Había un planeta azul, un vergel, un paraíso llamado Adeje

 

Hay políticos que carecen del sentido del ridículo

 

Fidel Campo Sánchez

No hay nada mejor que no tener sentido del ridículo, es suficiente contar con buenos y bien retribuidos asesores para vender bien las tropelías y los desatinos que comente la partitocracia., para permanecer en el “poder”.

Hace tiempo que venimos observando en los políticos de esta mamandurria y en general en todos, grandes dosis de mínimos de ética de la responsabilidad, con encubiertas carencias de ese sentido común que no es nada común (Voltaire).

Vemos como aquellos que se declaran ateos y agnósticos siempre prestos a encasquetarse sus mejores y más lujosos ternos para asistir a las procesiones religiosas. ¿A qué vienen esas parafernalias si no son creyentes? Nosotros creemos que harían mejor quedándose en sus casitas que utilizar la perversión de la demagogia para ganarse el favor popular., y que nosotros consideramos como un contrasentido y además imitando, por lo que se refiere a Adeje que también puede ser extrapolable a otros lugares, al inocente Gregorio de Los Olivos, muy dado a las procesiones y ponerse toda clase de condecoraciones que el considera que las tiene merecidas.

Esta dinámica que encontramos en los políticos de la Villa de Adeje, nuestro pueblo vocacional, quienes sobre bases de crear ambientes propicios al fanatismo y la manipulación, en bases y excelencias del meapilismo como más allá de caretas y subterfugios para decantarse claramente como fundamentalistas religiosos, construyendo iglesias por doquier que, ¡sin duda!, han contribuido a elevar el nivel de popularidad de la secta de los morrudistas y a su gran gurú Fray Miguel de La Escalona a quien se le está proponiendo para presbítero, uno más de los nombrados recientemente y como paso previo para elevarlo al sacerdocio de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, por sus gran dominio de la actividad político-religiosa, según el criterio de la autoridad eclesiástica correspondiente, dado lo innato de su religiosidad.

Se nos permitirá que respecto a la marcha socio-política de la que fuera Villa y señorío de Axerach (Tinerfe el Grande) se nos pueda calificar como que estamos haciendo un totum revolutum ya que no queremos dejar sin tocar las ansias de protagonismo religioso del edil mayor, señor Rodríguez Fraga quien, ahora ¡bendito sea Dios!, intenta aparecer en todos los medios como ecologista de toda la vida. ¡A buenas horas mangas verdes! Nos permitimos decirle, pues, después de haber sido el mayor depredador del ecosistema, que es impresentable que pretenda lavarse la cara con ese jardín botánico en Las Torres donde, por cierto, existe una de esa tantas iglesias que ha mandado construir con dinero público y que, casualmente, ha puesto bajo la advocación de la Virgen de las Nieves que, ¡miren por donde!, es el nombre de pila de la hermanísima y primer teniente de alcalde.

Como ha quedado sentado se vienen construyendo iglesias para una sola religión que, aunque sea mayoritaria el uso del dinero público de todos los ciudadanos sean o no de tal religión al usarlos con tanta parcialidad, no solo en Adeje, sino en toda la ínsula estimamos que se trata de ese delito tipificado como malversación de caudales públicos que debería ser investigado convenientemente ya que además se están vulnerando derechos constitucionales.

Es muy fuerte que aquellos que no han hecho otra cosa que contribuir, con sus permisiones y conchabeos, a la depredación ecológica tengamos que remitirlos a que ajusten bien sus sentidos para que dejen ¡ya!, de hacer el ridículo y manchar este planeta azul, en el cual había un vergel, un paraíso llamado Adeje.