SOY
REINCIDENTE
Ramón
Moreno
Y por eso vuelvo a las andadas. Aunque mi “delito”
consiste solo en decir lo que pienso, siendo coherente conmigo mismo, y ser
rehén –“síndrome de Estocolmo”, incluido – de mi congénita incontinencia
verbal; que no hay forma de neutralizar, porque yo ni comulgo con hostias ni,
por supuesto, con ruedas de molino.
También soy
residente, por derecho propio, pero ese es otro tema.
Después de mi último artículo, “HISTORIAS DE
Transcurridos estos meses, y ya en un nuevo año, constato
que nada ha cambiado, para que todo siga igual: el férreo “matriarcado” de
España se acentúa cada día más (¡que sería de nosotros sin la “tutela”,
“protección” y el “benefactor cobijo” de la “Madre Patria”!); y todo lo que
pasa en Canarias es fiel reflejo, a imagen y semejanza, de lo que sucede en la
metrópoli. Seguimos instalados en los perversos y encubridores eufemismos; la
llamada “clase política” (sobre la cual recae la carga de la prueba, al estar
bajo sospecha) sigue haciendo de las suyas; la justicia parece politizada, y la
política judicializada; y los vergonzosos y
nauseabundos escándalos de presunta corrupción generalizada, tráfico de
influencias y prevaricación continúan proliferando en nuestro Archipiélago,
constituyendo la crónica diaria de sucesos.
Y lo que es más grave: población foránea sigue
instalándose en nuestra tierra, sin el menor control, y con una permisividad
inaudita. Evidenciando que el pueblo canario está preso del “síndrome del
colonizado”, que condiciona su capacidad de reacción y anula su autoestima, con
todo lo que ello implica.
Por todo esto reincido, desde esta colaboración
semanal, seguiré observando la realidad en todas sus manifestaciones,
opinando de lo que considere oportuno, sin ataduras ni servidumbres de ningún
tipo, y con la más absoluta e insobornable independencia de criterio. Desde la
más estricta observancia de la ética periodística, sin olvidar el obligado
respeto a las personas, ¡siempre que éste sea recíproco!
Vaya por delante, pues, mi profundo reconocimiento al
periódico digital El Guanche por seguir
publicando mis escritos; ya que mantiene incólume su pluralismo político e
ideológico, que en los tiempos que corren, faltos de discrepancias y debates, y
repletos, por el contrario, de sumisiones y adhesiones interesadas, resulta
enormemente gratificante, y yo diría que hasta saludable.
No importa que en ocasiones haya cundido en mí el
desánimo, ante la percepción de estar “predicando en el desierto”. Sigo en la
brecha (no daré pié a que me pongan puentes de plata), denunciando todas las situaciones que
acontecen en Canarias, producto, en mi opinión, de nuestro peculiar y
decimonónico “status quo”.
Por lo demás, estas Fiestas han puesto de relieve, por
enésima vez, un “pecado capital”, espejo de la vanidad humana: la apariencia.
Hemos visto, no sin gran estupor, a la gran mayoría del pueblo canario inmerso
en un desaforado y compulsivo consumismo, -una preocupante “patología social”-
aparentando más de lo que tiene y puede; haciendo gala y ostentación de un
poder adquisitivo, ficticio a todas luces, que conduce inexorablemente en un
pernicioso endeudamiento cautivo, demoledor para las economías domésticas. Un
pasivo exigible a corto plazo difícil de enjugar, y en el que están atrapados
casi todos.
¿Alguien ha caído en la cuenta de que una sociedad
endeudada, no es una sociedad libre, y que toda la renta del trabajo se destina
exclusivamente a “tapar agujeros” del presupuesto familiar? Esto es lo que hay…
Pero
Canarias, enero de 2007.