YA está BIEN de tanta RUEDA DE MOLINO

 

José Luis Valdés

 

Quizás parezca retórica el que los independentistas condenemos el trato desigual que recibimos los canarios en Europa y en nuestra  propia tierra, pero es tan imprescindible condenar el colonialismo, como el poder respirar cada día, para seguir subsistiendo. Nosotros no podemos serrar los ojos a la realidad porque amamos nuestra tierra.

 

La inmensa mayoría de los canarios, que por desgracia han salido en algún momento a trabajar a Europa incluido el Estado Español, no se ha dado cuenta del enorme error que en su día cometimos y de la doble moral de la mayoría de los europeos, que mientras nos han necesitado nos han sonreído y cuando ya no nos necesitan nos hacen la vida imposible.

 

Mientras, los europeos establecidos en Canarias se aprovechan de nuestra mano de obra barata y exprimen nuestros recursos naturales, sin importarles el daño que hacen a esta tierra, nos adulan y tratan de convencernos de lo bien que estamos “siendo europeos”, tratando al canario como un ser inferior, el cual ha de conformarse con las migajas de su dueño.

 

 Nos dicen ¿para qué ser independientes?, si vivimos de puta madre, “si gracias a ellos tenemos esta calidad de vida”, tratan de que løs canariøs comulguemos con ruedas de molino, para así ocultar la sobre explotación que ejercen en las Islas. En este juego participan los canarios de servicio, políticos y empresarios del cemento que hasta el otro día plantaban plátanos y cebollas, etc…

 

Basta que un isleño salga por corto tiempo a trabajar a Europa para que éste se de cuenta del doble rasero con que nos tratan los europeos a los canarios y en general a todos los inmigrantes, más si este es africano. Podemos comenzar con el mal trato de las autoridades y terminar con una parte de  ciudadanos, que nos miran como si todos fuéramos terroristas y criminales. Es tanto el racismo y la xenofobia hacia el inmigrante,  que llega incluso a que los hijos nacidos en dichos países se sientan extranjeros en el país en que han nacido, y muchas veces es acosado y maltratados, tanto psicológicamente como físicamente, frente la mirada pasiva de las autoridades que son los primeros en hacer la vista gorda, según ellos para que se marchen, que ya no son necesarios.

 

De esta Europa poco nos hablan los políticos canarios al servicio de la metrópoli. Ya no tenemos que trasladarnos a Europa para sentirnos mal, basta con estar unos días en las zonas turísticas de nuestras Islas para sentirnos extranjeros en nuestra propia tierra, y del “buen trato” de que somos objeto los “maguitos” de las ciudades de Santa Cruz y Las palmas, y donde el canario brilla por su ausencia, a no ser løs pocøs camarerøs, fregaplatos y peones, por su puesto al servicio del godo y del guiri Europeo.