DESDE
EL GUINIGUADA
TAMADABA
Félix
M. Arencibia
Magec con los fogonazos de sus postreras luces rojas va
dibujando los perfiles de los impresionantes y hermosísimos acantilados que sostienen el Pinar de Tamadaba.
Bencomo Marrero está allí, en un restaurante de las Nieves, disfrutando
extasiado la belleza majestuosa que le brinda la naturaleza. Es una de las
pocas joyas naturales que se conservan en la isla de Tamarán que no están contaminadas
por el cemento. Recuerda además con magua sus años infantiles y juveniles y sus
buenos ratos pasados junto a su familia
y amigos en el Pinar de Tamadaba. También sus visitas a La Aldea por su tortuosa y
peligrosa carretera, donde tiene muchos amigos nacidos en esa hermosa villa. Bencomo está por la mejora de esa vía de
comunicación que nos lleva hasta La
Aldea, pero totalmente en contra de ese monstruoso proyecto que
pretende impactar de manera tan desastrosa sobre los maravillosos parajes del
Parque Natural de Tamadaba y la Reserva
Natural de Guguy. Más ahora que se ha conseguido declarar a
la isla de Gran Canaria Reserva de la Biosfera.
Si se llega a llevar a cabo dicha mega-infraestructura se
demuestra una vez más que se trata de un título de protección muy pomposo pero
de escasa utilidad para preservar la isla. Dichas obras contribuirían a ese
futuro oscuro al que desarrollismo arrastra a nuestro Archipiélago con obras
como: una tercera pista del aeropuerto, la tangencial de Telde, la ampliación
del muelle de Arinaga, los nuevos campos de golf, las numerosas nuevas camas
turísticas… Este problema resulta extensible al resto de nuestras islas.
Entretanto Bencomo sigue contemplando los impresionantes
acantilados sobre la que se cierne las tinieblas de Enac y continúa su dolorosa
reflexión. Lo que se pretende con el proyecto de la carretera Agaete-La Aldea,
según la información que tiene, es de un impacto muy significativo. De los 18,5 Km que se pretenden
realizar, 8 Km
serán profundas heridas horadadas a la naturaleza para construir túneles; en
1,5km se edificarán viaductos sobre los hermosos paisajes de Guayedra y El
Risco; se prevén unos 2.200.000
metros cúbicos de escombros y se
va a necesitar un presupuesto de 231.000.000 de euros… Los datos que se manejan
le resultan escalofriantes por ello hay que intentar que se atiendan a las
necesidades de comunicación con La
Aldea, pero con proyecto mucho menos impactante que el
proyectado.
Dicho plan se pretende realizar sobre el Parque
Natural de Tamadaba y la Reserva Natural
Especial de Guguy. Tiene 7539
Ha con acantilados espectaculares como los de Andén
Verde y Faneque; montañas como las de Tirma, Altavista y Tamadaba; acoge el 20% de la flora endémica
de nuestro Archipiélago; contiene yacimientos arqueológicos, poblados
aborígenes, túmulos y cuevas funerarios… Bencomo evoca unos versos que hace poco
tiempo imaginó: “Me quedo huérfano de palabras / fascinado por la belleza de
los gigantescos / y pétreos guerreros
guanches / de Faneque y el Andén verde.”
─”…hay
que intentar que se atiendan a las necesidades de comunicación con La Aldea, pero con un proyecto
mucho menos impactante que el proyectado.”
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