Terroristas asesinan a Sadam
Husein
Alexandro Saco
El gobierno
estadounidense acaba de asesinar a Sadam Husein. El dictador es indefendible y quizá merecía un
final así. Pero sus juzgadores y asesinos no son mejores que él. Las matanzas,
la terrible dictadura, la guerra apoyada por EEUU que Husein
llevó sobre Irán, son tal viles como lo que se ha
logrado en estos últimos años: la destrucción de Irak. Porque Irak hoy no
existe. La administración Bush y
Así como se
expusieron al mundo los rostros muertos de los hijos de Sadam,
hoy vemos la soga de la horca, el cuello dislocado del cadáver. No se trata de
la búsqueda de justicia, sino de una amenaza transparente al planeta. El poder
de los invasores de Medio Oriente contundente. Cómplices en los ochenta,
monstruos veinte años después. La hipocresía de Occidente frente a Sadam, Bin Laden
u otros es un monumento que produce vergüenza ajena. La soga de la horca pende
sobre los que creen que el terrorismo hoy también es práctica de los gobiernos
invasores: EEUU e Inglaterra.
No existe la
interesada distinción entre terroristas y libertadores. Si un grupo de árabes
musulmanes produce atentados, elimina enemigos o destruye infraestructuras
terminando con vidas inocentes y son calificados como terroristas, pues la
invasión que ha producido cientos de miles de muertos y millones de desplazados
destruyendo una sociedad, es sin duda alguna terrorismo. Un terrorismo
sofisticado, disfrazado, escondido bajo las faldas de la supuesta democracia. Sadam es la muerte visible y expuesta con placer en los
medios mundiales. Abu Graib
es la miseria escondida, Faluya es masacre avalada.
Todos los días desde hace más de tres años las muertes que produce la invasión
terrorista sobre Irak son referidas como un parte del clima. Hoy la muerte del
demonio es expuesta como trofeo de guerra.
Democracia y
ocupación/destrucción no son compatibles. Los gobiernos de EEUU e Inglaterra se
dicen democracias pero tienen una bota dictatorial sobre Irak o Afganistán. No
puede haber una democracia escindida, que supuestamente funcione para sus
ciudadanos pero llene de oprobio a otros lugares del mundo. No existe una
democracia interna y terrorismo fuera de sus fronteras, que asesina avalada por
un Occidente mudo. La democracia invasora se ha corrompido. Los valores que
dicen expandir los invasores de Irak son absolutos, no se puede defender la
vida en un lugar y destruirla a miles de kilómetros. La democracia de los
invasores es una máscara para el colonialismo, el mismo de siempre, pero
sofisticado.
Abrimos el 2007 con
el instrumento eliminación medieval en todas las pantallas del mundo y el
cadáver en nuestros hogares. Ambos al alcance de nuestros niños. Mientras los
otros que merecen el cadalso campantes emitirán
discursos y los grandes medios del mundo y sus inteligentes analistas los
justificarán, como justificaron hace unos años esta invasión para eliminar el
peligro mundial que era Sadam. El peligro hoy es el
fundamentalismo occidental, las invasiones coronadas de democracia, las ideas
que se conjugan para crear mitos útiles a los intereses económicos y políticos.
La horca de Sadam evidencia que las acciones gubernativas de EEUU y de
Inglaterra sobre Irak y otros lugares están corrompidas. Demuestra también que
el terrorismo es practicado por esos mismos gobiernos desde hace mucho, pero
existe toda una construcción discursiva para exponerlo como justa intervención.
Evidencia que el oscurantismo medieval es una constante, porque no basta
ahorcar, sino que el mundo sepa que la horca pende sobre el próximo rebelde y
su cuello será doblado. Sadam fue un dictador y
asesino despreciable, pero hay que repetirlo: sus asesinos y juzgadores son
iguales o peores, porque su hipocresía es monumental y su manipulación
informativa hace tontos útiles a los que no pueden hasta hoy, luego de más de
tres años de destrucción sobre Irak, decir que EEUU e Inglaterra tienen
gobiernos terroristas.
Irak hoy arde.
30 12 2006
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