"Superpoblación,
identidad y xenofobia"
Agapito
De Cruz Franco (*)
El fantasma del General anda suelto... A los 31 años
de aquel “Españoles, Franco ha muerto”, la xenofobia despierta en una parte de
la sociedad. Un sector del empresariado, de políticos interesados, y de algunos
medios de comunicación irresponsables, alimentan un
fenómeno que ha calado en grupos neonazis y llenado
de confusión e inquietud a las gentes sencillas de nuestros pueblos.
Situaciones negativas achacadas a los hemigrantes (lo
escribo con “h” de hambre) y relacionadas con invasiones, enfermedades,
delincuencia, problemas en la sanidad, falta de trabajo, pérdida de identidad,
son, además de falsedades, puro y simple racismo.
La identidad de Canarias se ha ido conformando a base de pueblos bereberes, negros, blancos, mulatos, europeos,
sudamericanos... Nuestra lengua, el español de Canarias, está llena de guanchismos, portuguesismos, anglicismos, americanismos…
Quienes argumentando la identidad canaria rechazan al africano y al hermano
americano están rechazando nuestra historia, la primera de las identidades.
Las Islas tienen una capacidad de carga. Pero el problema de la población es
ecologista. Lo que necesita Canarias es una Ley de Población. Como la necesita
el Planeta. Es uno de los elementos del ecosistema, el cual se basa en el
equilibrio e interrelación de sus componentes: sociedad, medio ambiente físico,
económico, etc. Cualquier desequilibrio lleva aparejado problemas ecológicos
graves, como en el caso de la población cuentan las teorías maltusianas. Este
problema es parte de la crisis ecológica global: la superpoblación (casi ya
10.000 millones) y el conflicto a causa de una economía mundial herida de
muerte por el agotamiento de los recursos naturales.
En este marco la población es un problema en Canarias. No por la inmigración
sino a causa de la industria turística y urbanística, que mete millones de
foráneos en las islas sin relación directa con el medio. Que ha borrado
nuestras costas aniquilando recursos, agotando el suelo, destrozando el medio
natural y cambiando nuestra cultura. Somos una isla en destrucción no en
construcción. 3.500.000 personas pisan el Teide al
año.
Podían haber protestado por la pérdida de su identidad quienes se escandalizan
ahora por unos cayucos, cuando arribaron las grandes superficies, las compañías
turísticas extranjeras urbanizando a troche y moche y
llevándose fuera el dinero, cuando el Gobierno se embarcó en infraestructuras
viarias, portuarias, aeroportuarias y energéticas continentales en estas islas
pequeñas y frágiles. Podían haber protestado por ese 1/3 de la población isleña
bajo los umbrales de la pobreza.
El modelo de desarrollo predador, es el enemigo de la identidad canaria y de la
superpoblación en las Islas y no unos emigrantes que recorriendo
Las marchas cara al sol, desde las concentraciones
xenófobas en Los Cristianos hasta las manifestaciones en Santa Cruz fantaseando
con una nueva marcha verde, reflejan el fracaso de esta cultura política
anclada en el egoismo y el despilfarro. Liderada por élites que nos gobiernan de acá, de allá y del más allá.
El Ayuntamiento de
Mientras, el 22 de octubre se cumplía el 42º aniversario de la bandera canaria
de las siete estrellas verdes. El enemigo del país que refleja esta bandera
tejida con sangre canaria desde
(*) Concejal de Iniciativa por