Tan Tan
Gonzalo H. MARTELNada que ver con la OTAN. Las maniobras del León Africano 2005 iniciadas el viernes en Tan Tan no tienen nada que ver con la OTAN; sólo algunas coincidencias. La participación del Ejército de Estados Unidos es la más llamativa, junto al hecho ¿fortuito? de que coincidan en el tiempo y el espacio geográfico (de orilla a orilla) con los ejercicios Noble Javelin 05, que despliega en Fuerteventura, y por el lado oriental del Archipiélago, a más de 3.000 soldados de 16 países aliados, entre ellos, el propio Estados Unidos. Tampoco tiene nada que ver, ay Zapatero, el que la base de Rota (estadounidense sobre suelo español) sea el centro logístico de las maniobras en Marruecos.
Es curioso el modelo de presencia militar norteamericana que se está construyendo en la región; los integristas marroquíes han denunciado que detrás de la operación African Lion 2005, se esconde la construcción de una gran base militar estadounidense en Tan Tan, en las mismas narices de Fuerteventura, al lado mismo de ese proyecto de gran puerto en Tarfaya que sueñan algunos miembros del Gobierno canario. Allí donde no alcanzó a instalarse la central de energía nuclear que los franceses querían venderle a Marruecos bajo bandera china. Lo cierto es que se trata de un ejercicio de «intervención humanitaria», según la descripción oficial, con lo que eso significa dada la contrastada vocación y más conocida experiencia de las tropas del comandante George Bush en materia humanitaria. De hecho, ha enviado desde Rota más de 500 toneladas de equipamiento, gran parte del cual servirá para construir centros de salud, escuelas y otras infraestructuras gracias a la generosidad del mismo dispositivo militar de reconstrucción que EEUU tiene desplegado en Haití y en Irak, entre otras zonas. Aunque Marruecos dice que las maniobras terminarán el 10 de abril, los americanos calculan que estarán de maniobras no menos de 90 días, tres meses de campamento con anfibios (ojo, no confudir con zifios, que son los animales marinos que la OTAN protege en Fuerteventura). Y otros muchos observadores, entre ellos el floreciente movimiento integrista marroquí, observan el inicio de una base militar permanente y amplia (por el tamaño del solar), en ese lugar donde se juntan el Sáhara, la presión integrista del interior marroquí, la mediana que debería deslindar el Archipiélago canario de Marruecos, y una enorme bolsa de gas y petróleo cuya explotación Mohamed VI ya ha repartido con ese estilo off shore que le caracteriza. Con tanto jaleo, llegó el guardián.
Pero en Canarias, el debate de la nacionalidad es, en este momento, el proyecto del istmo de La Isleta. Visión de futuro.