Senegal, elecciones y cayucos

 

Antonio Cubillo Ferreira *

Este domingo 25 tienen lugar las elecciones en la República del Senegal. Al igual que con las próximas elecciones en Mauritania, los canarios tenemos que interesarnos en lo que pasa en este país, pues ahora está de moda ya que de allí salen la mayoría de los cayucos con jóvenes de nuestro continente que buscan una solución para su futuro, ya que en el Senegal y otros países del entorno no lo encuentran.

El periódico francés "Le Monde", principal diario de Francia, en su número del pasado jueves 21, publica a todo color una foto de un cayuco que llega a Tenerife el 1/2/2007, en la página de África, y con el título: "Senegal, el tema de la emigración aumenta la fiebre en el debate presidencial". Nos cuenta la indignación que existe en el pueblo costero de Kayar y cómo el pueblo entero abucheó al actual presidente Wade cuando fue hace unos días a hacer campaña para su reelección. Centenas de jóvenes gritaban: "tú nos has vendido a los españoles". La juventud del pueblo acusó públicamente al presidente de quedarse con 19,8 millones de euros, que le había enviado Madrid para favorecer el empleo de los jóvenes. El presidente Wade, de 80 años, comentó a sus ministros que era normal su cólera, pero lo cierto es que la opinión pública sabe ya que los fondos españoles entrarán en su bolsillo, y que la promesa de España de recibir a 4.000 jóvenes trabajadores se quedará en promesa. Imagínense los lectores la indignación de este pueblo donde la mitad de su población tiene menos de 18 años.

El periódico francés también se hace eco de los propósitos de uno de los candidatos a presidentes, M. Mustafa Niasse, que está criticando en su campaña la complicidad entre los Gobienos de Madrid y Dakar, con lo que está sucediendo con los emigrantes que han llegado a Canarias y que después se los suben en aviones engañados diciendo que van a Barcelona y se encuentran al final en el Senegal, y dicen en alta voz que Wade no iba a presentarse a la reelección, pero que cuando vino el ministro español a ofrecerle millones de euros con el asunto de los cayucos, esto le animó a volver a presentarse y aprovechar los fondos españoles.

M. Abdulaye Wade va a hacer lo posible por ganar en la primera vuelta, pero ya el portavoz del Partido Socialista y de su candidato, M. Ousmane Tanor Dieng, han acusado a M. Wade de "preparar un golpe de Estado electoral". Wade se enfrenta a 14 candidatos en estas elecciones, entre los cuales hay dos antiguos primeros ministros, Idrissa Seck y Mustafa Niasser (Alianza de Fuerzas de Progreso). M. Seck es muy claro en sus denuncias ya que conoce muy bien los intríngulis de un Gobierno que él presidió entre 2002 y 2004; habla sobre "el grado de degradación de nuestro tejido económico" y añade: "150.000 niños no tienen plazas en las escuelas y 136.000 mueren cada año de malnutrición o por falta de vacunas. Sin embargo, el tema principal de la campaña sigue siendo la corrupción, el trabajo de los jóvenes y la emigración. Cada año llegan al mercado del trabajo unos 100.000 jóvenes y se encuentran con que no hay trabajo ni esperanzas de futuro".

Éste es el panorama de esta antigua colonia francesa. Lo único que ven los jóvenes es que las familias que tienen un familiar en el extranjero envían dinero en divisas. Hay una juventud en el Senegal que sale al mercado del trabajo, preparada y con diplomas de sus colegios y universidades y que un día se lanzaron a estudiar y a prepararse en recuerdo de la famosa frase del gran profesor Cheikh Anta Diop, que dijo la famosa palabra "siggi" (que en wolof significa levantar la cabeza) y que dio esperanzas esta juventud. Pero, ¿dónde está el futuro?

Hay otro problema candente en el país: una oposición armada en la zona Sur, en la Casamance , que sigue vigente, y el terrible problema de los refugiados de Mauritania. Senegal y su vecino tienen problemas, como todos los países colindantes de nuestro continente, debido al trazado de sus fronteras establecido por los colonialistas europeos. En Mauritania dominan las tribus moros berberees, que hablan el hassanía, dialecto árabe del Sáhara, y otra parte son lo que los moros llaman "negro-africanos", de origen senegalés y traídos al país por el tráfico de esclavos. Durante la colonización francesa, hasta 1960, siguió este tráfico, hasta que en 1980, por denuncias de todos los países y organizaciones africanas y de los Movimientos de Liberación, obtuvimos el fin de la trata. Pero el problema no se resolvió a satisfacción de los haratines y esclavos liberados, que formaron en el Senegal un movimiento de oposición llamado FLAM (Fuerzas de Liberación Africana de Mauritania), con base en Dakar, que denunciaba en su manifiesto de 1986 la arabización e islamización de la sociedad. El 22/10/1987, las autoridades mauritanas denuncian un intento de golpe de Estado, inspirado, según se dijo, por el FLAM. Sigue una gran represión, 51 responsables procesados, 3 oficiales ejecutados y 40 condenados a penas de prisión.

La situación se agrava en 1989, cuando al República Islámica de Mauritania se adhiere al Gran Magreb (tras la cumbre de Zeralda-Argelia, junio 1988) y a la creación de la UMA (Unión Magrebina Árabe) el 17 de febrero de 1989, ya que la parte llamada negro-africana teme la arabización del país y el dominio de la Liga Árabe. Esto va unido a que en el Senegal los moros mauritanos ricos se han ido apoderando del pequeño comercio senegalés.

El 9 de abril de 1989 comienzan los incidentes en el valle del río Senegal entre agricultores y ganaderos. El 17, en ciudades senegalesas y en Dakar, se saquean las tiendas de los moros mauritanos y se lincha a sus propietarios. Según me contó mi amigo el periodista Paul Balta, que estaba de corresponsal en Argelia de "Le Monde" y que refleja lo sucedido en su libro traducido "El Gran Magreb", Ediciones siglo XXI, de España Editores, S.A., los días 24 y 25, los senegaleses son linchados a su vez en Nuakchot y Nuadibu antes de decretarse el toque de queda. El 28 en Dakar y en el conjunto del territorio senegalés donde viven desde hace siglos entre 350.000 y 500.000 moros; se desata el "Viernes del Terror"; las escenas del progromo prosiguen hasta el 30. Se habla de 10.000 muertos. Acto seguido, los dos Estados procedieron, en condiciones dramáticas, a la repatriación forzosa de sus respectivos súbditos. Mauritania había acogido en diciembre de 1989 a unas 230.000 personas y había devuelto a sus lugares de origen a 100.000 verdaderos senegaleses y a 40.000 falsos mauritanos. Es, quizás, necesario explicar esto, pues dichos problemas van a influir en estas elecciones en Senegal y Mauritania. En efecto, el secretario general del colectivo de refugiados mauritanos, M. Ibrahim Mangara, ha denunciado al Comité Nacional senegalés por no querer renovar las cartas de identidad de los refugiados mauritanos, diciendo "que esta medida desgraciada es incompatible con la Convención de Ginebra sobre el reconocimiento e identificación de los refugiados de 1989".

Dentro del contexto de estas elecciones, todos estos problemas saldrán a la luz junto al grave problema de la emigración y el trabajo. Es conveniente seguir de cerca todo lo que sucede en estos países vecinos de nuestro continente africano, pues, como decía en mi anterior artículo sobre las elecciones en Mauritania, interesa saber para el futuro de esta colonia una vez seamos un Estado con su política exterior propia y tengamos que abrir embajadas en dichos países, con la bandera tricolor de las siete estrellas verdes en el asta de nuestras embajadas, todo lo que sucede a nuestro alrededor.

* Abogado

** Publicado en el periódico El Día, 25-02-2007