¿Se vende una isla?, ¡se vende Canarias!

 

Luis Fco. Padilla Pérez

 

La isla Montaña Clara(«Se vende una isla al contado, sin gastos y al mejor postor, repetía una y otra vez, sin tomar aliento, Dean Felporg, comisario tasador de la subasta en que se debatían las condiciones de esta venta singular. »).

 

Así es como comienza la entretenida novela de Julio Verne “Escuela de Robinsones”. Yo la leí hace ya bastantes años pero nunca hubiera pensado que tal estrambótica situación se diera en mi país, Canarias.  

 

«Aproveche esta oportunidad... No todos los días se pone una isla en venta». Ésta es la frase empleada por la inmobiliaria Look & Find, y recogida en diversos medios, para atraer a quien pueda pagar los nueve millones de euros por una superficie no urbanizable de 1,48 kilómetros cuadrados. Los herederos de Mariano López Socas son los dueños de Montaña Clara, la isla canaria mas pequeña -con una extensión de 2,7 kilómetros cuadrados- que forma parte del Parque Natural del archipiélago Chinijo y de la reserva integral de los islotes, con una gran franja marina protegida. El islote fue adquirido hace 50 años por López Socas, entonces alcal­de de Haría, en Lanzarote».

 

Algún tiempo atrás estuve en La Palma, donde unos vecinos de mis conocidos de Tijarafe, por casualidad, aparecieron con un lustroso 4X4. Éstos, allá por el 2001, habían vendido su finca a una familia alemana, con una bonita y tradicional casita heredada de los abuelos, rodeada de huertas y almendros, en medio de la más pura naturaleza y con unas privilegiadas vistas al Atlántico, todo por unos míseros 4.000.000 de pesetas. Apenas les dio tal dinero para comprar dicho “cochazo”. Hace un par de meses me llegó la noticia de que estos señores alemanes, aprovechando la enraizada situación de la vivienda, la reformaron en un chalet con piscina y todo, vendiéndola a unos compatriotas por 250.000 €.

 

Somos unos “aborígenes” que nos infravaloramos y con nosotros a nuestro privilegiado terruño. Es por eso que promotores e inmobiliarias europeas han hecho y hacen un negocio sobre el “paraíso canario”.

 

Al parecer, y dentro de otro denigrante episodio hacia la tierra que heredamos de nuestros ancestros, se pretende vender la isla Montaña Clara, parte del protegido espacio natural del Archipiélago Chinijo, por unos inconscientes canarios, familia de Don Mariano López Socas, ex procurador en Cortes de Franco y, en su tiempo, alcalde de Haría.

 

Sólo el hecho de que un islote canario, de unos dos coma siete millones de metros cuadrados, pueda ser vendido  a cualquier particular es una grave ofensa hacia la causa patria. Tan alto es su interés ecológico y sentimental.

 

Canarias se vende, y hasta que no seamos un estado independiente, con unas leyes sociales que protejan y defiendan nuestro patrimonio natural, tendremos el culo al aire y en carne viva.