El
ejemplo de Thomas Sankara
Francisco
P. De Luka
En estos tiempos de permanente anestesia política por
la que los cirujanos del imperialismo mundial tienen dormidos a una gran parte de
los pueblos del mundo, surge oportuna la figura poco conocida de Thomas Sankara, presidente de Burkina Fasso (al antiguo Alto Volta colonial), vilmente asesinado
en 1987. El rescate de su memoria surgió por la obra El caso Sankara, del autor Antonio Lozano
(Tanjah,1956), afincado en Agüimes, y merecedora del I Premio Internacional de Novela
Negra de Carmona (España) en Mayo de 2006, promovido por
Basándose en hechos rigurosamente históricos, el autor
desarrolla una trama novelada que intenta explicar las causas profundas por las
que se eliminó físicamente a uno de los líderes africanos de la década de los
ochenta que pudo haber puesto los pilares fundacionales del progreso, la
justicia y el socialismo en su nación y, posiblemente por mimetismo político,
en casi toda África. El personaje en cuestión fue la antítesis de la cohorte de
reyezuelos y dictadores que, desgraciadamente, han pululado por nuestro
continente desde la descolonización europea de mediados del pasado siglo,
alentados por las antiguas metrópolis.
El valor de la obra radica en el contenido
antiimperialista y denunciador de las lacras producidas por el colonialismo
francés en los países africanos en general. La corrupción política es tratada
con toda crudeza y enlaza con multitud de aspectos sociales actuales que
inciden negativamente en las diversas poblaciones, contribuyendo a ejercer de
“tapón” que impide un desarrollo justo y progresista. Podríamos catalogar a
Thomas Sankara como el Salvador Allende africano e,
incluso, como el dinamizador de políticas absolutamente revolucionarias y
nacionalistas, al estilo de Hugo Cháves o Evo Morales
en el continente americano, en una África castigada
secularmente por el colonialismo y escasa de verdaderos líderes.
Aparte de la agricultura y la ganadería, los escasos
recursos naturales de Burkina Fasso
se centran principalmente en la madera, la pesca y en los modestos yacimientos
auríferos. Fueron desde luego suficientes estos últimos para que Francia creara
en 1919 la colonia de Alto Volta. En 1947 forma parte de los territorios del Africa Occidental Francesa, junto con Niger,
Côte d´Ivoire (Costa de
Marfil), Senegal y otros. En 1956 surge
El primer presidente de
Según el autor, Sankara fue
un personaje muy singular y muy especial en la política africana. Era una persona
de izquierdas que revoluciónó la manera de gobernar
en África. Erradicó la corrupción y mantuvo como presidente el mismo sueldo que
tenía como capitán del ejército. Increíble, pero cierto. Vendió todas las
limusinas del Estado y puso como coches oficiales del presidente y los
ministros los vehículos más económicos y discretos.
Desde una perspectiva ético-social pensamos igualmente
que en nuestro continente, en el fondo, todo es más fácil: la gente se para a
hablar con sus semejantes, el tiempo se detiene y las prisas no existen. El
bienestar personal no está basado exclusivamente en el consumo material sino en
las relaciones humanas. El africano continental es así, tenga o no tenga medios
económicos. Sólo es necesario que aparezca alguien que no sea corrupto y sepa
dirigir la nación. En un país donde el animismo constituye el 44%, el Islam, el
43 % y, ya más lejos, el cristianismo, el 13 %, los valores morales están muy
por encima de cualquier influencia foránea y determinaron, entre otros
aspectos, el seguimiento masivo y la admiración de la juventud nacional y de
toda la juventud africana por el lider burkinés.
Era evidente que la presencia de Sankara
en el poder hacía recelar a la antigua metrópoli y a los países limítrofes de
esa zona del continente, convirtiéndose en un personaje muy molesto para
Occidente, el FMI y
Fue asesinado en octubre de 1987 por orden del número dos del régimen, Blaise Kompaoré, que desde
entonces rige los destinos del país con el beneplácito del imperialismo
occidental. Cuales fueron los motivos de la desaparición de este hombre
idealista y carismático se adivinan sin esforzarse demasiado. Los intereses
económicos neocolonialistas de las altas burguesías europeas, presentes en los
países africanos, primaron indudablemente en la desaparición del líder,
valiéndose de su propio compatriota para la ejecución del acto criminal en el
que, ciertamente, aquellas no se “mancharon las manos”.
Pasa pues a ocupar Thomas Sankara
un puesto relevante en la historia viva de nuestro continente africano, junto
al rifeño Abdelkrim, el tanzano Julius
Nyerere, el senegalés Leopold
Senghor, el zaireño
Patricio Lubumba, el guineano de Bissau, Amilcar Cabral, el ghanés N´Krumah, el zambiano Kenneth Kaounda o el aún superviviente surafricano Nelson Mandela.
La analogía con nuestro país canario aún colonizado,
con la huella del zarpazo criminal desde las cloacas del Estado español en la
figura de Antonio Cubillo, sigue estando vigente por mucho que el tiempo pase.
Así se las gastan por ahí arriba, por no abrir el ojo y esparramar la vista.
Desgraciadamente, nuestra juventud canaria no conoce
suficientemente la historia colonial del continente e islas adyacentes,
historia de esquilmación de riquezas y esclavitud que
es preciso dar a conocer públicamente lo antes posible para ir cambiando
mentalidades y actitudes, absolutamente necesarias para el proyecto nacional y
liberador que defendemos.
“Si te han
mordido te han hecho recordar que tú también tienes dientes”
(dicho africano)
Canarias, noviembre de 2006