¿Sostenibilidad en Canarias?
Wladimiro Rodríguez Brito *
E
n estas últimas semanas hemos leído en distintos medios de comunicación las contradicciones que se generan en esta tierra cuando hablamos de sostenibilidad y armonía con el medio. En este caso, me refiero a la granja de cochinos que el Ayuntamiento de Icod de los Vinos ha precintado a unos jóvenes ganaderos, en una de las comarcas más deprimidas del Norte de la Isla. La granja tiene licencia de construcción y de ocupación, sólo le falta la de apertura, que tiene que concederla el ayuntamiento.Se trata de uno de los territorios del Archipiélago en que peor se ha tratado el suelo agrícola. Se ha permitido "picotear" indiscriminadamente el territorio a través de la ocupación ilegal y dispersa del suelo del monte hasta la costa. Esta situación complica de manera extraordinaria los posibles y demandados aprovechamientos agrícolas y ganaderos, que en esta comarca son aún factibles, dando un mínimo de facilidades desde la Administración. La dinámica insular es francamente negativa, sólo en el Valle de Güímar se han cerrado tres explotaciones este año.
La granja se encuentra en suelo rústico, sin embargo no es un lugar afortunado dada la circulación de los vientos alisios y la localización de numerosas viviendas a sotavento de la instalación. Es importante señalar que en la actualidad existe tecnología suficiente y productos para neutralizar tanto la proliferación de moscas como de malos olores. Sólo hay que exigir estas medidas en las instalaciones para evitar las molestias a los vecinos. Sin embargo, el cierre como única solución no hace más que perjudicarnos a toda la sociedad en su conjunto, empobreciéndonos y haciéndonos más dependientes del exterior. Hay que decir que estas instalaciones agropecuarias cuentan con más de dos mil cochinos, de los que entre setenta y ochenta van semanalmente al matadero. Cada semana entran en Tenerife 1.200 animales refrigerados y, en total, Canarias importa unos dieciséis millones de kilos de congelados al año de la misma especie.
La pérdida de los puestos de trabajo generados por la citada instalación, cubiertos con personal de la zona, aboca a estas personas a desplazarse al sector servicios del sur de la Isla, donde ya trabajan muchos campesinos del norte, obligados al abandono de sus tierras por la falta de perspectivas y por el escaso desarrollo de sus respectivas comarcas.
Sin embargo, todos hablamos de sostenibilidad, es decir, de una economía en equilibrio con la naturaleza y el progreso, tan demandado por los ciudadanos. Pero cuando pequeñas iniciativas, como es el caso que nos ocupa, tratan de crear riqueza en su tierra, se encuentran atadas de pies y manos por una serie de inconvenientes esgrimidos por ciudadanos con equivocados conceptos de ecologismo, con desconocimiento integral de la dependencia del exterior en consumo cárnico (la semana pasada detuvieron en Barcelona a varios ganaderos por utilizar productos prohibidos para el engorde artificial del ganado) y la cantidad de energía que supone almacenar las importaciones de dudosa calidad que entran anualmente en nuestra Isla, mientras se han cerrado cuatro granjas en los últimos meses sin que surja ninguna plataforma de la sostenibilidad para la defensa, no sólo de una vida realmente sostenible con jóvenes agricultores y ganaderos, sino para facilitarles un acercamiento al maltrecho y abandonado campo de nuestra Isla.
Es inevitable que esta abundancia ficticia en la que vivimos se acabe más pronto que tarde, sin haber dado la oportunidad a muchos jóvenes emprendedores del campo a proyectar su propio medio de vida y generar riqueza para otros muchos. Uno de los graves problemas que tenemos en Canarias es el de tener un elevado poblamiento disperso en las medianías, que complica y encarece toda la gestión del territorio, así como la dotación de servicios y la concreción de infraestructuras básicas. En definitiva, tenemos que hacer posible la convivencia entre una actividad del sector primario de carácter no sólo meramente económica sino también estratégica para una comunidad que aumenta día a día su dependencia del exterior, con todo lo que ello conlleva. Es importante que consideremos también como un objetivo de la sostenibilidad en las Islas la defensa de la agricultura y la ganadería local, quizás es menos popular para convocar manifestaciones o imprimir manifiestos pero no por ello es menos importante.
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Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife**
Publicado en El Día, 26-12-04