TEOLÓGOS, CLÉRIGOS Y LAS LEYES DEL PAÍS
Fidel Campo Sánchez
El Señor, a nuestro buen entender, nunca hizo acepción de personas, favorecer o discriminar por razones de sexo a unas personas más que a otras. Instruía sobre el amor, la solidaridad y el perdón. Si bien debemos señalar, respecto a la homosexualidad, que según se nos dice en la Biblia, que podrá ser o no una correcta traducción del arameo, lengua que se utilizaba por aquellas épocas, se prohíbe este tipo de actividad sexual.
Nosotros, cristianos pero… no católicos ni sumisos sectarios, deseamos manifestarnos sobre la postura de una Iglesia que se resiste a entender que aquello de religión y partido único pasó a mejor vida. Ninguna dirección de sectas religiosas puede legalmente, al manifestarse contra las leyes del país, convocar a sus feligreses a la insumisión para no aplicar lo aprobado por el Parlamento donde está representada la voluntad del pueblo soberano.
Podemos a no estar de acuerdo en que los homosexuales puedan constituirse en matrimonio pero lo que es indudable es que la ley está ahí aunque los teólogos y determinados dirigentes de la Iglesia Católica ahora, después de haberse permitido multitud de vulneraciones de la Biblia nos remitan a lo que la misma dice al respecto, para civiles y clérigos.
Estando como estamos en un estado aconfesional, el que la Conferencia Episcopal llame a la rebeldía, a la contestación a sus feligreses y funcionarios públicos, y a que por falaces cuestiones de conciencia desobedezcan la ley que aprobaron en el Parlamento los legítimos representantes del pueblo es un total y absoluto desafuero. Por aquello de "dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, debemos recordar a la Conferencia Episcopal que el significado es: estar sujetos a los presidentes, gobernantes y magistrados, obedecer, honrar y sostener las leyes del país y no las prácticas cerrilistas de la jerarquía eclesiástica que no descansan ni dejan descansar, en su propia dinámica a una sociedad civil, plural y democrática de un estado democrático y aconfesional. Es intolerable que por parte de la dirección clerical se vengan interpretando torcitera y partidistamente las leyes. Deben ser responsables y darse cuenta que si bien somos conscientes que deben adoctrinar a ese pueblo que denominan de Dios en conceptos espirituales y morales, resulta chocante y muy feo y, además, de practicas del pasado, intentar enmendar la plana a los políticos, nuestros representantes, cuando procuran llevar adelante leyes totalmente democráticas y no decretos autoritarios del pasado que contaban con sus bendiciones.
Hemos llegado a pensar que lo que se pretende es volver a utilizar el palio para equipar a algún dictador con El Cristo y aplicarnos las injusticias del Santo Oficio. ¿Se estará, por desventura, pretendiendo crear un nuevo Torquemada y sus injusticias?
Determinadas teocracias deben actualizarse y no continuar de espaldas a la realidad: pluralidad y sobretodo escuchar y aceptar.
*
LA LAGUNA.