La sombra encendida del drago milenario

Jose Almeida Afonso

Aunque no me hables Ħoh drago hermoso en tu esbelto talle!! en la calladas noches de las islas, junto al inquieto mar Atlántico africano, escucho sonoro, tus heridas, tus traiciones, tu silencio milenario.

Ahora te miro y veo las mil heridas que sobre mi cuerpo, sobre mi alma han vertido -no las antiguas generaciones- que por ti celaban y admiraban, sino las más recientes e impías.

Aquí ahora te siento y aquí y ahora te quiero y te requiero, junto al pino canario, al lado del taginanste, debajo de la ahulaga, cercano a la salvia, prendido al romero, a la hierba buena y a la que dicen que no es tan buena, pero que nunca se sabe.....

Todas ellas alimentan mi espíritu, de sueños a la mano, de ideales querencias, de ansiados anhelos libertarios.... y no precisamente dormido, no justamente cuando dicen que tengo dos copas -o más....- en estos tan turbios y sombríos tiempos en tabernas de mala muerte junto al serrín y a los escupitajos de largos siglos de vil agonía, todavía respiren profundo porque nos quedan tiempos de podredumbre y asco....

Pero tu sola presencia siempreviva de testigo firme y cierto de otros nuevos presagios que certeros nos sugieren tus fuertes, extensos y renacidos brazos.

Solo una pequeña flaqueza me aqueja -la envidia- cuando intento -como entre brumas y casi ciego- hacer real en mi mente la vida antigua de lxs antiguxs canarixs y sólo me llega murmullo inaudito, sordo....

En fin, ahora solo espero ver la hora en que vuelvas a ser testigo fiel de los que aquí "por su fortuna nacieran, su libertad requieran" para cumplir plenamente con la máxima ciertísima de ese principio universal que afecta por igual a todos los pueblos del mundo que fueron algún día conquistados y que el historiador Pi y Margall defendía hasta la muerte "de que no se adquiere la propiedad de los territorios conquistados ni aún con la prescripción de los siglos". Así sea

Canarias, 3 de junio 2006