Autonomismo frente a los "tics" colonialistas

La semana pasada y a cuenta de la inmigración ilegal, el Gobierno socialista definió su actual relación con Canarias. El subconsciente traicionó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y dijo que las fugas de los "sin papeles" de los centros de internamiento eran "limitadas" porque éstos no podían salir de las Islas. Perfecto. Es la frase que acuñaría cualquier "autoridad" de la metrópoli al abordar un asunto de la colonia. Es decir, el problema está focalizado en Canarias y, mientras no salga de allí, no existe como tal. En los últimos años, la ciudadanía del Archipiélago asiste atónita al trato cuasicolonial que le dispensan los partidos de corte estatalista, una situación que se agrava en Tenerife porque tiene que padecer una doble humillación: el sometimiento a Madrid, primero, y luego a LPs, donde radican los principales dirigentes de estas formaciones.

A este respecto, conviene rescatar una carta al director publicada en nuestra edición de ayer [9-10-06], firmada por "Socialista canario":

“Seguimos siendo una colonia”

"El 04-10-06 se ha publicado la noticia de que el Ministerio de Defensa ha respondido a la alcaldesa de La Laguna sobre sus manifestaciones de que no daría licencia de obras para el Acuartelamiento de las Canteras publicando una orden ministerial que declara dicho acuartelamiento de interés para la Defensa Nacional, lo que les permite hacer prácticamente lo que les da la gana allí. Estimo que con cosas como esta los socialistas del PSOE no ganarán nunca ni en La Laguna, ni en el Cabildo ni en el Gobierno de Canarias, ya que esto es una imposición por la fuerza, lo que demuestra que además de que no quieren llevarse ni un solo inmigrante para la Península, para que no cunda la alarma allí y quieren tener preparados inmuebles para acogimientos de gran capacidad, ya que son incapaces y no les interesa gastarse un duro en evitar las llegadas, pues lo que pasa a 2.000 kilómetros de distancia no afecta a los peninsulares. El Gobierno de la Nación, con permisividad de los socialistas canarios, prefiere gastar el dinero en otros frentes (Líbano, Afganistán, etc.), que en procurar que no salgan inmigrantes de África, justificando que el hambre es fea y que arriesgan la vida para poder comer. Estimo que esto es una gran hipocresía, los que verdaderamente están arriesgando la vida son los que están allí, probablemente de hambre han muerto allí muchos más miles de personas (sobre todo niños y ancianos) que los que han perecido en el mar y nadie mueve un dedo para salvarlos, el hambre de África no la puede solucionar Canarias y por tanto no debe soportar las consecuencias (gastos en mantener menores, carencia de seguridad porque las fuerzas armadas y de seguridad están atendiendo inmigrantes, falta de atención sanitaria porque se está atendiendo inmigrantes, etc., etc.). Es otra hipocresía que funcionarios españoles (fiscales) y europeos (parlamentarios) vengan a Canarias cobrando unas dietas millonarias para ver si están bien tratados los que han logrado llegar, para ni esto hacer negocio con el hambre. También me parece un esperpento que a los menores que han llegado se les dé dinero (20 euros semanales) para su ocio, cuando incluso en Canarias existen muchos niños que no disponen de ese dinero ni mucho menos los millones de niños de África que no han tenido la posibilidad de salir de allí. Creo que dando bienestar y facilidades a los que logran llegar no se soluciona nada, sólo efecto llamada. Tampoco se entiende que las autoridades canarias no exijan que no se pongan en libertad en Canarias, solo acepte lo que les corresponde en un reparto proporcional a su población o al nivel de renta. Espero que los socialistas que se sientan canarios y que amen a su tierra se desmarquen del PSOE y funden un partido socialista canario sin dependencia de los godos, si quieren volver a gobernar en las Islas, ya que independientemente de quien gobierne en España, para ellos siempre seremos una colonia. También espero que algún partido de los llamados nacionalistas sean valientes y propongan al pueblo canario de una forma clara y aunque sea una posibilidad de futuro, la soberanía de Canarias, pues los canarios ya estamos hartos de este mangoneo".

Lo anterior es una muestra de ese sentir que se empieza a extender entre los canarios de considerarse parte de una colonia y de las voces que, cada vez con mayor eco, reclaman un nuevo tipo de relación con España: para ser una colonia, mejor un estado independiente con sus propios medios defensivos incluidos, vienen a decir.

Ante esa radicalización de las opiniones, motivada en parte por el fenómeno de la inmigración clandestina, EL DÍA mantiene su vocación autonomista y su creencia en que sólo un partido netamente canario y cohesionado podrá reivindicar para las Islas el papel que le corresponde en su contexto político y geográfico: es decir, como un archipiélago alejado y necesitado de políticas particulares. Para ello, no obstante, es preciso acabar con esas prácticas ya seculares de los políticos o los funcionarios de la Península que eran, son, enviados a estas islas como consejeros de Indias o como aves de rapiña, término este último atribuido a Don Santiago Beyro y recordado el domingo en las páginas de EL DÍA en un magistral artículo de María Rosa Alonso.

Para que Tenerife y el conjunto del Archipiélago puedan mirar con optimismo el futuro habrán de eliminarse ciertos "tics" colonialistas de los partidos estatales y de sus dirigentes en Canarias, normalmente radicados en la tercera isla, Canaria, y autoproclamados "virreyes" de la cosa.

Por mantener ésta y otras posturas, EL DÍA ha sido amenazado por una publicación al servicio descarado de LPs infiltrada en Tenerife, donde desvergonzados tinerfeños, naturales o putativos, se han hecho fuertes por cambiar de chaqueta. ¡Vaya mérito! Ciertamente, ese intento de linchamiento y su apelación a la justicia, al obispo o, incluso a la Mano Divina, los califica. Ya veremos en qué para todo eso. Porque muchas de las cosas sobre las que veníamos advirtiendo, con pasión pero al mismo tiempo con responsabilidad, están resultando ciertas.

Editorial de El Día, 10-10-2006