SOY REINCIDENTE

Ramón Moreno

 

Y por eso vuelvo a las andadas. Aunque mi “delito” consiste solo en decir lo que pienso, siendo coherente conmigo mismo, y ser rehén –“síndrome de Estocolmo”, incluido – de mi congénita incontinencia verbal; que no hay forma de neutralizar, porque yo ni comulgo con hostias ni, por supuesto, con ruedas de molino.

 

También soy  residente, por derecho propio, pero ese es otro tema.

 

Después de mi último artículo, “HISTORIAS DE LA COLONIA”, publicado en septiembre pasado en su quinta entrega -que pienso retomar más adelante-, me impuse un periodo de reflexión y sosiego, en el que he pasado olímpicamente de todo. Una especie de estado de “hibernación intelectual” donde,  no obstante, no me anduve por las ramas, ya que los árboles jamás me han impedido ver el bosque. Y en el cual, la pertinaz e intoxicadora “opinión publicada” no ha variado un ápice mis convicciones políticas e ideológicas, ni mermado lo más mínimo mi acendrado espíritu patrio.

 

Transcurridos estos meses, y ya en un nuevo año, constato que nada ha cambiado, para que todo siga igual: el férreo “matriarcado” de España se acentúa cada día más (¡que sería de nosotros sin la “tutela”, “protección” y el “benefactor cobijo” de la “Madre Patria”!); y todo lo que pasa en Canarias es fiel reflejo, a imagen y semejanza, de lo que sucede en la metrópoli. Seguimos instalados en los perversos y encubridores eufemismos; la llamada “clase política” (sobre la cual recae la carga de la prueba, al estar bajo sospecha) sigue haciendo de las suyas; la justicia parece politizada, y la política judicializada; y los vergonzosos y nauseabundos escándalos de presunta corrupción generalizada, tráfico de influencias y prevaricación continúan proliferando en nuestro Archipiélago, constituyendo la crónica diaria de sucesos.

 

Y lo que es más grave: población foránea sigue instalándose en nuestra tierra, sin el menor control, y con una permisividad inaudita. Evidenciando que el pueblo canario está preso del “síndrome del colonizado”, que condiciona su capacidad de reacción y anula su autoestima, con todo lo que ello implica.

 

Por todo esto reincido, desde esta colaboración semanal, seguiré observando la realidad en todas sus manifestaciones, opinando de lo que considere oportuno, sin ataduras ni servidumbres de ningún tipo, y con la más absoluta e insobornable independencia de criterio. Desde la más estricta observancia de la ética periodística, sin olvidar el obligado respeto a las personas, ¡siempre que éste sea recíproco!

 

Vaya por delante, pues, mi profundo reconocimiento al periódico digital El Guanche  por seguir publicando mis escritos; ya que mantiene incólume su pluralismo político e ideológico, que en los tiempos que corren, faltos de discrepancias y debates, y repletos, por el contrario, de sumisiones y adhesiones interesadas, resulta enormemente gratificante, y yo diría que hasta saludable.

 

No importa que en ocasiones haya cundido en mí el desánimo, ante la percepción de estar “predicando en el desierto”. Sigo en la brecha (no daré pié a que me pongan puentes de plata),  denunciando todas las situaciones que acontecen en Canarias, producto, en mi opinión, de nuestro peculiar y decimonónico “status quo”.

 

Por lo demás, estas Fiestas han puesto de relieve, por enésima vez, un “pecado capital”, espejo de la vanidad humana: la apariencia. Hemos visto, no sin gran estupor, a la gran mayoría del pueblo canario inmerso en un desaforado y compulsivo consumismo, -una preocupante “patología social”- aparentando más de lo que tiene y puede; haciendo gala y ostentación de un poder adquisitivo, ficticio a todas luces, que conduce inexorablemente en un pernicioso endeudamiento cautivo, demoledor para las economías domésticas. Un pasivo exigible a corto plazo difícil de enjugar, y en el que están atrapados casi todos.

 

¿Alguien ha caído en la cuenta de que una sociedad endeudada, no es una sociedad libre, y que toda la renta del trabajo se destina exclusivamente a “tapar agujeros” del presupuesto familiar? Esto es lo que hay…

 

Pero la Navidad y el Fin de Año, tienen otros aspectos muy positivos. Las reuniones familiares y los eventos empresariales, en los que se confraterniza y se estrechan lazos.… ¡Felices Reyes y Próspero 2007!.

 

rmorenocastilla@hotmail.com

 

Canarias, enero de 2007.