LA SOMBRA DEL TIGRE

Siouxnofobia

Teodoro Santana

 

El empeño de los indios sioux de que los blancos no ocuparan sus territorios de caza, no era más que xenofobia. Y qué decir de los iroqueses, comanches, cheyennes, arapajós y demás tribus: todos xenófobos. La actitud de los yanomanos ante la colonización y deforestación del Amazonas, no es más que xenofobia. Los vietnamitas empeñados en echar a los norteamericanos de su país: pura xenofobia. Gandhi frente a los ingleses en la India: más xenofobia. La lucha del pueblo negro sudafricano frente a los colonos blancos es peor aún: xenofobia y racismo.

 

La misma guerra de independencia de los españoles frente a las tropas napoleónicas fue sólo una reacción xenófoba. Lo de los indígenas de Chiapas, como todo el mundo sabe, no es más que una intolerante manifestación de xenofobia contra los terratenientes.

 

La mismísima resistencia de los aborígenes canarios frente a los amables conquistadores europeos es ya un precedente de gravísima xenofobia. Cualquier otra lectura de estos episodios no sólo no es “progresista”, sino que incluso es xenófoba. Aunque de Canarias es preferible no hablar. Como decía el chófer de la guagua, arrempujense pátrás, que todavía caben más.

 

Nota: El artículo fué publicado en Canarias7 en enero de 1999 (día 6 ó 7). Nada de cayucos, evidentemente me refería a la inmigración "blanca".