STAVROS
DIMAS,
Cándido
Quintana *
El mundo se nos va de las manos, el cambio climático
que estamos propiciando de forma torpe o por actuaciones no ajustadas a los intereses
generales de la población, nos está empezando a pasar factura, y esto,
desgraciadamente, no tiene marcha atrás. Ante la inexistencia a corto plazo de
otros mundos de repuesto en donde poder vivir, sólo nos queda exigirles a las
clases políticas dirigentes actuaciones congruentes, aunque se alejen de los
intereses empresariales o de los particulares de algunos privilegiados.
El proyecto del puerto de Granadilla es un ejemplo más
del exiguo sentido común o de los oscuros fines perseguidos por nuestros gobernantes. Se trata de una obra innecesaria
y tremendamente devastadora que, de llevarse a cabo, nos pasaría una negativa
factura, aportando unos granitos de arena más a ese cambio climático no deseado
que se nos está viniendo encima para nuestra desgracia. La ciudadanía tinerfeña
ha hecha mucho para impedir esta barbarie, pero no ha contado con el apoyo del
poder político, sí de algunos políticos honestos pero huérfanos de poder, que
no han podido sumar sus fuerzas para decantar la balanza al ese lado congruente
y limpio al que me refería.
¿Hay
culpables con nombres y apellidos que han contribuido de forma significativa a
sacar adelante este disparate?, los hay y muchos. Dejando a un lado a esos
listos y poderosos empresarios con intereses en las obras a ejecutar o en los
terrenos aledaños, porque, si bien está en sus manos el poder de presión, no lo
está el de decisión, son los políticos los verdaderos culpables de este
desaguisado. Unos por actuaciones directas y otros por mirar hacia otro lado,
admitiendo como buenas flagrantes mentiras que se han aportado a este proyecto,
para que
De estas mentiras aportadas buscando que
Y eso se plantea de esta forma nada menos que a la
propia Comisión Europea, al igual que otros vergonzosos y no menos mentirosos
argumentos, como, por ejemplo, el impacto negativo sobre esos habitantes de
Santa Cruz hartos de obras interminables como las del tranvía, cuando el
recinto portuario tiene su propio viario y las obras no molestarían a nadie. O
el alegado desequilibrio norte-sur del sistema de transporte de
Muy por encima de las culpas de los políticos,
interesadas o no, están las de los Técnicos que finalmente le han dado el visto
bueno al proyecto, aún conociendo que
será tremendamente devastador y que posee alternativas viables y
suficientes, tal y como ordena
No me vale ahora que algunos me hablen del poder de los
Lobbys, ni de Bases de
El Señor DIMAS es conocedor de todo lo malo y grave que
hay detrás de este proyecto. Conoce igualmente todo en relación con las medidas
correctoras y compensatorias que no se han ejecutado, y que, a lo mejor, no
conseguirían los efectos perseguidos, por lo tendría que abortarse el proyecto
de forma definitiva. Es perfectamente conocedor también, de toda la corrupción
que está aflorando en las Islas y de las personas que está salpicando en muy estrecha
relación con este innecesario, devastador y técnicamente desaconsejable
proyecto. Esperemos que ante todo lo que esta pasando y por la más necesaria
que nunca conservación del Medio Ambiente, nuestra gran decepción, el Comisario Stavros
Dimas, dé el portazo que proceda y pare esta BARBARIE, ahora en el que a
algunos les afloran las prisas de forma ilegal y muy sospechosa.
* © Cándido Quintana
Presidente
de
Vocal
del Patronato de Espacios Naturales de