su fidelidad".

La corona española puso en práctica esta política allá donde fue, incluyendo un cuarto modo de dominación que no citó Maquiavelo, la religión a la española, los tribunales de la Inquisición, los diezmos y primicias, etc.; recuerden su política de ocupación en Italia, Nápoles y el Milanesado, en los Países Bajos (Flandes) en Portugal, en Cataluña o Euskalerría. En Canarias no hace falta mucho análisis para ver los resultados de la política maquiavélica en estos siglos de colonización. Claro que aquí entra en juego también el componente geográfico de las siete islas, donde el Estado colonial, siguiendo el ejemplo de otros países conquistadores en África, ha jugado desde hace siglos con la división y el enfrentamiento entre las islas. Ejemplo, la colaboración entre Madrid y la oligarquía de Las Palmas, representada por D. Fernando León y Castillo, marqués de Muni, cuyos manejos culminaron con la división del archipiélago en dos provincias en 1927, dictada desde Madrid por el dictador Primo de Rivera. El marqués nació en Telde, Canaria, en 1842, y murió en Biarritz, Francia, en 1918. Fue un personaje negativo para Canarias, a pesar de que en Las Palmas se le considera y admira por la oligarquía insular como un gran personaje. Fue ministro de Ultramar cuando las represiones en Cuba y Filipinas (1881-1883) y entre 1886-1887, ministro de la Gobernación. Sirvió a la corona española con su política colonial, defendió la intervención colonial de España en Marruecos y fue uno de los artífices del reparto de Marruecos entre España y Francia en 1902. Obtuvo para España el reconocimiento del territorio de Río Muni, en Guinea Ecuatorial, en 1900, (Tratado de París), por lo que la corona lo nombró marqués de Muni. A través del Partido Liberal Canario dominó desde Madrid la política del archipiélago y preparó la división de las islas en dos provincias a través de sus manejos en Madrid hablando como senador de Canarias.

El programa para las islas de León y Castillo se concretaba en la repetida frase: "Todo por Gran Canaria, todo para Gran Canaria". Madrid estaba encantado con la fidelidad de este oligarca, que ponía en práctica la teoría citada de Maquiavelo. Al final, en 1927, vino el maquiavélico dictador Miguel Primo de Rivera -padre del fundador de la Falange, José Antonio- a llevar a la práctica los sueños y los manejos del marqués de Muni y de la oligarquía de esta isla Canaria, y el Archipiélago Canario fue dividido en dos con gran contento de la metrópoli.

Posteriormente, el establishment colonial siguió con su política; surgen entonces los políticos como Olarte Cullen, Soria y otros émulos del marqués de Muni, con sus partidos submarinos u obedeciendo a los de la metrópoli para poner en práctica la política colonial. Aunque no lo previó Maquiavelo, pero sí Madrid, formando parte de la estrategia de sometimiento, han sido creados periódicos, radios y TV en la colonia, dirigidos por empresas españolas, directores, altos mandos y periodistas españoles o canarios de servicio, que, después se premian a sí mismos, como sucedió últimamente con el escandaloso caso del Premio Canarias de Comunicación, otorgado a un grupo de la metrópoli, cuyo jurado estaba dirigido por personajes enviados por Madrid (directora de la TV española) y su representante en Canarias, Chicha Arozarena, periodista canaria camaleónica que siempre ha obedecido a sus amos de Madrid del partido que fueran, y que, a través de la radio y TV españolas, ha deformado expresamente durante treinta años todas las verdaderas informaciones sobre Canarias siguiendo las órdenes de sus amos.

Estas cosas, y otras muchas, suceden como consecuencia de los seis siglos de colonialismo al que está sometido nuestro pueblo y que ha degenerado su personalidad y su falta de reacción y ha permitido que surjan dichos camaleones y que sigamos viviendo como una colonia.

*Abogado

Publicado en el periódico El Día, 15-04-2007