SOLIDARIDAD
Teodoro Santana
D
esde que los catalanes quieren gestionar un porcentaje algo mayor del dinero recaudado en su territorio, no hemos dejado de oír aullidos de dolor de quienes los tachan de insolidarios.Es una curiosa concepción de la solidaridad. Nada claman estos profetas del acabóse contra el hecho de que, en la Unión Europea, los Estados miembros apenas aporten el 1% de su PIB a las arcas comunitarias. Ni a que casi la mitad de ese dinero vaya destinado a subvencionar las producciones agrícolas europeas en detrimento de las de los países pobres, que además se ven acribilladas con aranceles protectores.
Estos "solidarios" del arribaspaña no destinan en las instituciones que gobiernan ni la mitad del mísero 0,7% suplicado por las ONG para ayuda a los desheredados del planeta. Para más inri, ocultan el dato de que el Estado español es el que tiene una proporción de impuestos recaudados más baja con respecto a su PIB de toda Europa. O de que buena parte de esa solidaridad va destinada a subvenciones y contratas para un puñado de capitalistas de las comunidades receptoras, y no repercuten en la vida de todos sus ciudadanos.
Porque habrá que recordarles que, antes que la solidaridad entre territorios, debe estar la solidaridad entre personas. Que no es de recibo que las tres cuartas partes de los presupuestos provengan de los impuestos recaudados a los asalariados, mientras a los capitalistas se les beneficia con múltiples desgravaciones.
Lo que es de verdad insolidario, e incluso indecente, es que la mayoría de la población no llegue a final de mes y viva en una permanente incertidumbre sobre su futuro y el de sus hijos (agravada por la contrarreforma laboral que prepara el gobierno estatal) y otros, en cambio, no puedan gastarse tanto dinero ni aunque vivieran mil años. Al igual que debe haber un salario mínimo digno, es inaplazable que haya un "salario máximo". Un tope a los ingresos que una persona pueda obtener. Es decir, a la cantidad de trabajo ajeno del que se apropia, que no otra cosa es la riqueza. O sea.