SÍNTOMAS
Teodoro Santana
Mala cosa es confundir los síntomas con la enfermedad. Y la oleada inmigratoria es sólo un síntoma. La enfermedad, aunque las palabras no gusten, se llama capitalismo global. Imperialismo, neocolonialismo, globalización. Y no es sólo un asunto de responsabilidades del pasado (ay si los países occidentales tuvieran que pagar su deuda histórica). Hablo de ahora.
Si la Unión Europea y Estados Unidos subvencionan sus productos agrícolas y ponen aranceles a los de los países pobres. Si cuando esos países intentan disponer de sus propios recursos naturales organizan golpes de Estado, guerras civiles o invasiones para impedir que se toque un céntimo de los beneficios de las multinacionales. Si no hay otra ley que la del saqueo, sin restricción ni medida. Si el hambre mata a cuarenta mil niños cada día. Si la basura química o radioactiva se bota en el Tercer Mundo. Si se impone una dictadura global basada en la superioridad económica y militar. Si se roba el futuro a generaciones enteras de mujeres y de hombres. Si para la inmensa humanidad no hay ni agua potable, ni luz eléctrica, ni medicinas, ni hospitales. Si todas estas cosas pasan, ¿acaso El Problema es la inmigración?
Se quiere que vengan inmigrantes, porque eso hace bajar los salarios. Pero sin tener que pagar los costes sociales que suponen. Entrada ordenada, pero depredación a saco. Muros en la frontera de México, vallas en Ceuta y Melilla, radares en Canarias...
La estrategia de la Unión Europea, establecida desde hace más de un año, consiste en que sean los propios países africanos limítrofes los que se encarguen de contener la marea humana que huye del hambre, las guerras y el subdesarrollo. Con campos de retención e internamiento más baratos (y con menos derechos) que si estuvieran en territorio europeo. A cambio los gobiernos de esos países recibirán algo de dinero. O una prórroga de la Reserva para Inversiones en Canarias, pongamos por caso.
Los inmigrantes ni son turistas ni se dirigen a Canarias. Somos sólo escala. Pero la Europa beneficiaria y beneficiada se hace la longui. Total, problema de los africanos, sean isleños o continentales. Ay Frattiní, Frattiní.