CANARIAS INDEPENDIENTE:
SÍ SE PUEDE
Juan Carlos Suárez Tangil
Hace quince días, cuando hablábamos de soberanía, les adelantaba que
daríamos datos que podían refrendar el hecho de que Cananas, desde el punto de
vista económico, no tendría que temer de ninguna manera el hecho de ser una nación
soberana.
Históricamente, algunas personas han
venido rechazando el hecho de que Canarias pudiera ser dueño de sus propias decisiones,
en función de que no éramos capaces de sostener una economía propia porque éramos
absolutamente dependientes del estado español.
En este ámbito, desde luego, podemos
afirmar que los que piensan así no conocen las cifras, ni las circunstancias,
todas, que podrían hacer de Canarias un estado con soberanía propia.
Por poner algunos ejemplos para hacer
reflexionar a aquellos incrédulos que no conocen otra forma de subsistencia que
vivir al amparo del estado, hay que decirles que, por ejemplo, los 12 millones
de turistas que nos visitan al año gastan, durante su estancia, cada año, casi
1 billón y medio de pesetas.
Para este dato positivo hay que
decirles, no obstante, que la mayor parte de ese dinero se va de las islas de
la mano de empresas españolas y europeas que manejan el sector y que pagan sus impuestos fuera de las
Islas Canarias. También habría que decir que Puertos del Estado y Aena, en los Aeropuertos, sacan todos los años de Canarias,
del orden de 250.000 millones de pesetas y que las grandes empresas, en los sectores
del comercio y la banca, por ejemplo, El Corte Inglés, BSCH, BBVA, etc., del
beneficio de sus operaciones en Canarias apenas dejan nada en estas islas y
que, también, pagan sus impuestos fuera de Canarias.
Canarias siempre ha
tenido recursos para autoabastecerse y si no lo ha hecho en algunos momentos de
su historia ha sido porque, desde fuera de nuestras propias fronteras, de las fronteras
de Canarias, no se quiso que así fuera.
Hoy en día dependemos del exterior de
una forma que, peligrosamente, puede
colocarnos al borde
del abismo en un supuesto hecho
de carácter catastrófico nacional o internacional, que fácilmente se podría
producir.
Nuestra pesca ya no existe, nuestra agricultura
de abastecimiento es prácticamente ridícula y la situación político-administrativa
de las islas, que no Archipiélago, hacen que, cada día que pasa, nuestra
situación sea más y más vulnerable y dependiente.
Si Cananas tuviese una autonomía plena, si
fuese un estado libre asociado o, simplemente, tuviese soberanía propia las
relaciones con nuestro entorno serían bastante diferentes de las que ahora
tenemos.
La mediana con Marruecos sería un hecho
y disfrutaríamos de nuestra Zona Económica Exclusiva y, con ello, de todo lo
que eso supone.
Por lo tanto, en los próximos días,
semanas, meses, años, ... algunas personas, pocas por
el momento pero en aumento cada día, estarán repitiendo, una y otra vez, que lo
mejor para Canarias y para el futuro de la misma, sería propiciar, empezando
desde ya un diálogo con España para que, de una forma amigable y civilizada, se
puedan ir poniendo los pilares de un entendimiento basado en nuevas formas de
relacionarnos.
Fuente: El Independiente de Canarias, 21-06-2007