Diario de Avisos, 11-07-2005

"Soñamos con ser libres"

La población saharaui anhela la independencia pese a la presión marroquí

Carlos Fuentes

El Aaiún (Sáhara Occidental)

Marruecos se empeña en decir que todos los saharauis de El Aaiún queremos ser súbditos de su rey, pero si preguntas en privado a cualquiera de nosotros verás que todos soñamos con el día que llegue la independencia". Testimonios como el de Abdullah (nombre ficticio, ya que nadie se arriesga a tener problemas con la policía marroquí) son frecuentes en El Aaiún. En estos días, la capital administrativa de la antigua colonia española del Sáhara Occidental vive una situación de calma tensa debido a las movilizaciones populares que los saharauis realizan desde finales de mayo para protestar por la detención y traslado a cárceles de Marruecos de algunos de sus dirigentes y, en general, como rechazo a la vida de segunda división que, aseguran los saharauis, se ven obligados a desarrollar por los "ocupantes" marroquíes, que poseen los mejores empleos y más recursos materiales.

No es un domingo cualquiera en El Aaiún, donde buena parte de la poblacion saharaui está a la expectativa de la reanudación del juicio abierto contra veinte jóvenes por su participación en los disturbios callejeros de mayo. En la playa de Foum El Oued, a veinticinco kilómetros del centro urbano de El Aaiún, Abdullah intenta disfrutar de un día de asueto en compañía de su madre y del menor de sus hermanos. Toda la familia, asegura este saharaui de mediana edad, simpatiza con la reivindicación de la independencia, pero sólo él se atreve a hablar con el visitante español. Pese a las precauciones de la señora, que envuelta en su melfa (especie de túnica de colores típica de los saharauis) no cesa de interrogar con la mirada al periodista, Abdullah aprovecha que muy poca gente entiende inglés para dar su visión de la realidad. "Usted mismo, por poco tiempo que lleve en la ciudad, podrá ver la gran cantidad de agentes de policía de la Gendarmería Real y del Ejército marroquí que tenemos que soportar todos los que no pensamos como ellos", subraya el joven saharaui sin conceder demasiada importancia a la presencia de agentes en primera línea de playa y al seguimiento policial al que es sometido cualquier visitante occidental en la principal ciudad del Sáhara.

Más radical, debido sin duda a la desesperanza que cunde entre la poblacion más joven de El Aaiún, se muestra Mohamed (nombre, tambien, ficticio) desde el puesto de vigilante de playa que ocupará hasta que finalice el verano. "Lo tengo claro: en cuanto acabe con este trabajo me subo a la primera patera que tenga una plaza libre porque en estas condiciones no hay quien viva", explica el vigilante de la playa mientras sobre la arena mojada los jóvenes juegan al fútbol vestidos con camisetas de los deportistas africanos que triunfan en Europa. "Aquí todos creen que la vida en Europa sera fácil, que el dinero abunda, porque ven como Eto’o, Drogba y Cissoko ganan sueldos millonarios y son tratados como ídolos", señala Mohamed. Él, en cambio, sabe por amigos que ya emigraron de forma clandestina que la vida no es fácil en España ni en el resto de países europeos. No obstante, despues del verano, repite otra vez, "buscaré la forma para salir de África".

Falsa realidad

De vueltas al desarrollo reciente del conflicto saharaui, Abdullah insiste en la "falsificación de la realidad" del Gobierno marroquí, que según este joven "trata de hacer ver algo que no es real" entre la población de origen saharaui. "Lo que ocurre aquí es lo mismo que estaría pasando en cualquier lugar del mundo donde sus ciudadanos no pueden pensar ni expresarse con total libertad", señala sin ocultar su descontento. "Pero ya ha pasado mucho tiempo desde el inicio de la ocupación y ahora los jóvenes no estamos dispuestos a soportar todo lo que han sufrido nuestros padres; hemos perdido el miedo, así que espero que esta situación empiece a cambiar poco a poco y que podamos recobrar la libertad", responde Abdullah sobre los motivos de las revueltas de mayo.

En el plano judicial, todo está pendiente ahora de la reanudación de la vista oral contra veinte activistas saharauis (aunque uno de ellos, de edad adolescente, no ha podido asistir al juicio debido al mal estado de salud que sufre por la reclusion preventiva en la Cárcel Negra de El Aaiún). El juicio se reanudará mañana, cuando además del desarrollo de la sesión se podrá confirmar si familias de los procesados pueden acceder a la sala. El pasado jueves, cuando el juicio se suspendió debido a que los abogados de la defensa se retiraron tras esgrimir la falta de independencia judicial, el magistrado titular de la corte de El Aaiún impidió el acceso libre a la sala del juicio, lo que en la calle derivó en airadas protestas de los familiares de los veinte presos saharauis.

Además del juicio de El Aaiún, los activistas saharauis están a la espera del resultado de la entrevista que el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, tiene previsto mantener mañana en Madrid con el ex presidente del Gobierno José María Aznar, a quien el líder de los independentistas saharauis trasladará su gran malestar por el trato político recibido del nuevo Ejecutivo socialista que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente de la RASD también aprovechará su nueva visita a Madrid para denunciar la parálisis que los independentistas saharauis reprochan a Naciones Unidas. Después del cese voluntario del enviado especial del secretario general, el reputado político norteamericano James Baker, la ONU tiene vacantes todos sus puestos de responsabilidad en la misión especial para el referéndum en el Sáhara.