¿SEREMOS
ÚTILES EN EL FUTURO?
Antonio Leal Aguilar *
La
respuesta, al igual que la sinceridad y profundidad de la pregunta, es
afirmativa y sin lugar a dudas el futuro de nuestras sociedades dependerá
siempre del propio pueblo siempre y cuando:
- Seamos capaces de cambiar el sistema social, de
buscar nuevas fórmulas de trabajo, de funcionamiento y gestión de los organismos
sociales.
-Seamos capaces de entender los nuevos procesos de
cambio de la sociedad y abrir las puertas de nuestras asociaciones a las
mujeres, jóvenes y a nuestros mayores.
-Seamos capaces de mantener las líneas de trabajo y de
mantener la credibilidad, el prestigio y la confianza que hoy tiene el pueblo
en sus colectivos.
- Seamos capaces de hacer desaparecer de la
colectividad social a todos aquellos elementos extraños y perjudiciales que solo
persiguen la especulación y protagonismo personal.
- Seamos capaces de colocar en las juntas de gobierno
de los colectivos a personas preparadas con formación, carisma e imagen que
ofrezcan calidad y seriedad a los organismos sociales.
- Seamos capaces de dimensionar el movimiento vecinal
y de dar respuesta a los problemas globales.
- Si seguimos haciendo frente a los problemas locales
con estrategias de dar solución a los grandes y pequeños problemas ecológicos,
económicos y sociales.
- Si nos resituamos
(reafirmamos y fortalecemos) en todas estas estrategias, entonces si podremos
dar respuestas eficaces a los retos de este milenio que acaba de comenzar.
La primera cuestión práctica que debemos tener en
cuenta es la remodelación adaptándonos a los nuevos tiempos empezando por
hacerlo en el terreno organizativo. Nuestras organizaciones dejan mucho que
desear ya que muchos dirigentes actuamos como “generación tapón” impidiendo los
posibles relevos tan necesarios que nos propone la sociedad.
El
localismo concentrado en la mera actividad directiva ejerciendo sobre la propia
asociación e impidiendo que en muchas ocasiones nos acerquemos a la puerta, la
abramos y contemplemos “el bosque”.
En el terreno organizativo se da igualmente la
necesidad de democratizar la vida de nuestras asociaciones. No podemos crear un
movimiento sin vecinos, no podemos mantener una falsa representatividad y la
mayoría de nuestras asociaciones no la tienen con su entorno.
Para afrontar esta nueva etapa tenemos que hacer un
esfuerzo formativo e informativo al igual que nuestros vecinos. El término
participación tiene una dosis de ambigüedad que nos ha llevado a mantener
discursos y debates teóricos más o menos estériles a lo largo de estos últimos
años que no han tenido solución sino que se han aparcado en el tiempo
permaneciendo en el olvido.
Situar al movimiento asociativo en su papel
fundamental de vertebrador social exige, sin más
dilación, fijar un concepto de participación.
De todas maneras y a pesar de existir un régimen de
participación ciudadana recogido en la ley de la administración local y a pesar
de ser un derecho universalmente reconocido, muchos políticos y responsables de
nuestros organismos oficiales se niegan a reconocer e impiden y tratan de
anular a los colectivos sociales.
Este tipo de actuación antidemocrática, caciquil, prepotente
es errónea debiendo ser abolida de nuestra sociedad. El pueblo es quien ostenta
y detenta la suprema soberanía y es este quien elige por sufragio universal a
sus representantes, a todos su representantes para que administren y gestionen
con ética y honradez nuestra cosa pública por lo que instituciones y pueblos
deben ser administrados con justicia y no que se enfrenten al pueblo como una
casta política aparte para coartar los derechos más elementales.
La clase política gobernante de nuestros organismos
oficiales debe entender que son meros trabajadores elegidos por el pueblo para
realizar una elemental labor social por la cual obtienen unas prebendas y
distinciones oficiales olvidándose que son meros trabajadores al servicio del
pueblo y para el pueblo.
Los organismos sociales son el eslabón que une al
pueblo con las instituciones oficiales. Los colectivos son los que tienen el
contacto directo con los vecinos y conocen con detenimiento los problemas de la
ciudadanía y su entorno, por lo tanto debemos demandar, y demandamos, ante los
organismos oficiales que se nos respete, atienda correctamente y se aplique el
derecho diferencial y protocolario que por representatividad que tenemos nos
merecemos ya que muchos agentes sociales realizan una gran labor por y para el
pueblo sin ánimo de lucro y un desprecio hacia los representantes del pueblo es
un desprecio al propio pueblo.
Todos los colectivos sociales deben afrontar este
nuevo reto de cambios con firmeza y con total seguridad y convencimiento de
poder conseguirlo.
- La clase política y los representantes de
los grupos de gobierno de los organismos oficiales deben abrir las puertas y
permitir la participación directa de los ciudadanos.
- Solicitar al Gobierno Autónomo, Cabildos y
Ayuntamientos dediquen una partida presupuestaria para otorgar formación a los
Responsables de Asociaciones de Vecinos, efectuando cursos de formación por
monitores especializados en los Deberes y Derechos de los Ciudadanos.
- Que
- Que se dote de contenido a los Consejos de
Participación Ciudadana, en barrios, Pagos, Municipios, Cabildos, Comunidad
Autónoma, Estado y Unión Europea con plena participación.
-Que se dote de medios informáticos y
material a las Asociaciones de Vecinos.
* ORGANISMO SOCIAL
KANARYO TITEROYGAKAT
En Kanaryas, a
1 de diciembre de 2006.