Semana Santa: Desmontando la teocracia de Bush

P. Luis Barrios *

Introducción:

En la batalla ideológica religiosa que se está llevando a cabo en este preciso momento aquí en Estados Unidos, con la administración política de George W. Bush, se ha estado mercadeando moralmente por los pasados seis años un movimiento fundamentalista para declarar de una vez y por todas que en este país impera una teocracia cristo-centrista. Por lo tanto, permítanme decirles que este asunto es más serio de lo que parece. No se nos olvide, George W. Bush fue reelecto con el 40% del voto protestante y católico fundamentalista. Por lo tanto, nos guste o no nos guste, la religión juega un papel fundamental en la política estadounidense.

El proyecto teocrático:

Primeramente permítanme aclarar algunos términos. La palabra teocracia se deriva de dos palabras griegas. Por un lado está Qeo/ (Theos) lo cual significa Dios y por otro lado está kra/tein (cratein) que significa, quien gobierna. O sea, en teoría teocracia significa gobierno dirigido por Dios. Sin embargo en la práctica esto significa que unas personas se organizan muy bien para establecer un dominio y/o control en el nombre de Dios. Por supuesto, Diosa nadie tiene que ver en este asunto, solo se dicen las palabras claves: esto es palabra de Dios. Esta absurda teocracia aquí en Estados Unidos se distingue por ser cristo-centrista, o cristocracia, dentro del contexto protestante o evangélico fundamentalista. Aunque hay que reconocer que también existen unos grupos fundamentalistas católicos que bailan al compás de la misma música. ¿Cuál es la música? Se distinguen por enfatizar una campaña antidemocrática liderada por lo menos en tres proyectos.

Por un lado la inmoralidad de criminalizar y demonizar los derechos civiles reproductivos de las mujeres incluyendo el derecho que ellas deben de tener sobre decisiones que conciernen al aborto. Por otro lado, la violación de los derechos civiles de las parejas gay/lésbicas al matrimonio. Por último y no menos importante, santifican la supremacía masculina de la opresión y subordinación de la mujer violando todo fundamento de derechos civiles. Curiosamente, estos asuntos se siguen discutiendo, debatiendo y decidiendo erróneamente en terrenos de interpretaciones de la moral religiosa y no en terrenos legales de los derechos civiles.

La matriz de todo este proyecto opresor y antidemocrático prácticamente toma mayor auge en el año 1989 cuando el tele evangelista, Rev. Pat Robertson, fundó lo que hoy se conoce como la Coalición Cristiana; la cual de cristiana tiene muy poco. Para este entonces fue que el Rev. Robertson dijo a toda voz que este movimiento, de abajo hacia arriba, era con la intención de poder tomar control del Partido Republicano. Por desgracia ya lo lograron, aunque también tiene presencia en el Partido Demócrata.

De frente a esta realidad el debate de separar la religión y al gobierno, ha mantenido a muchas personas progresistas montando una campaña erróneamente en contra de la religión. Por desgracia, esto se está dando sin percatarse o ignorando intencionalmente que de la misma manera que puede existir una religión tirana, la cual se utiliza para desesperanzar con la intención de inmovilizar y controlar al pueblo, existe también una religión subversiva la cual a través de la esperanza despierta y moviliza al pueblo hacia su liberación.

Religión opresora:

De aquí la necesidad de entender que el debate debe de estar centrado en reconocer que no es posible separar la política de la religión, por lo tanto lo que nos queda es decidir con que tipo de política la religión se envolverá. Bush lo hace con una política de derecha que responde a los intereses de la clase dominante dentro de un proyecto neo-liberal del capitalismo corporativo.

Es por esto que cada día que pasa, la gente pobre es más pobre y la gente rica se sigue enriqueciendo. Esta escenario refleja la penosa realidad en donde aquí en Estados Unidos unas 80 millones de personas viven con un ingreso por debajo de lo calculado por el Departamento de Trabajo. Fue en el año 2004 cuando en medio de las guerras genocidas del gobierno de Bush contra Afganistán e Irak se nos informó que el número de personas pobres se elevó a 35'9 millones, o sea, 1'3 millones más que el año anterior. Es una vergüenza el que se trate de ignorar que unas 12 millones de personas sufren hambre crónica y malnutrición aquí en el país dizque de la democracia perfecta. La realidad sigue empeorando cuando nos ponen de frente con la estadística que nos dice que para beneficios de las corporaciones de la salud, a través de la privatización de la medicina, unas 2 millones de personas sufren intervenciones quirúrgicas que no eran necesarias y anualmente unas 10.000 personas mueren a causa de ellas. Dentro de este debacle capitalista de las corporaciones de salud unas 45 millones de personas, el 15'6 por ciento de la población, no tienen seguro médico. En materia de salud pública podemos también incluir la estadística criminal vergonzosa que una de cada diez mujeres reportan incidentes de haber sido violadas sexualmente, lo cual demuestra un número no representativo de la realidad de unas 700.000 mujeres anualmente reportadas como víctimas de violación, o sea, una cada 45 segundos.

En la religiosidad fanática del Presidente Bush y del Rev. Robertson estos temas no se discuten, por el contrario se justifican con una teología del más allá en donde somos víctimas de nuestras vidas pecaminosas o de las pruebas de Dios, por lo tanto, de aquí su constante llamado al arrepentimiento personal. Esta teología opresiva ha sido utilizada muy efectivamente por la clase gobernante aquí en Estados Unidos -también en América Latina- como mecanismos de contrainteligencia para desmantelar movimientos revolucionarios y/o progresistas. Es por esto que se tiende a promover estos programas de tele- evangelistas con un mensaje narcotizante que pueda adormecer al pueblo en una letanía de la segunda venida de Cristo y la recompensa en el mas allá. Esta es la gente que hoy Viernes Santo estuvo predicando a un Jesús crucificado irrelevante e irreverente con las luchas del pueblo. Este es el Jesús como pieza de museo que debemos rechazar tenazmente. Esta gente dentro de su nostalgia religiosa sadomasoquista hace rato que perdió el contacto con la realidad y viven dentro de una especie de esquizofrenia mística.

En esta religión opresora observe cuidadosamente y notará que no hay un discurso del presidente Bush en donde la palabra Dios, cruzada democrática o voluntad divina no esté ausente. De hecho, cuando él habla o actúa, se proyecta como si fuera un Mesías que tiene la gestión de salvar al mundo, jodiéndolo con un capitalismo neoliberal. Este mesianismo a nivel internacional lo podemos ver en su racional para atacar militarmente a Irak y Afganistán; el golpe de estado en Haití; la amenaza con una guerra contra Corea del Norte e Irán; el no recocer el gobierno de Hamas en Palestina; la constante hostilidad y amenaza contra Cuba y Venezuela; el proseguir con un colonialismo en mi patria Puerto Rico; y el justificar la agenda sionista-genocida del gobierno de Israel; entre otras barbaridades. O sea, de acuerdo a él, Bush, Dios le dio una misión celestial de joder al mundo. ¡Vaya diosito imperialista que se inventó este señor!

En el plano nacional lo podemos apreciar en sus proyectos de cristianizar desde una perspectiva fundamentalista no solo al Congreso pero también la Corte Suprema. De aquí el que no me queda duda cuando lo acuso de administrar un gobierno fascista-cristiano controlando los cuatro poderes: la Rama Ejecutiva, la Rama Judicial, la Rama Legislativa y los medios de comunicación. Es por esto que hasta el día de hoy ha logrado salirse con la suya con un proyecto teocrático de invasiones, secuestros, torturas, asesinatos y mentiras tras mentiras. Pero volviendo al plano nacional, es importante el poder identificar la manera en que la agenda teocrática de Bush también hace su intromisión en currículos académicos que solo presentan la opción de la creación cuando educamos a nuestrxs hijxs a la misma vez que se elimina la discusión científica de la evolución; se impone el uso de la oración cristiana protestante dentro de las aulas escolares; se presenta la abstinencia como la única alternativa para la prevención del VIH/SIDA; se rechaza la educación sexual con prácticas seguras de la sexualidad; se sataniza las relaciones sexuales prematrimoniales y se oponen a los programas de reducción de riesgos.

De aquí también la penosa realidad de organizaciones no gubernamentales en nuestras comunidades (ONG) quienes han creado unas alianzas de beneficios económicos, beneficiándose del dinero que le pertenece a lxs contribuyentes. Estas ONG se han acomodado y la preocupación de salarios es su mayor motivación de existencia. O sea, que en una Semana Santa como esta han cometido el pecado de haber vendido la dignidad y la integridad traicionando al pueblo. De aquí el que este compromiso con una religión fanática que no nos permite pensar la condeno, la maldigo y la rechazo.

Religión liberadora:

Ahora bien, habemos personas y/o grupos dentro del activismo religioso quienes estamos construyendo una resistencia desde abajo, o sea, un movimiento contra hegemónico. De aquí el que presentemos otra alternativa mas esperanzadora, o sea, una religión con una política de vanguardia desde la izquierda del mundo que responda a los intereses del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Nosotrxs creemos en un mundo presente con repercusiones serias en el presente y en el mañana. Entendemos que la distribución errónea de los recursos creados por nuestra Diosa fue erróneamente distribuida y es nuestra responsabilidad el restaurar la justicia en todas sus dimensiones.

Tenemos claro que la gente rica le declaró la guerra a la gente pobre; la gente blanca a la gente negra; los hombres a las mujeres; la gente heterosexual a la gente homosexual; etc. O sea, que este problema lo creamos nosotrxs lxs seres húmanos, por lo tanto somos nosotrxs quienes lo vamos a arreglar. Nuestra Diosa nada tiene que ver en este asunto.

Por lo tanto, no me parece correcto que la izquierda atea continúe haciendo generalizaciones con la intención de menospreciar o de eliminar la religión sino más bien el tener claro que la religión de la derecha -la cual por un lado nos dice que nada malo está pasando o lo que pasa es porque Dios lo permite para poner en prueba nuestra fidelidad- es el proyecto ideológico teocrático de la clase dominante que se debe desmantelar. En asuntos socio-políticos, creer en Dios o no creer es una opción en mis derechos democráticos. En asuntos existenciales, creer en Dios, como experiencia personal y/o colectiva, es parte de mi energía revolucionaria para crear un mundo diferente, pero mejor. En mi caso particular mi reto mas grande lo continúa siendo el poder saber si el pueblo puede ver a Dios en lo que yo hago, no en lo que digo.

El ateísmo opresor:

Ahora bien, de la misma manera que hago una invitación a la izquierda atea para que nos ayude a eliminar el proyecto de la religión de la opresión, también le hago un llamado para que haga lo mismo con el ateismo opresor. En otras palabras, reconozcamos que la negación automática de Dios no resuelve en nada el problema de la ausencia de la justicia. Esto no es un asunto de creencias sino de prácticas. O sea, que de la misma manera que ocurre con la religión, existe también un ateísmo conectado con procesos de justicia y otro conectado con la opresión, explotación y exclusión del pueblo. Este ateísmo opresor debe de ser repudiado de la misma manera que repudiamos la religión opresora. De nuevo, la lucha sigue siendo entre quienes creemos y quienes no creen en un proyecto de paz con justicia. En asuntos de practicar esa justicia, teológicamente hablando, yo entiendo que el creer o no creer en Diosa es secundario. Que no se nos olvide que tanto el teísmo como el ateísmo no son maneras de pensar la justicia, sino más bien de vivirla. De aquí me llamado a que a través de la practica de la justicia seamos buenxs creyentes en nuestra Diosa o buenos atexs. Esto lo podemos hacer practicando la espiritualidad subversiva del teísmo y del ateísmo de la santidad social.

La religión opresora, el ateismo opresor y la comunidad inmigrante:

Contrario al discurso manipulador de Bush -en donde constantemente nos informa selectivamente y oportunamente sobre la pérdida de valores familiares, la decadencia de la moralidad o lo sagrado de la vida- es necesario poder rescatar los temas de la vida y convivencia solidaria dentro de la seriedad que los mismos ameritan. De aquí el que dentro del discurso de la moralidad y de la vida la agenda de los derechos humanos y civiles de lxs inmigrantes, homosexuales y mujeres deben de ser discutidos.

Por ejemplo, organizando nuestra campaña en defensa de los derechos humanos y civiles de nuestrxs hermanxs inmigrantes, muy en particular quienes están indocumentadxs, nos hemos encontrado con una confrontación divisionista la cual la clase dominante ha sabido utilizar muy bien. Al extremo que se nos ha pedido que dentro de este proyecto por lograr leyes justas para lxs inmigrantes por un lado no ataquemos la política guerrera del presidente Bush en Afganistán e Irak, y por otro lado que no reclamemos los derechos civiles de nuestras hermanas y compañeras a sus derechos reproductivos (incluyendo el derecho al aborto) o el derecho civil al matrimonio de nuestrxs hermanxs gay, lésbicas, bi-sexuales, transexuales, transgénerxs, etc. Por supuesto, ante esta ambivalencia de algunas personas seguiremos diciendo lo que hemos dicho hasta ahora. Los compromisos con la justicia no se dan a medias ni deben de ser selectivos. Por lo tanto, dentro de esta realidad estas estrategias de violación de derechos humanos, dizque de ceder derechos para lograr justicia, me parecen contradictorias.

En otras palabras, por cuanto hay una religión opresora y un ateismo opresor que han montado una campaña injusta, es nuestra responsabilidad el dejar claro que estos temas como el aborto, relaciones sexuales pre-maritales o las relaciones homosexuales entre parejas, no deben de ser evaluados dentro del contexto de la distorsión de lo que es la moralidad religiosa del proyecto teocrático de Bush, sino dentro del contexto legal de los derechos humanos y civiles y dentro del contexto médico. Este asunto teológico de si algo es o no es pecado no debe de ser la razón de la discusión. Lo que debe de ser parte de nuestra discusión teológica o no teológica es la libertad y felicidad de la gente. A mi me tiene sin cuidado lo que usted religiosamente o ateamente quiera pensar, siempre y cuando no entre en el plano de la violación de derechos humanos y/o civiles del pueblo. Tenemos que aprender a respetar y a vivir dentro de la diversidad, esto es posible.

Conclusión:

Existe la necesidad de seguir educando a este pueblo para que siga encontrando su liberación. Despedacemos la ignorancia que nos esclaviza. Eso si, tengamos claro que la liberación no llega automáticamente con el despertar de la conciencia critica, esto es solo un paso necesario. Es importante entender que existe la necesidad de organizar y movilizar al pueblo para que logre esa liberación.

Curiosamente e históricamente la gente de la derecha religiosa ha utilizado las elecciones al Congreso, no las presidenciales, para poner a su gente clave, en los lugares estratégicos. Nuestras elecciones serán este año durante el mes de noviembre. De aquí el que comencemos a preguntarle a quienes están corriendo para posiciones electas en donde están paradxs concerniente a todos estos asuntos de las luchas del pueblo.

De aquí mi invitación en este Domingo de Pascua, o de resurrección, para que a través de la paz con justicia sigamos desmontando la teocracia de Bush mientras resucitamos la esperanza del pueblo a su liberación.

* P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
lbarrios@jjay.cuny.edu
14 de abril de 2006