EL
CENTINELA
Tiempos
crepusculares, decadentes, convulsos (y
II)
Por Jose Almeida Afonso
Decía yo que en uno de los últimos artículos
publicados del poeta, escritor y Secretario Nacional del partido UNIDAD DEL
PUEBLO, Teodoro Santana y titulado "Crepusculario",
aparecido y en su ya habitual colaboración bajo el título genérico de "Dragonalia", en
Efectivamente, son muchos los signos, las señales, los
avisos de que ciertamente vivimos "tiempos crepusculares, decadentes,
convulsos"; y como señala Teodoro Santana en este artículo "los
partidos gobernantes durante décadas, en distintas fórmulas y combinaciones son
hoy indistinguibles unos de otros. Ni tan siquiera son capaces de una mínima
democracia interna. Ni de ofrecer, en su propio mercado electoral, nuevas
caras".
Aparte de todo esto, seguro que muchos convendrán sin
ningún tipo de duda en que lo de "las ideas hace mucho que quedaron
descartadas". Teodoro Santana, con su especial seria socarronería lo
expresa perfectamente: "Viejas maneras, viejas tontería, estrafalarias
tonterías".
Pero su reflexión acerca de esta cuestión no se queda
aquí. Seguimos leyendo y continuamos coincidiendo en su análisis, en su
profunda reflexión, con una afirmación que todos hemos manifestado en alguna
ocasión: "Ya son muchos los que no se creen el tenderete, pero ahí siguen,
apoyados en un sistema de poder inamovible".
Y lo que en realidad hace que unas campañas políticas
tengan más efectividad que otras está claro: "la cosa es conseguir
respaldo financiero para unas carísimas campañas electorales destinadas a
vender mercancías averiadas".
¿Y todo esto para qué? "Sencillamente para colar
las ciertas fórmulas que se han mostrado inútiles para llevar a Canarias al
futuro. O al menos a un futuro que no sea el más paro, más miseria y más
enriquecimiento para cuatro con el dinero de todos".
Pero a pesar de los pesares, Compañero Teo, aunque comparta contigo plenamente que "los
tiempos están cambiando" aunque le pese a más de uno, aunque más de uno no
se lo crea "...la gente bulle y la gente vive..." y un día, un día
tal vez no tan lejano como muy pocos desearían se les vuelva la tortilla que ya
no aguanta más fuego...
Si una cosa tiene la vida, el destino, es que uno
nunca sabe a ciencia cierta cómo va a evolucionar a medio y a largo plazo y más
cuando es más que evidente que efectivamente "vivimos tiempos
crepusculares, decadentes convulsos" y como muy bien escribiera Dulce
María Loynaz: "Las Islas Afortunadas/ no se
parecen a Europa/ no se parecen a África/ sus frutos son otros frutos/ y otras
flores, sus flores..."
ARTEVIRGO.
LA ALDEA. CANARIAS. DICIEMBRE DE 2006.