Síndromes y complejos

Wladimiro Rodríguez Brito

En las últimas semanas hemos tenido en esta sociedad un vivo debate sobre los efectos de la tormenta tropical Delta y nuestra capacidad para organizarnos en momentos de crisis. Sería bueno que también realicemos un balance de los aspectos más positivos que este tipo de situaciones sacan a la luz. De los negativos me temo que ya se ha hablado bastante y puede ocurrir que ese pesimismo se adueñe de un horizonte que no es tan negro como algunos quieren hacer creer.

No parece razonable ni lógico que apenas les hayamos dedicado unas líneas a las numerosas actitudes solidarias y abnegadas de muchas personas y colectivos profesionales significados en estas catástrofes. Es por lo que pretendemos que estas líneas sirvan de reconocimiento a todas esas personas que el día 28 y los posteriores estaban al pie del cañón, trabajando por los demás. A modo de ejemplo, y sin pretender olvidarnos de nadie, hemos elegido tres casos, de los muchos que podríamos citar:

1. El desalojo y traslado de los enfermos de las dos últimas plantas del Hospital Universitario de Canarias. En medio de los destrozos y daños causados por los fuertes vientos que arrasaron los ventanales orientados hacia el Poniente de dicho Hospital, el personal sanitario y de seguridad logró sobreponerse, en medio del lógico caos y dramatismo del momento, y realizar este complejo y dificultoso traslado sin repercusiones graves para los pacientes.

2. La apertura y mantenimiento de las carreteras insulares. Las arterias de comunicación de la isla fueron el escenario de un trabajo ingente para mantenerlas abiertas y en condiciones de seguridad para los usuarios. Basta con circular hoy por muchas de estas carreteras, en La Esperanza, en Anaga, en Las Mercedes, etc. y comprobar cómo decenas de árboles fueron literalmente arrancados de la tierra. Muchos de ellos cayeron sobre las diferentes vías y tuvieron que ser cortados con motosierras, a la luz de faros y linternas, para poder restablecer la circulación entre los núcleos de población con la mayor celeridad posible. Lo mismo podríamos decir de los camiones volcados y de las torretas eléctricas desplomadas sobre la Autopista del Sur (TF-1), anomalías graves que, en un tiempo récord y en condiciones meteorológicas adversas, fueron subsanadas. Es evidente que este tipo de reacción rápida y eficiente de los equipos humanos de Carreteras y de Medio Ambiente del Cabildo son una prueba evidente, primero de una gran capacidad técnica y organizativa, y, segundo, de un espíritu de trabajo y sacrificio excepcional, acorde a las peores situaciones que podemos sufrir en estas islas.

3. La reparación del Canal de Aguamansa-Los Baldíos. Esta canalización es vital para suministrar el preciado líquido a los municipios de Santa Úrsula, La Victoria, La Matanza, El Sauzal, Tacoronte y buena parte del Área Metropolitana y alcanza un volumen de transporte de 3.000 pipas/hora. El canal fue literalmente arrancado "en flor", al caer un eucalipto que arrastró con sus raíces un buen tramo del canal, rompiéndolo parcialmente. Inmediatamente, la empresa responsable del mantenimiento y gestión de esta canalización puso en marcha un dispositivo humano durante la madrugada del día 29 que procedió a reparar con urgencia el tramo dañado. Un equipo humano que trabajó a destajo ininterrumpidamente hasta que se logró reconstruir la pared zapata del canal y sus muros, restableciendo finalmente el suministro el 29 por la tarde. Un verdadero récord digno de elogio y reconocimiento.

Para terminar sólo nos resta añadir que nuestro pueblo tiene mucho que agradecer a colectivos de hombres y mujeres que, como estos tres citados anteriormente, han demostrado una capacidad de respuesta en situaciones extremas simplemente excepcional, digna del país más desarrollado. Este hecho no debe hacernos bajar la guardia pero sí que debe también hacernos sentir orgullosos de que nuestra sociedad tenga este tipo de recursos humanos tan valiosos. Ya son varias las situaciones de emergencia que hemos padecido en un breve período de tiempo, en especial, la del 31 de marzo y ésta reciente. En ese sentido, más allá de las necesarias críticas y aprendizajes que siempre acompañarán a estos eventos de la naturaleza, no podemos caer en un pesimismo generalizado que nada aporta ni nos ayuda a progresar y a mejorar para el futuro. En ese sentido, insistimos en que sin caer en falsos triunfalismos o espejismos, en este territorio hay muchas cosas que funcionan bien, de colectivos profesionales que están y trabajan bien cuando se les necesita. Es por ello que este artículo tiene como único objetivo reivindicar y reconocer públicamente el compromiso, el sacrificio y el trabajo de mucha gente en estos días difíciles.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife