Había
un planeta azul, un vergel, un paraíso llamado Adeje
Hay políticos que carecen del sentido
del ridículo
Fidel Campo Sánchez
No hay nada
mejor que no tener sentido del ridículo, es suficiente contar con buenos y bien
retribuidos asesores para vender bien las tropelías y los desatinos que comente
la partitocracia., para permanecer en el “poder”.
Hace
tiempo que venimos observando en los políticos de esta mamandurria y en general
en todos, grandes dosis de mínimos de ética de la responsabilidad, con encubiertas
carencias de ese sentido común que no es nada común (Voltaire).
Vemos como
aquellos que se declaran ateos y agnósticos siempre prestos a encasquetarse sus
mejores y más lujosos ternos para asistir a las procesiones religiosas. ¿A qué
vienen esas parafernalias si no son creyentes? Nosotros creemos que harían
mejor quedándose en sus casitas que utilizar la perversión de la demagogia para
ganarse el favor popular., y que nosotros consideramos como un contrasentido y
además imitando, por lo que se refiere a Adeje que
también puede ser extrapolable a otros lugares, al
inocente Gregorio de Los Olivos, muy dado a las procesiones y ponerse toda
clase de condecoraciones que el considera que las tiene merecidas.
Esta
dinámica que encontramos en los políticos de
Se nos
permitirá que respecto a la marcha socio-política de la que fuera Villa y
señorío de Axerach (Tinerfe
el Grande) se nos pueda calificar como que estamos haciendo un totum revolutum ya que no
queremos dejar sin tocar las ansias de protagonismo religioso del edil mayor,
señor Rodríguez Fraga quien, ahora ¡bendito sea Dios!, intenta aparecer en
todos los medios como ecologista de toda la vida. ¡A buenas horas mangas
verdes! Nos permitimos decirle, pues, después de haber sido el mayor depredador
del ecosistema, que es impresentable que pretenda lavarse la cara con ese
jardín botánico en Las Torres donde, por cierto, existe una de esa tantas
iglesias que ha mandado construir con dinero público y que, casualmente, ha
puesto bajo la advocación de
Como ha
quedado sentado se vienen construyendo iglesias para una sola religión que,
aunque sea mayoritaria el uso del dinero público de todos los ciudadanos sean o
no de tal religión al usarlos con tanta parcialidad, no solo en Adeje, sino en toda la ínsula estimamos que se trata de ese
delito tipificado como malversación de caudales públicos que debería ser
investigado convenientemente ya que además se están vulnerando derechos
constitucionales.
Es muy
fuerte que aquellos que no han hecho otra cosa que contribuir, con sus
permisiones y conchabeos, a la depredación ecológica
tengamos que remitirlos a que ajusten bien sus sentidos para que dejen ¡ya!, de
hacer el ridículo y manchar este planeta azul, en el cual había un vergel, un
paraíso llamado Adeje.