El subdesarrollo
Juan Jesús Ayala
Es esa la cuestión y el porque; no hay otra que nos de pista de los motivos que inducen a más de medio mundo a lanzarse a la aventura poniendo en peligro sus vidas con la finalidad de llegar al otro medio mundo, al que vive en la opulencia.
El subdesarrollo ocasionado por la expoliación a la que ha sido sometida concretamente África, no ha venido así porque sí, ha sido el resultado de políticas colonialistas voraces que no les importó cegar miles y miles de vidas con tal de acumular riquezas y siempre a costa del vituperio y del oprobio ocasionado a gentes de otras culturas, que fueron pisoteadas sin ton ni son. Y lo más significativo fue que las más de las veces siempre con la bendición y aquiescencia de la iglesia como mentor de las conquistas y como refugio hipócrita de los desheredados por la apisonadora de la maquinaria de guerra y expoliadora de occidente.
Y ahora ¿qué? Ahí la respuesta de la invasión. Además, es una respuesta a la que de momento no se tienen palabras para contrarrestarla, dado que lo que impera es el desconcierto y el no saber como atajar lo que se nos viene encima, y buscamos, para tranquilizarnos, enemigos por todos lados, hasta a los desheredados de la tierra que vienen empujados por el hambre y la sed de desarrollo. Y el mundo occidental se ve, en otra hora tan omnipotente y engreído, imposibilitado para decidir lo que hay que hacer, para mantener el tipo y fortalecer la dignidad humana de los que están aquí y de los que llegan. Occidente se tambalea y no sólo ya por la amenaza islámica que de momento está agazapada sino por la avalancha de una África subdesarrollada.
Cuestionar o estudiar el subdesarrollo no puede ser otra cosa que estudiar de alguna manera la tragedia del hombre. La historia del hombre es una historia de guerras y de abusos atroces; el hombre occidental invadió tierras ajenas, deportó a millones y millones de negros desde el continente africano al americano; en las colonias africanas los nativos fueron convertidos en esclavos y para disponer de las tierras se cometieron verdaderos genocidios. Y, ahora ¿qué? ¿De qué nos quejamos?
Andando el tiempo se pensó que la solución para África y América latina sería la vía revolucionaria. La revolución sería lo adecuado para la liberación del mundo subdesarrollado. Y en esas estamos. Ahí está Bolivia y Perú; y si lo queremos entender, también Cuba y Venezuela. Estos países han adoptado unos una revolución, si se quiere tormentosa como la Castrista y otros una revolución endógena donde la gente, cansada ya de tanto abuso, no ha tenido reparo alguno en situar en la cúpula del poder a quien sea, sea Chávez o Evo, capaz de dar más al desfavorecido y penalizar al opulento. Y eso hay que entenderlo desde la perspectiva del mundo subdesarrollado, desde la sensación de miles de estómagos vacíos y desde miles de escandalosas carencias.
Sin embargo África no optó por esa vía, siendo quizás Libia y Argelia a la que se le estranguló un gobierno fundamentalista, el resto, occidente ha continuado siendo maléfico y ha instigado y favorecido la guerra entre tribus y clanes para que la riqueza continúe en las arcas de sus multinacionales o en los bolsillos de los jerarcas de la tribus.
La revolución africana fracasó pese a los empeños de Franz Fanón. África se muere de hambre, machacado por el sida y la miseria galopante. Y esa situación funciona como una gran catapulta que impulsa a los seres que pueden, por ser los más fuertes y que pueden conseguir unos miles de euros iniciar el camino hacia Europa. A los pueblos cuando lo que les mueve es la necesidad no hay quien los pare. De ahí que las políticas que se dispongan para mitigar el grave problema de las migraciones sean difíciles, y cuando se adoptan como las de ahora son parches y cara a la galería, pero que no solucionan nada de nada. Mientras en el mundo haya hambre y miseria éste salta por cualquier barrera que le ponga a su paso, y si es el pacifismo y la parsimonia lo que impera en los que llegan vamos bien, pero si un día adquiere el fenómeno virulencia y algún que otro atisbo de venganza seguramente occidente entre el islam suicida y el África subdesarrollada se verá zarandeada, muy zarandeada. Estamos en los inicios.