DE UNA SOCIEDAD VIOLENTA
A LAS AGRESIONES AL PROFESORADO
José Luis Hernández Martín (Melanio)
En los últimos meses observamos como se está aireando
mucho en los medios de comunicación malas noticias referentes a casos concretos de violencia y de
agresiones en los centros de enseñanza,
mientras nada se dice de los miles de
escolares que se esfuerzan estudiando en
correcta relación de respeto y cariño a sus profesores.
Debemos tener claro que la violencia no nace en la
escuela, donde educamos para el diálogo
y la resolución pacífica de los conflictos, sino que es reflejo de la sociedad
violenta en que vivimos. Ciertamente, existe una violencia estructural que
amenaza nuestra convivencia, cuyas manifestaciones trascienden las
instituciones escolares y cuyo origen se inserta en una distribución injusta y
desigual de los recursos materiales y escasas oportunidades de desarrollo
humano para sectores significativos de
El análisis de
esta situación debemos hacerlo de forma sosegada, huyendo de los “toques de
arrebato” de última hora, que algunos sindicatos tratan de esparcir, buscando
fácil rédito en las próximas elecciones de
Debemos tener
en cuenta que hemos pasado de unos tiempos en que el maestro era una autoridad,
junto con el cura y el alcalde, a la situación actual en la que algunos
profesores de la enseñanza pública, la de todos, están sufriendo, inermes en la soledad del aula,
muchas veces sobrecargado de alumnado
cada vez más diverso en sus capacidades, bagaje cultural, lengua, costumbres,
religión, situación económica y familiar, sin los recursos necesarios para
atenderlos. En estas condiciones, algunos chicos/as que no han sido educados en
su casa en la observancia de las normas, tratan de romper la labor docente,
convirtiendo al profesor en cuidador. Las sinrazones de que esto ocurra son
variadas: Para algunos padres y madres
que lo están pasando mal o no tienen la formación cívica suficiente, los
profesores somos los funcionarios más
cercanos en quien descargar sus frustraciones, porque
Sabemos que en nuestra sociedad son, por desgracia,
cada día más los padres que consideran que la educación de sus hijos es un
asunto de competencia exclusiva de los profesores y a menudo se
desentienden desde la mañana en que salen de la casa hasta la noche en que
regresan. Sus hijos están acostumbrados a entrar y salir de su casa sin control
y sin dar explicaciones y en consecuencia, en los centros de enseñanza,
estos chicos/as, tratan de conducirse
igual que en su casa, no soportando ni la normativa del centro ni tantas
horas de escolarización obligatoria “encerrados”,
porque el Sistema no le ofrece la atención personalizada que necesitan y
reaccionan tratando de romper el trabajo docente y el derecho de la mayoría de
sus compañeros a una educación de calidad, llegando a agredir al
profesorado, igualmente que sus padres.
Tenemos
que denunciar que en la sociedad consumista en que vivimos, algunos padres
creen solventar los problemas de sus hijos solamente comprándoles cosas:
ordenadores, motos, teléfonos móviles, etc., pero no le pueden o no quieren
dar el tiempo necesario que sus hijos
necesitan para hablar de sus cosas, para ayudarlos a crecer y orientarlos acerca de su futuro, optando por traspasar
toda su responsabilidad al profesorado al que exigen lo que ellos no practican.
Tenemos que decirles a esos padres y madres que están profundamente equivocados,
que deben invertir más tiempo en la educación de sus hijos/as en el respeto a
sí mismos, a sus compañeros y al profesorado, igualmente que exigimos a
Santa
Cruz de
* En nombre del Secretariado Insular de STEC-
IC en