Diario de Avisos, 21-02-2005

Tenerife y Gran Canaria

Randolph Revoredo Chocano *

En el 2001, Canarias sumaba un tamaño económico de más o menos 25.000 millones de euros. Fue el negocio que se generó, o sea, fue el tamaño de su economía. Es cierto que las Islas representan más o menos (siempre es más o menos) un 4,5% del producto español, un producto considerable tomando en cuenta que representa el 1,4% del territorio español.

Ya solo por eso, nos colocamos 3,2 veces por encima de la media en cuanto a productividad por metro cuadrado. No entremos a descartar las zonas protegidas, donde no hay producción alguna, pero consideremos en cambio que si esos 25 mil millones son una medida de las Islas, vale la pena sacar la lupa.

Gran Canaria produce prácticamente lo mismo que Tenerife (aunque aquí hay algo más de población), pero, curiosamente, el 70% de toda la riqueza de esa Isla se concentra en dos municipios: Las Palmas y Telde. Santa Cruz y La Laguna juntas no llegan al 55% del total de movimiento económico de su Isla.

El sur de Tenerife ha sido el que más crece, nadie discute eso, pero el sur turístico (Adeje, Arona, Guía de Isora y Santiago del Teide) no llega a aportar el 17% del total de la Isla. Está claro que las mediciones no son exactas, pero, la lectura de estos números dicen cosas.

Todo el sur de mi Isla (todos los municipios) no llegan a contribuir con más del 25% del total. El norte completo, aporta, siendo optimistas, el 20% del total. En Gran Canaria la situación no deja de ser igual de tajante: el sur turístico aporta casi el 15% del total de la Isla; el resto de municipios se descuelgan dramáticamente hacia abajo. Radicalmente más que aquí. No en vano las zonas que más pisan los talones en productividad a las áreas metropolitanas son los sures, con 36.000 frente 38.000 euros / empleado en Gran Canaria, y 34.000 frente a 38.000 euros /empleado en Tenerife.

Para variar, tanto Santa Cruz (ciudad) como Las Palmas están cabeza con cabeza en productividad, aunque tomando en cuenta la concentración trabajador por metro cuadrado, Santa Cruz tiene más mérito por conseguir ese número con un tamaño económico mucho menor (o sea, que si tuvieran el mismo tamaño económico, linealmente hablando, Santa Cruz es más competitiva que Las Palmas).

Por otra parte, volviendo al sur, la conclusión rápida, periodística, sin profundizar (este no es el lugar) es que el sur, o mejor dicho, los sures turísticos no son lo que aparentan; al menos en cuanto a tamaño. ¿Cómo se explica entonces que el sur haya presentado un perfil tan llamativo en las últimas décadas, con tanto empleo, tanta actividad? Porque, me atrevo a decir, que, con diferencia, pese a que no han sido los más grandes, si son los que más han crecido, a ritmo de bólido supersónico.

Esto números también ayudan a dimensionar otras cosas y ayuda a aclarar las leyendas urbanas de tantas tertulias radiofónicas, televisivas, a veces monotemáticas, sobre el papel de la administración en la economía.

El Cabildo de Tenerife, por ejemplo, si su presupuesto es de 630 millones de euros este año, representa el 5% de la producción de la Isla (actualizando los valores de la producción insular a este año). Los fondos europeos, si son equivalentes a 1.200 millones de euros en un periodo de seis años (del 2000 al 2006), significa que esos fondos han aportado menos del 1% del total de lo que ha sido y será capaz de producir las Isla en ese periodo.

Es que nos la pasamos subestimándonos.

Si yo tuviera frente a mí un mapa de rentabilidades en todas las islas y sus municipios, vería cómo las mejores rentabilidades (empresariales, se supone) entendidas como el retorno sobre el capital invertido de las empresas que tienen su base de operaciones en un municipio determinado, estarían localizadas en los sures turísticos. Con unos datos de campeonato. Lo que explicaría perfectamente el motivo de esos ritmos impresionantes de crecimiento experimentados en esos soleados lares.

En cambio, en las áreas metropolitanas esas rentabilidades serían más modestas, más cercanas a las medias mundiales de economías avanzadas.

Construcción, hostelería, transporte y comercio representan el 40% de la producción de Tenerife. En Gran Canaria esos cuatro sectores llegan casi al 50% La agricultura sería la gran sorpresa si no se supiera lo maltrecha que ha estado los últimos cincuenta años: menos del 3% del total en ambas islas.

Y aunque son números muy parecidos 2,6% en ambos casos, las producción sorprende cómo son distintas, porque en Tenerife tienen fuerte presencia los plátanos y la vid mientras que en Gran Canaria el protagonismo se lo lleva el tomate y la papa (aunque en Tenerife también hay una fuerte presencia de producción de papa).

Ahora bien, esto es lo que hay, pero no es necesariamente lo que podríamos aspirar. Sures y capitales tienen retos. Los sures valen lo que valen porque crecimiento y tamaño son dos cosas distintas: y ya no crece tanto. Tampoco la concentración de las capitales no es ninguna garantía.

El sol no lo podemos exportar, y el suelo se acaba.

O sea, que si no nos planteamos ser buenos de verdad en algún producto, servicio o proceso y éstos no tienen la vocación de ser especiales ante los ojos del mundo (o de alguna parte de él), no habrá fondos europeos que valgan ni administraciones públicas que llenen el vacío que terminará quedando y será desaprovechar una oportunidad de oro que otros matarían por tenerla.