Todos en contra del plan Ibarretxe

Juan Jesús Ayala

Se ha desatado por el "solar patrio" la furibundez más acida y antidemocrática que se haya visto jamás después de la Transición, sobre todo, por todos aquellos que se les llena la boca de que practican un formalismo democrático exquisito. Lo mismo el PP como el PSOE. Tanto uno como otro no admiten que las resoluciones que se han aprobado en el Parlamento vasco al dar el visto bueno al proyecto de un nuevo estatuto lleguen siquiera a las Cortes Generales para su discusión. Los señores del PP ni quieren molestarse en discutirlo y hablan de impugnación ante el Tribunal constitucional porque el plan choca frontalmente con el artículo 155.

Pero, hombre, a ellos que tanto les preocupa -¿ahora?- el cumplimiento constitucional deben saber que el artículo 147-3 pone de manifiesto que la reforma de los Estatutos se ajusta al procedimiento establecido en los mismos y requerirá en todo caso la aprobación por las Cortes Generales mediante Ley Orgánica. Esperen pues, los del PP, a dar término al proceso y ejerciten esas maneras democráticas que dicen tener. ¿Por qué el empeño en matar al mensajero antes de leer el mensaje para aceptarlo, modificarlo o rechazarlo si así lo decide la mayoría? Además el artículo 150-2 de la Constitución dice que "el Estado podrá transferir o delegar en la Comunidades autónomas, mediante Ley Orgánica facultades correspondientes a materia de titularidad estatal". Lo que pone de manifiesto que ante cualquier reforma estatutaria que se aborde se abrirá preceptivamente un plazo para establecer negociaciones con vistas a ceder poder por parte del Estado a las autonomías que es lo que insistentemente pide Ibarretxe. ¿Se ha abierto este? Pero si ni tan siquiera el presidente del parlamento vasco, Atuxta, le ha entregado los papeles a la Mesa del Congreso porque el señor Marín está de vacaciones.

Y por su parte el PSOE en otra época -¿recuerdan?- allá por el año 1976 y hasta cerca del año 1982 defendía y por medio de su secretario general, Felipe González, el derecho a la autodeterminación de los pueblos de España; lo que pasa es que desde la tibieza de sus políticas socialdemócratas en cuestiones fundamentales se alinean con la derecha tramontana y lo único que los diferencia en la toma de posición respecto al estatuto vasco es que no lo van a impugnar ante el alto Tribunal como les invita a hacerlo el PP sino que se hablará lo que haga falta con Ibarretxe pero dentro del marco que ofrece la constitución. ¿Pero, acaso lo que el Plan Ibarrexte contempla está fuera de la constitución? A mí me da que no se han leído bien esta o que la interpretación que hacen es desde la tibieza y ante el temor a la pérdida de poder, y a lo mejor ni el Proyecto de Estatuto vasco lo han debatido en profundidad sino que se le ha cerrado las puertas sin mas como si fuera un apestado político. El plan se ha aprobado en el parlamento vasco y a partir de ahí está sujeto a unos plazos que terminarán en las Cortes Generales donde se rechazará, se aprobará o se enmendará. Y previamente deberá existir una negociación a dos bandas donde cada parte ceda lo suyo para lograr la deseada convivencia en el País Vasco. Tal vez no se consiga todo lo que propone el lehendakari pero si se logra un equilibrio político ya es suficiente para iniciar el camino. Dialogúese pues y pónganse en la discusión lo mejor de los talantes pero eludiendo la senda de la demonización, como se pretende hacer con descalificaciones de todo tipo e invocando la indivisibilidad de España. Eso es echar leña al fuego e instalarse en la más recalcitrante incivilidad sin apenas desarrollar la inteligencia siguiendo anclados en la torpeza y tergiversando la realidad con alardes editoriales de algunos enfatizando lo de que "habrá que solucionarlo a tortas". Por favor.

Y aun cuando se pone de manifiesto que en caso de que Ibarretxe convocara un referéndum cometerá un delito puesto que está penalizado por ley, habrá que decir que por encima de la ley están los valores morales y éticos de un pueblo que si levanta la voz no solo se tendrá que oír sino tomar buena nota de lo que está pregonando. Pero, además, si transitamos por el artículo de la vigente constitución y en su Título 1 el 10-2 refleja que "las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España. Y ante esto hay que recordar que el acuerdo de 1966 en que la ONU reconoce el derecho a la autodeterminación de los pueblos está firmada y ratificada también por el estado español.

Así que enconar los ánimos con propagandas establecidas para ir en contra de la voluntad de un pueblo no es bueno dado que el resultado que se obtendría sería determinante para continuar en la senda de la confrontación e inmersos en un proceso inconcluso de consecuencias no muy deseables tanto para los que se irrogan un nacionalismo centralista y castellanizante como el PP y el PSOE que tienen complejo de ombliguistas como para los que desean se les deje respirar y vivir sin tutelaje alguno porque desde hace tiempo han obtenido la mayoría de edad.

Y por cierto ¿en qué parte de la propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi se invoca el deseo de independencia de esta del estado español? Sería interesante que los que esto pregonan señalen donde está escrito porque a lo mejor hay muchos que no saben leer ni interpretar el sentido de algunas cuestiones.