Del actual pueblo autóctono canario
y de su situación geográfica
Francisco P. De Luka
Se constata en el día a día de las islas el brutal proceso de recolonización o repoblamiento que lleva a cabo la Metrópoli, principalmente en la última década, a través de la normativa legislativa vigente en la cada vez más debilitada UE. Uno no puede dejar de alarmarse ante la grosera pretensión de los europeos de acometer un etnocidio encubierto de nuestro pueblo canario, tratando de desplazarlo sibilinamente del solar patrio. Alegan los lacayunos del poder colonial que el canario también puede vivir y trabajar en Europa. ¿Cómo no llamar etnocidio (cultural, social, ecológico...) encubierto a la paulatina desaparición de los paisajes naturales, de los elementos propios de la cultura isleña o de los rasgos identitarios, sustituyéndolos por los foráneos? Fiestas y costumbres ancestrales que se van abandonando, antiguas voces que ya no se utilizan por el pueblo, que por el contrario adopta, en un estúpido mimetismo modernista, extrañas y horripilantes celebraciones extranjeras, como la anglosajona del tipo "haloween", por ejemplo.
Quieren esos politiquillos de andar por casa, auxiliados por plumíferos locales y extranjeros, sencilla y llanamente borrar el rostro étnico de nuestro pueblo. Desean fervientemente convertir a los canarios de origen en simples residentes. Aspiran, indecente y descaradamente, a que dentro de unos años no exista el pueblo canario, guanche, como ente socio-cultural propio, sino unas islas cosmopolitas y singapurizadas, habitadas por más de dos millones de personas. Y lo más irritante es la falta, aún hoy, de una necesaria Ley de Residencia, repudiada por los canarios de servicio que siguen comiendo lastimosamente en la mano de sus amos. Es tal su indignidad que ni siquiera la existencia de antecedentes político-económicos como el control poblacional que ejercen territorios que sí son efectivamente europeos, como las Islas Feroe o la Isla de Man, los hace decidirse a dar el paso adelante. Claro que para eso hay que poseer testosterona guanche, cosa que estos tipos no tienen. Y encima demuestran, llevados por un cretino "ultraperificismo", una absoluta falta de cultura geográfica cuando aluden a disparates tales como "Canarias, la frontera sur de Europa", "El Hierro, el punto más alejado del continente europeo" o "la frontera oeste de Europa". Pues no. Que se enteren ya de una vez que somos africanos blancos, al igual que los rubios descendientes de los "bóers" neerlandeses de la República Sudafricana lo son o al igual, ya en otro continente, que los argentinos, por ejemplo, son latinoamericanos.
Recientemente, en una visita girada al Archipiélago africano de Cabo Verde (así lo denominó la prensa isleña, y es cierto) por una delegación oficial canaria, pudimos apreciar las inmensas potencialidades que un estado independiente (si lo fuéramos) es capaz de desarrollar libremente. Si un Archipiélago como Cabo Verde subsiste dignamente como estado soberano y nos pide asesoramiento en materia turística ¿porqué Canarias, superior en todos los niveles, no puede serlo también?. Es la pregunta clave que los timoratos acojonados no se plantearán nunca. Y si Cabo Verde es un Archipiélago africano, porqué los rebenques de los periodistas nos denominan "islas europeas", cuando estamos situados a sólo 96 Km. de nuestro continente. ¿Porqué llaman a Cabo Verde "archipiélago africano" si están más alejados de tierra firme que nosotros? ¿Somos entonces "islas atlánticas"? ¿Es porque la población caboverdiana es negra o mulata?. ¿Y el pueblo canario qué es? ¿atlante?.
En esta cuestión de la procedencia amazigh norteafricana de nuestro pueblo isleño, los norteamericanos -muy influyentes dentro de la OTAN- demostraron mucha más madurez y sentido común. Todavía recordamos, a raíz de la celebración del Congreso Internacional de Momias (Proyecto "Cronos", Tenerife, 1992), unos estudios genéticos muy interesantes sobre las momias guanches llevados a cabo en 1993 por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (independientemente de nuestra opinión absolutamente contraria a la misma), a través del exhaustivo análisis del DNA (ácido desoxirribonucléico) y su comparación cross-cultural con el entorno continental leucodermo maghrebí. El hecho mismo de que desde la iniciativa militar norteamericana se acometa este tipo de estudio revela, al menos, el interés que despierta nuestro pueblo como etnia diferenciada ubicada en el espacio norteafricano atlántico. Fuertes razones debieron existir para tal estudio, seguramente algunas generadas por la celebración del evento arqueológico de Tenerife, de la máxima importancia mundial. Pero también debieron existir otros motivos que se nos escapan y que muy bien pudieran estar relacionados por la situación geoestratégica del Archipiélago. Desde luego, así como así no deciden los militares de la OTAN el inicio de investigaciones de este tipo. Algo captaron. Oyeron por ahí que el pueblo canario es un pueblo fundamentalmente de origen norteafricano bereber (con alguna que otra escasa aportación genética foránea) y decidieron comprobarlo científicamente. Ya más nunca se dará la anécdota de un canario, de viaje por EE.UU, que al ser preguntado de qué nacionalidad era y al responderle que español, de Tenerife, el yanqui comenzó a buscar el nombre de la isla sobre el mapa de España. Por supuesto que no lo encontró y el atoletado canario le tuvo que señalar al día siguiente el sitio real. A partir del estudio de la OTAN los americanos sabrán donde estamos....
Y por otra parte ¿no sería que a raíz de dicho estudio la Metrópoli española se dispusiera desenfrenadamente a poblar el Archipiélago de europeos y otros foráneos? Los resultados actuales, del pasado año 2004, a la vista están: según los datos del ISTAC la media canaria de población nativa de origen fue del 78,40 %, distribuída por islas de la siguiente forma:
Comenzando por las islas orientales la peor parte se la lleva Erbani (Fuerteventura), con un escandaloso porcentaje del 36,82 % de población nativa de origen; le sigue Titerogakat (Lanzarote), con un 51,51 % ; Tamarant (Gran Canaria), con un esperanzador porcentaje del 81,95 %. En relación a las islas occidentales los porcentajes son relativamente mejores, aunque no debemos confiarnos excesivamente: Chinet o Tenerife con un 71,28% de población nativa de origen; La Ghomera con un 70,08 %, con un creciente asentamiento de alemanes en Valle Gran Rey; Benahoare (La Palma), con un 77,06 %. Finalmente, es preocupante el dato de Hero (El Hierro), que sobre una población actual de 10.000 habitantes sólo el 54,28 % es nativa de origen. Las especiales características de esta última isla (tranquilidad, desarrollo sostenible, ect.) atraen cada vez más a un número creciente de europeos de todo tipo y pelaje, con el consiguiente peligro de absorción de la población nativa (como ocurrió en Erbani), aparte del posible debilitamiento de su cultura y tradición ancestrales por la paulatina introducción del turismo masivo y sus negativas secuelas en los planos urbanístico y sociológico. Esperemos que así no ocurra, tamait Achamán, dada la dureza étnica del noble pueblo bimbache.