EL CENTINELA

Tiempos crepusculares, decadentes, convulsos (y II)

 

Por Jose Almeida Afonso

 

Decía yo que en uno de los últimos artículos publicados del poeta, escritor y Secretario Nacional del partido UNIDAD DEL PUEBLO, Teodoro Santana y titulado "Crepusculario", aparecido y en su ya habitual colaboración bajo el título genérico de "Dragonalia", en La Provincia/ Diario de Las Palmas el pasado 28 de octubre de 2006 (por lo que no cobra ni un euro, y me consta que todos los demás escritores que escriben en el mismo espacio suyo los restantes días sí que lo hacen, es decir que reciben dinero a cambio de sus colaboraciones), venía a decir, con esa lucidez y esa serena reflexión que lo caracterizan, que hay "las épocas de cambio son aquellas en que lo viejo ya no puede sostenerse y lo nuevo no termina de formarse y llegar". Y concluía esa primera parte diciendo que hay mucha gente que afirma que éstos están llegando a su fin.

 

Efectivamente, son muchos los signos, las señales, los avisos de que ciertamente vivimos "tiempos crepusculares, decadentes, convulsos"; y como señala Teodoro Santana en este artículo "los partidos gobernantes durante décadas, en distintas fórmulas y combinaciones son hoy indistinguibles unos de otros. Ni tan siquiera son capaces de una mínima democracia interna. Ni de ofrecer, en su propio mercado electoral, nuevas caras".

 

Aparte de todo esto, seguro que muchos convendrán sin ningún tipo de duda en que lo de "las ideas hace mucho que quedaron descartadas".  Teodoro Santana, con su especial seria socarronería lo expresa perfectamente: "Viejas maneras, viejas tontería, estrafalarias tonterías".

 

Pero su reflexión acerca de esta cuestión no se queda aquí. Seguimos leyendo y continuamos coincidiendo en su análisis, en su profunda reflexión, con una afirmación que todos hemos manifestado en alguna ocasión: "Ya son muchos los que no se creen el tenderete, pero ahí siguen, apoyados en un sistema de poder inamovible".

 

Y lo que en realidad hace que unas campañas políticas tengan más efectividad que otras está claro: "la cosa es conseguir respaldo financiero para unas carísimas campañas electorales destinadas a vender mercancías averiadas".

 

¿Y todo esto para qué? "Sencillamente para colar las ciertas fórmulas que se han mostrado inútiles para llevar a Canarias al futuro. O al menos a un futuro que no sea el más paro, más miseria y más enriquecimiento para cuatro con el dinero de todos".

 

Pero a pesar de los pesares, Compañero Teo, aunque comparta contigo plenamente que "los tiempos están cambiando" aunque le pese a más de uno, aunque más de uno no se lo crea "...la gente bulle y la gente vive..." y un día, un día tal vez no tan lejano como muy pocos desearían se les vuelva la tortilla que ya no aguanta más fuego...

 

Si una cosa tiene la vida, el destino, es que uno nunca sabe a ciencia cierta cómo va a evolucionar a medio y a largo plazo y más cuando es más que evidente que efectivamente "vivimos tiempos crepusculares, decadentes convulsos" y como muy bien escribiera Dulce María Loynaz: "Las Islas Afortunadas/ no se parecen a Europa/ no se parecen a África/ sus frutos son otros frutos/ y otras flores, sus flores..."

 

ARTEVIRGO. LA ALDEA. CANARIAS. DICIEMBRE DE 2006.